Las curadurías mantienen a las personas sin hogar demasiado tiempo en los pabellones psiquiátricos: estudio

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MIÉRCOLES, 19 de enero de 2022 (HealthDay News) -- Estar sin hogar ya es bastante difícil, pero cuando la situación se complica con unos problemas graves de salud mental, el resultado puede ser una incapacidad para funcionar incluso al nivel más básico.

A veces, esto conduce a una hospitalización involuntaria las 24 horas, y cuando esto sucede, un curador psiquiátrico asignado por el estado puede hacerse cargo, y tomar decisiones críticas sobre la atención de la salud para una persona a quien se considera mentalmente inestable.

Pero una nueva investigación, realizada en California, advierte que una vez se ha establecido una curaduría, hay un riesgo muy real de que un individuo sin hogar acabe atrapado en un hospital psiquiátrico durante semanas o meses, lo que supera con creces lo que se necesita, y mucho más tiempo que la atención hospitalaria que se provee a los pacientes que no están sin hogar.

La conclusión, según la investigadora principal Kristen Choi, es que "nuestros sistemas de atención de la salud mental no satisfacen las necesidades de los individuos que no tienen hogar en todos los niveles". Choi es profesora asistente de las facultades de enfermaría y salud pública de la Universidad de California, en Los Ángeles (UCLA).

Los contribuyentes también pagan un alto precio: el equipo de Choi estima que atender a una persona sin techo en un pabellón psiquiátrico de California cuesta 767 dólares al día (casi 280,000 dólares al año), en comparación con menos de 14,000 dólares para proveerles una vivienda durante todo el año. La mayoría de los pacientes del estudio carecían de seguro.

Una opción que es el último recurso

En su investigación, el equipo de la UCLA monitorizó el progreso de casi 800 residentes de Los Ángeles, de 18 a 56 años, que fueron hospitalizados de manera involuntaria en un centro psiquiátrico sin fines de lucro de la "red de seguridad" en algún momento entre 2016 y 2018.

Poco más de la mitad de los pacientes tenían vivienda y nunca acabaron en una curaduría. En estos casos, si fueron hospitalizados en general fue por menos de dos semanas, encontró el equipo de Choi.

Pero casi la mitad de los admitidos a la atención psiquiátrica eran personas sin hogar. En ese grupo, alrededor de uno de cada siete fue asignado a una curaduría de salud mental, según el informe.

Una vez se había tomado este paso, estos pacientes con frecuencia se enfrentaban a "unas estadías hospitalarias muy largas", que duraban en promedio unos cinco meses, aunque algunas duraron incluso más, apuntó Choi.

Una curaduría de salud mental es "un proceso legal estricto", añadió. En California, es un tipo de opción de último recurso altamente restringida, diseñada para unas duraciones limitadas con el fin de proteger a los pacientes con discapacidad mental en quienes "se han agotado todas las demás opciones de tratamiento", explicó Choi.

"Las curadurías de salud mental son para individuos que están 'gravemente discapacitados' por una grave enfermedad de la salud mental, como la esquizofrenia, el trastorno bipolar, u otros trastornos de la salud mental", enfatizó. Si no pueden alimentarse, vestirse o tener una vivienda por sí mismos, se considera que estos pacientes necesitan un curador que pueda intervenir para tomar decisiones sobre el tratamiento de la salud mental.

(Como tal, esta medida no debe confundirse con el caso de Britney Spears, que recibió tanta publicidad, cuya curaduría era de la variedad de asuntos financieros/patrimonial. La estrella del pop nunca perdió su capacidad de tomar sus propias decisiones de salud mental).

Una vez los pacientes alcanzan la estabilidad suficiente, las curadurías de salud mental deben finalizar, y los pacientes cambian de un hospital psiquiátrico involuntario a un modelo de atención voluntaria basada en la comunidad.

Pero la vivienda es esencial para esta transición.

"Es difícil, si no imposible, estabilizar la enfermedad mental en individuos cuyas necesidades básicas no están satisfechas, lo que incluye a la vivienda", explicó Choi.

E incluso aunque se logre la estabilidad psiquiátrica, todos los pacientes se enfrentan "a una lista de espera muy larga para camas a niveles más bajos de atención, por ejemplo en los centros de transición psiquiátrica, los centros de rehabilitación psiquiátrica, y las viviendas comunitarias", añadió.

Esto significa que, con frecuencia, los pacientes bajo una curaduría "no tienen más remedio que esperar en el hospital" tras la estabilización, anotó Choi, a veces durante semanas o meses.

Muy pocas opciones

Esta espera acaba siendo una carga particularmente pesada para los pacientes sin hogar, dado que un 14 por ciento de los pacientes sin hogar del estudio fueron asignados a una curaduría, en comparación con apenas un 3 por ciento de los pacientes con vivienda.

En general, aunque las personas sin hogar admitidas a la atención psiquiátrica bajo curadurías eran apenas un 6 por ciento de todos los pacientes del estudio, al final conformaron más de un 40 por ciento del tiempo total que pasaron hospitalizados durante el periodo del estudio, encontraron los investigadores.

Nada de esto es bueno para nadie, lamentó Choi. Pero cree que "los hospitales tienen pocas opciones" cuando se trata de la gestión de estos pacientes, porque ha habido muy poco progreso en la mejora del acceso a la vivienda o a los servicios de salud mental comunitarios.

"Es importante anotar que la inmensa mayoría de las personas sin hogar no tienen una enfermedad mental", enfatizó Choi. "En última instancia, estar sin hogar es un problema de falta de vivienda, no una falta de atención de la salud mental, y debemos tener cuidado de no mezclar el no tener hogar con la enfermedad mental".

Pero cree que "las curadurías no son adecuadas ni humanitarias para la mayoría de los individuos con enfermedad mental", independientemente de que sean o no personas sin hogar.

Con la esperanza de resolver la situación en Los Ángeles, Choi dijo que ella y sus colaboradores están vinculando a los equipos callejeros de alcance para las personas sin hogar (como el programa de Alcance e Implicación Móvil de Los Ángeles [HOME]) con los servicios psiquiátricos de pacientes internos en centros como el Hospital y Centro de Salud Mental Gateway.

La vivienda y la atención de la salud

Por supuesto, este problema no se limita a California. Aliviar la enfermedad mental en las personas sin hogar es una dura batalla en todas partes, según la Dra. Nicole Kozloff, psiquiatra pediátrica y de la adolescencia.

"Una falta de vivienda estable hace que gestionar una enfermedad mental grave sea una tarea casi imposible", aseguró Kozloff, directora asociada del Centro Familiar para los Jóvenes en Transición Slaight, del Instituto de Investigación en Salud Mental de la Familia Campbell, en Toronto.

En un mundo perfecto, el tratamiento de la salud mental implica citas de psicoterapia, regímenes de medicamentos diarios, pruebas sanguíneas y revisiones médicas, apuntó Kozloff. Pero la vida en la calle dista mucho de ser un mundo perfecto.

"Es muy difícil mantener esta rutina si la persona tiene que priorizar las necesidades básicas y no tiene un lugar privado para guardar sus pertenencias, (y) no puede costear el transporte", señaló Kozloff. "Además, el estrés de no tener hogar puede exacerbar los problemas de salud mental existentes".

Kozloff se mostró de acuerdo con Choi en que las soluciones se encuentran en un mejor acceso a una vivienda asequible, junto con una mayor disponibilidad de "respaldos de salud mental orientados a las necesidades y elecciones de una persona".

El equipo de Choi publicó sus hallazgos en una edición reciente en línea de la revista Psychiatric Services.

Más información

Aprenda más sobre las curadurías en la Alianza de Cuidadores Familiares (Family Caregiver Alliance).

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

FUENTES: Kristen R. Choi, PhD, RN, assistant professor, school of nursing and UCLA Fielding School of Public Health, department of health policy and management, University of California, Los Angeles; Nicole Kozloff, MD, child and adolescent psychiatrist, clinician scientist, and associate director, Slaight Family Centre for Youth in Transition in the Child, Youth and Emerging Adult Program, Campbell Family Mental Health Research Institute, Toronto, Ontario, Canada; Psychiatric Services, October, 2021

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