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Las tasas de violencia con armas de fuego de EE. UU. aumentaron en un 30 por ciento durante la pandemia

pistol gun
Adobe Stock

VIERNES, 22 de octubre 2021 (HealthDay News) -- La violencia con armas de fuego se disparó en más de un 30 por ciento en Estados Unidos durante el primer año de la pandemia de COVID-19.

Casi 39,000 lesiones y muertes en todo el país implicaron armas de fuego en el año que comenzó en febrero de 2019, y esta cifra se disparó a más de 51,000 entre marzo de 2020 y marzo de 2021, según unas cifras nacionales que recopiló Gun Violence Archive (GVA), una organización sin fines de lucro.

"No nos sorprendió que las tasas de violencia con armas de fuego fueran más altas durante la pandemia", señaló el líder del estudio, el Dr. Paddy Ssentongo, profesor asistente del Centro de Ingeniería Neural de la Universidad Estatal de Pensilvania. "Pero nos sorprendió la gran magnitud del aumento".

Y en algunos estados se observaron unas inclinaciones mucho más grandes que en otros.

Aunque la tasa de violencia con armas de fuego aumentó de forma significativa en 28 estados, se disparó en un 100 por ciento en Minnesota, Michigan y Nueva York.

"Aunque nuestro estudio no se enmarcó para explorar los factores específicos que aumentaron la tasa de violencia con armas de fuego, esta pandemia se ha asociado con el distrés psicológico provocado por los órdenes de confinamiento en casa, el aumento en las tasas de violencia doméstica, la alteración en las redes sociales, el desempleo, y los aumentos históricos en las ventas de armas de fuego y el acceso a las armas de fuego durante la pandemia", observó Ssentongo.

Añadió que todos estos factores son explicaciones plausibles del aumento.

GVA reunión estadísticas de los 50 estados y el Distrito de Columbia, a partir de los archivos policiales, los registros del gobierno, los informes mediáticos y las fuentes comercialmente disponibles. Una vez se recolectaron, los datos fueron evaluados por investigadores independientes.

Los investigadores encontraron que casi 93,000 lesiones y muertes (lo que incluye los suicidios) resultaron de violencia relacionada con las armas de fuego entre el 1 de enero de 2019 y el 31 de marzo de 2021.

Pero cuando se dividió entre los periodos antes de la pandemia y el de la pandemia, el equipo notó una tendencia constante. En cada periodo de dos meses entre marzo de 2020 y marzo de 2021 se observó un aumento en la violencia con armas de fuego, cuando se comparó con los periodos de dos meses similares en el año anterior.

Alaska fue la excepción, y registró menos incidentes de violencia con armas de fuego durante la pandemia que en el año anterior.

Pero una clara mayoría de los estados experimentaron lo que el equipo de Ssentongo caracterizó como un riesgo "significativamente" más alto de violencia relacionada con las armas de fuego.

Entre ellos se encontraban Arizona, California, Colorado, Connecticut, Delaware, Georgia, Idaho, Illinois, Indiana, Iowa, Kentucky, Luisiana, Michigan, Minnesota, Missouri, Montana, Nevada, Nueva Jersey, Nueva York, Carolina del Norte, Ohio, Oregón, Pensilvania, Tennessee, Texas, Utah y Wisconsin, además del Distrito de Columbia.

¿Pero las tasas de violencia con armas de fuego volverán a reducirse una vez la pandemia haya quedado atrás del todo?

Ssentongo lo duda. Aunque la pandemia quizá haya propulsado el aumento en el riesgo, el problema general es longevo, y sospecha que es probable que persista sin una importante intervención de salud pública.

"La pandemia solo empeoró una crisis de salud pública que ya existía", apuntó, y añadió que "el aumento en la violencia con armas de fuego en la era de pandemia de COVID-19 es un duro recordatorio de que ya no podemos seguir ignorándola. Ha llegado el momento de concentrarse en esto como un tema de salud pública".

Bindu Kalesan, profesora asistente de medicina y ciencias de la salud comunitaria de la Universidad de Boston, se hizo eco de esta idea.

Su opinión es que es esencial considerar a la violencia con las armas de fuego como un problema longevo con profundas raíces en la pobreza, aunque la pandemia haya generalizado la pobreza incluso más. Ante esa perspectiva, aseguró Kalesan, la prevención es el único remedio.

"Intentamos 'solucionar' la violencia con las armas de fuego tan solo mediante leyes", anotó. "[Pero] la violencia con las armas de fuego también es una enfermedad social, y los homicidios ocurren sobre todo en las comunidades pobres".

Kalesan señaló que esto significa que cualquier intento de salud pública para controlar la violencia con las armas de fuego debe primero abordar la pobreza. "El método para solucionar [la violencia con las armas de fuego] cuando hay un aumento se parece a nuestro pensamiento general sobre la salud: cuando enfermamos podemos tomar algún fármaco y estar bien", comentó.

Ese método fracasa porque no resuelve las causas clave subyacentes de esa violencia en primer lugar, como la depresión, la ansiedad y la alta tasa de crímenes que tienen su origen en la pobreza, añadió Kalesan. "Ese es el tema más general".

Los hallazgos se publicaron en la edición en línea del 21 de octubre de la revista Scientific Reports.

Más información

Aprenda más sobre las tasas de violencia con armas de fuego en el Gun Violence Archive.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

FUENTES: Paddy Ssentongo, MD, MPH, PhD, assistant professor, Center for Neural Engineering, department of engineering science and mechanics, Pennsylvania State University, University Park, Penn.; Bindu Kalesan, PhD, MPH, director, Center for Translational Epidemiology and Comparative Effectiveness Research, and assistant professor, medicine and community health science, Boston University School of Medicine; Scientific Reports, Oct. 21, 2021, online

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