Los héroes olvidados de la pandemia: los perros

Vlad
Study author Francois Martin and his Great Dane Vlad

JUEVES, 16 de diciembre de 2021 (HealthDay News) -- Afrontar el aislamiento, el miedo y la tristeza de la pandemia quizá haya sido un poco más fácil si tuvo a su lado a un perro confiado y cariñoso.

Francois Martin, un investigador que estudia los vínculos entre los animales y los humanos, no necesita que se lo digan. Sus dos grandes daneses lo ayudaron en los dos últimos años, y acaba de completar un estudio que muestra que vivir con un perro dio a las personas un sentido más fuerte de respaldo social y eliminó algunos de los efectos psicosociales negativos de la pandemia.

"Cuando se les pregunta a las personas por qué su perro es importante para ellas, que qué les aporta su perro, las personas hablan de la compañía. Es el sentimiento de pertenencia a un grupo que incluye al perro de la familia. Mantiene a las personas ocupadas", señaló Martin, que es líder de la sección del Grupo de Conducta y Bienestar de Nestle Purina en St. Joseph, Misuri. "Si uno tiene un perro, tiene que pasearlo, tiene que ejercitar al perro. Le da un sentido de propósito.

Es simplemente divertido", añadió Martin. "No conozco a nadie que se ponga tan feliz como mis perros de verme todos los días".

Su equipo consideró la pandemia como un momento único para comprender mejor cómo los perros proveen respaldo a sus dueños.

Para hacerlo, encuestaron a más de 1,500 participantes que tenían perros o deseaban perros que no estaban diseñados para ofrecer respaldo a los humanos. La encuesta, que fue realizada en noviembre de 2020 y en primavera de 2021, no incluyó a los dueños de otros tipos de mascotas, porque hay ciertas evidencias de que las distintas especies podrían ofrecer distintos tipos de apoyo, anotó Martin.

Los investigadores encontraron que las puntuaciones de depresión fueron significativamente más bajas entre los dueños de perros, en comparación con los potenciales dueños de perros. Los dueños también tuvieron una actitud significativamente más positiva hacia, y un mayor compromiso con, sus mascotas.

Los dos grupos no tuvieron ninguna diferencia en las puntuaciones de ansiedad ni en las puntuaciones de felicidad.

"En términos de medir el efecto de tener un perro en la depresión, por ejemplo, y en la ansiedad, observamos que en las personas que tenían un respaldo social bajo y se vieron muy afectadas por la COVID, se podía ver que la importancia del perro era más fuerte", comentó Martin.

"Si ya le está yendo bien y la situación con la COVID no le está afectando demasiado, es probable que tener un perro no le ayude a estar menos deprimido si ya no está muy deprimido, pero observamos que en las personas que estaban en el otro extremo... se podía medir el efecto con una mayor precisión", anotó.

En su situación particular, Martin ya tenía un sistema de respaldo, así que aunque sin duda disfrutaba al tener sus perros cerca, esto no cambiaba su estado de ánimo. Pero podría cambiarlo en alguien que ha sufrido un impacto más personal por la pandemia.

El estudio se publicó en la edición del 15 de diciembre de la revista PLOS One.

Las mascotas pueden proveer afecto, compañía y entretenimiento, apuntó Teri Wright, una terapeuta de salud mental con un consultorio privado en Santa Mónica, California. Pero quizá no sea la opción adecuada para todo el mundo.

"Las personas me preguntan si pienso que los animales, las mascotas, los perros, son buenos para la depresión, la soledad y por motivos psiquiátricos. Y les digo que depende, porque también pueden crear mucho estrés. Así que depende de la persona", aclaró Wright.

Aunque Wright tiene un perro en casa, en su consultorio tiene a un conejo que se llama Dusty, que la ayuda en su práctica de terapia. Sirve para romper el hielo y ayuda a las personas a relajarse, aseguró.

Stanley Coren ha escrito mucho sobre los perros, y durante la pandemia pasó tiempo con sus dos perros, un retriever de Nueva Escocia llamado Ranger y un Cavalier King Charles spaniel llamado Ripley.

Coren, profesor emérito del Departamento de Psicología de la Universidad de Columbia Británica en Vancouver, no estaba implicado en este estudio.

Dijo que las diferencias entre la ansiedad y la depresión quizá sean el motivo de que los perros tuvieran un impacto en la una y no en la otra entre los participantes de este estudio. Coren observó que tal vez una persona que acaricia a un perro tuviera una reducción momentánea en el estrés o la ansiedad, en lugar de una reducción a largo plazo.

"Durante la COVID hay tantas ansiedades. El perro alivia las ansiedades sociales, pero no la ansiedad médica ni la ansiedad financiera", sugirió Coren.

Los perros podrían ayudar a reducir la depresión porque proveen a las personas un cariño incondicional, aseguró Coren. Esto puede ser particularmente útil en épocas como la pandemia, sobre todo para alguien que carezca de otros respaldos sociales.

"Si una persona vive sola o tiene un respaldo social mínimo, pienso que un perro es una buena ayuda para la salud mental", enfatizó Coren.

Se necesita más trabajo para comprender mejor la relación entre tener una mascota, el respaldo social y cómo afecta al bienestar de su dueño, según los investigadores.

"Pienso que si a una persona le gustan los perros y está en posición de adquirir un perro y cuidarlo, muestra que debería hacerlo, que los perros en realidad contribuyen al bienestar general de la gente", añadió Martin.

Más información

La Asociación Americana de Psicología (American Psychological Association) ofrece más información sobre el vínculo entre los humanos y los animales.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com


FUENTES: Francois Martin, PhD, section leader, Behavior and Welfare Group, Nestle Purina, St. Joseph, Mo.; Teri Wright, PhD, mental health therapist, private practice, Santa Ana, Calif.; Stanley Coren, PhD, professor emeritus, Department of Psychology, University of British Columbia, Vancouver; PLOS One, Dec. 15, 2021

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