Un anticuerpo monoclonal recetado se puede inyectar de forma segura, según un estudio

injection
Adobe Stock

MARTES, 7 de diciembre de 2021 (HealthDay News) -- Ahora es mucho más fácil administrar el mejor tratamiento disponible para la infección con la COVID-19 a las personas, lo que tiene el potencial de que se salven más vidas, afirma un estudio reciente.

Se ha mostrado que los anticuerpos monoclonales reducen de forma dramática el riesgo de hospitalización y muerte si se administran en un plazo de cinco días tras el desarrollo de los síntomas de COVID.

Pero ha habido un obstáculo para llevar este tratamiento a la mayor cantidad de pacientes posible: se administra mediante una infusión intravenosa (IV), lo que limita el número de trabajadores de la atención de la salud que pueden administrar los anticuerpos monoclonales, además de los centros que pueden proveer la terapia.

Pero unos investigadores del Centro Médico de la Universidad de Pittsburgh (UPMC) reportan ahora que administrar los anticuerpos monoclonales mediante una sencilla inyección funciona igual de bien que una infusión IV.

"Esto es muy importante, porque las inyecciones bajo la piel pueden administrarse en menos tiempo y son mucho más fáciles de administrar que las infusiones IV", comentó la investigadora principal, Erin McCreary, profesora clínica asistente de medicina de la Universidad de Pittsburgh. "Teniendo esto en cuenta, podemos multiplicar por más de dos el número de pacientes que tratamos de esta forma, y ayudar a garantizar que tratamos a la mayor cantidad de pacientes posible y que salvamos la mayor cantidad de vidas posible".

En este momento de la pandemia, los anticuerpos monoclonales son la principal opción de tratamiento para las personas que se han infectado con la COVID-19, señaló el Dr. Carlos del Río, presidente electo de la Sociedad Americana de Enfermedades Infecciosas (Infectious Diseases Society of America, IDSA), durante una conferencia de prensa de la IDSA.

Los anticuerpos monoclonales son anticuerpos artificiales producidos en un laboratorio, que imitan a las defensas naturales contra la COVID que una persona tendría si se hubiera vacunado o si hubiera sufrido una infección reciente con el coronavirus.

"Lo que tenemos ahora en nuestro país es la delta, y los anticuerpos monoclonales funcionan realmente bien contra la delta. El problema que hemos tenido es con la implementación", apuntó del Río, profesor de medicina, salud global y epidemiología de la Universidad de Emory, en Atlanta.

"Hay una inmensa dificultad para la implementación, porque hay que hacerlo por IV [y] hay que ir a un hospital o a una clínica donde hagan esta infusión, y en muchos lugares en realidad simplemente no contamos con la ventaja de estos monoclonales disponibles en la forma en que deberíamos", continuó del Río.

Los ensayos clínicos que la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE. UU. revisó para autorizar el uso de emergencia de los anticuerpos monoclonales utilizaron la infusión IV para administrar la terapia, apuntó McCreary.

"El beneficio percibido de este método es que se administra el fármaco directamente al torrente sanguíneo del paciente, lo que obvia la necesidad de lograr lo que llamamos absorción del fármaco, es decir, que pase de la piel o el estómago al torrente sanguíneo", aclaró McCreary. "Podría funcionar con una mayor rapidez, y se garantiza que la dosis completa llegue al torrente sanguíneo para que tenga un impacto".

Pero la aprobación de la FDA de un producto (un coctel de dos anticuerpos producido por Regeneron Pharmaceuticals) permitió a los trabajadores de la atención de la salud administrar el tratamiento mediante una inyección "cuando una infusión IV no es factible, o administrar una infusión IV conduciría a un retraso en el tratamiento", apuntó McCreary.

Entonces, durante el aumento de la COVID provocado por la delta en septiembre, los médicos del UPMC comenzaron a inyectar los anticuerpos monoclonales de Regeneron en pacientes que habían tenido una prueba positiva reciente, dijo McCreary.

Al final, más de 1,900 pacientes recibieron anticuerpos monoclonales a través de inyecciones en lo que McCreary afirmó que era "el primer y más grande ensayo clínico del mundo que comparó distintos métodos de administrar el producto combinado de los anticuerpos monoclonales casarivimab e imdevimab de Regeneron".

Las personas tratadas con anticuerpos monoclonales tuvieron un riesgo un 56 por ciento más bajo de ser hospitalizadas o de fallecer en un plazo de 28 días, en comparación con las personas que no recibieron la terapia, mostraron los resultados.

Además, administrar la terapia mediante inyección fue igual de efectivo que la vía IV, encontraron los investigadores.

Estos resultados muestran que los sistemas de atención de la salud pueden administrar los anticuerpos monoclonales a más personas enfermas de COVID, apuntó McCreary.

Los farmacéuticos y otros trabajadores de la atención de la salud pueden proveer inyecciones, y los pacientes no tienen que desplazarse a centros médicos con capacidad de realizar infusiones IV para recibir el tratamiento con los anticuerpos monoclonales.

"Esto podría ampliar en gran medida las ubicaciones disponibles para que los pacientes reciban tratamiento, ya que es mucho más fácil de administrar y hay más personal disponible para hacerlo que con las infusiones IV", aseguró McCreary. "Ahora podemos ampliar creativamente el personal disponible para administrar unas terapias que salvan vidas".

Las personas que desarrollan síntomas de COVID (incluso lo que son tan leves como una tos o un estornudo) deben hacerse la prueba de inmediato, porque los anticuerpos monoclonales tienen la mayor efectividad cuando se reciben en un plazo de cinco días, enfatizaron McCreary y del Río.

Pero del Río advirtió que las personas que se muestran renuentes a vacunarse no deben considerar a la terapia con anticuerpos monoclonales como una alternativa legítima a vacunarse.

Las personas hospitalizadas con la COVID-19 tienen 2.5 veces más probabilidades de fallecer en un plazo de un año tras ser dadas de alta que las personas que nunca contrajeron el coronavirus, según un estudio que se publicó en una edición reciente de la revista Frontiers in Medicine.

El riesgo de muerte fue incluso más alto entre los pacientes con COVID de menos de 65 años: más de tres veces más alto que el de las personas sin COVID, y casi tres veces más alto que el de las que sufrieron una COVID leve.

La mejor forma de reducir la gravedad potencial de una infección de COVID es vacunarse, subrayó del Río.

"Todos nos encontraremos con la delta. En algún momento, la delta nos encontrará. Es altamente transmisible. Y cuando suceda, es mucho mejor estar vacunado que sin vacunar", aseguró del Río.

"Esto no es distinto que decir que todos nos encontraremos en un accidente de tráfico en algún momento", dijo del Río. "Es mucho mejor usar un cinturón de seguridad que no usarlo. La vacunación sigue siendo nuestra principal prioridad".

El nuevo estudio del UPMC no recibió fondos de Regeneron, añadieron los investigadores. El ensayo clínico se publicó en el servidor prepublicación medRxiv, y todavía no ha recibido una revisión profesional.

Más información

El Centro Médico de la Universidad de Pittsburgh ofrece más información sobre el tratamiento con anticuerpos monoclonales para la COVID-19.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

FUENTES: Erin McCreary, PharmD, clinical assistant professor, medicine, University of Pittsburgh; Carlos del Rio, MD, professor, medicine, global health and epidemiology, Emory University, Atlanta; medRxiv, Dec. 1, 2021

Consumer News in Spanish