Nunca es demasiado tarde: comenzar a hacer ejercicio a los 70 y algo puede ayudar al corazón

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MIÉRCOLES, 16 de febrero de 2022 (HealthDay News) -- A continuación, unos números que podrían sumar mucho a su favor.

Si tiene 70 y algo de años y hace 20 minutos al día de ejercicio entre moderado y vigoroso, podría evitar la enfermedad cardiaca en la ochentena, sugiere una nueva investigación italiana.

En el estudio de casi 3,000 italianos de más de 65 años, el ejercicio regular se vinculó con una reducción del 52 por ciento en el riesgo de enfermedad cardiaca entre los hombres. Las mujeres también se beneficiaron.

El mayor beneficio pareció ocurrir a los 70 años. El riesgo fue solo ligeramente más bajo a los 75, y no fue más bajo a principios de la ochentena, encontró el estudio.

"Hacer ejercicio físico a diario tiene una gran importancia incluso a una edad avanzada, pero al mismo tiempo, mientras antes se comience, mejor", señaló el investigador principal, el Dr. Claudio Barbiellini Amidei, de la Universidad de Padua en Padua, Italia.

"Estos resultados refuerzan la importancia de promover la actividad física a todas las edades", añadió.

Los investigadores enfatizaron que este estudio no prueba que el ejercicio físico en sí prevenga la enfermedad cardiaca, sino solo que parece haber una conexión.

El Dr. Gianfranco Sinagra, de la Universidad de Trieste, en Italia, autor de un editorial que se publicó junto con el estudio, se mostró de acuerdo.

"Incluso una pequeña cantidad de actividad física ofrece efectos beneficiosos a las personas mayores, pero este beneficio es más evidente cuando hay un estilo de vida activo a principios de la vejez", observó.

Comentó que el efecto beneficioso de la actividad física quizá se deba a su capacidad de ralentizar la aterosclerosis. La aterosclerosis es una enfermedad en que se acumula placa en las arterias, lo que obstruye al flujo sanguíneo.

"En la vejez, el movimiento también es medicina", aseguró Sinagra, y pidió a los proveedores de atención de la salud que insten a los pacientes más jóvenes que son inactivos a moverse y a mantener una actividad adecuada, para obtener unos beneficios significativos para la salud del corazón y la esperanza de vida.

"La evaluación y la promoción de la actividad física rutinarias deberían formar un estándar en la atención de la salud", planteó.

En el estudio, el equipo de Amidei recolectó los datos de casi 3,100 adultos mayores italianos que participaron en un estudio a mediados de la década de los 1990. Comenzó en 1995 y 1997, y se realizó un seguimiento de cuatro a siete años después. Los participantes respondieron a preguntas sobre sus niveles de actividad física en cada evaluación.

La actividad física moderada incluía caminar, jugar a los bolos y pescar. La actividad física vigorosa incluía trabajar en el jardín, el ejercicio en el gimnasio, el ciclismo, bailar y nadar. Los que hacían 20 o más minutos de ejercicio al día fueron definidos como activos, y se consideró que los que hacían menos eran inactivos.

Los investigadores también reunieron información sobre los ingresos, el nivel educativo, el tabaquismo y el consumo de alcohol. Rastrearon la salud de todos los participantes a través de los expedientes de hospital y los certificados de defunción hasta finales de 2018.

En total, hubo datos completos disponibles de más de 2,700 participantes, de los cuales un 60 por ciento eran mujeres. A lo largo del estudio, se diagnosticó enfermedad cardiaca, insuficiencia cardiaca o accidente cerebrovascular (ACV) a más de 1,000 participantes.

Aumentar los niveles de ejercicio y mantener un estilo de vida activo se vincularon con unos riesgos más bajos de enfermedad cardiaca y muerte en ambos sexos, encontraron los investigadores.

La mayor reducción se observó en la enfermedad de la arteria coronaria y la insuficiencia cardiaca en la vejez. No se observó un vínculo significativo entre la actividad física y el ACV.

El Dr. Gregg Fonarow, director del Centro de Cardiomiopatía Ahmanson-Universidad de California, en Los Ángeles, revisó los hallazgos

"La actividad física regular se ha asociado con una mejor salud cardiovascular, lo que incluye un riesgo más bajo de [ataque cardiaco], insuficiencia cardiaca, ACV y muerte cardiovascular prematura", enfatizó. "Los estudios han mostrado estos beneficios asociados a lo largo de toda la vida y tanto en los hombres como en las mujeres".

Hay muchas formas en que la actividad física puede reducir el riesgo de enfermedad cardiaca y mejorar la función, aseguró.

"Estos hallazgos sugieren que, a cualquier edad, nunca es demasiado tarde para obtener los beneficios de salud de la actividad física", aseguró Fonarow.

La Asociación Americana del Corazón (American Heart Association) recomienda:

  • Al menos 150 minutos por semana de actividad aeróbica de intensidad moderada, 75 minutos de actividad aeróbica vigorosa, o una combinación de ambas cosas, preferiblemente distribuidos a lo largo de la semana.
  • Actividad de fortalecimiento muscular de intensidad entre moderada y alta, por ejemplo de resistencia o pesas, al menos dos días por semana.
  • Pasar menos tiempo sentado. La actividad de intensidad leve puede compensar algunos de los riesgos de ser sedentario.
  • Realizar actividad al menos 300 minutos por semana, para obtener unos mayores beneficios.
  • Aumentar la cantidad y la intensidad del ejercicio de forma gradual con el tiempo.

Los hallazgos se publicaron en la edición en línea del 14 de febrero de la revista Heart.

Más información

Para más información sobre el ejercicio y la enfermedad cardiaca, visite la Asociación Americana del Corazón.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com


FUENTES: Claudio Barbiellini Amidei, MD, Department of Cardio-Thoraco-Vascular Sciences and Public Health, University of Padua, Italy; Gianfranco Sinagra, MD, chief, Cardiothoracovascular Department, University of Trieste, Italy; Gregg Fonarow, MD, director, Ahmanson-University of California, Los Angeles, Cardiomyopathy Center; Heart, Feb. 14, 2022, online

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