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A más niños con autismo podría irles bien de lo que se pensaba

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LUNES, 5 de abril de 2021 (HealthDay News) -- A los niños en edad escolar con autismo quizá les vaya mejor de lo que comúnmente se piensa, y a la mayoría "les va bien" en al menos algunos aspectos del desarrollo, sugiere un estudio reciente.

El estudio, de 272 niños con un trastorno del espectro autista (TEA), encontró que a casi un 80 por ciento les iba bien en al menos una de cinco áreas del desarrollo a los 10 años. A casi una cuarta parte les iba bien en cuatro de esas áreas.

Los investigadores dijeron que los hallazgos sugieren que unas trayectorias positivas en los TEA son más comunes de lo que se pensaba en general. Esto se debe a que el estudio asumió una perspectiva más amplia de qué significa que "les vaya bien".

No se definió solo de forma tradicional, en que los niños con un TEA tienen una "competencia" en una habilidad que es similar a la de sus pares sin un TEA. También incluyó el "crecimiento", es decir, la mejora que los niños lograban en un área de habilidad con el tiempo.

"Estamos planteando que se amplíe la idea de qué es que 'les vaya bien'", comentó el investigador principal, el Dr. Peter Szatmari, del Hospital de Niños Enfermos y del Centro de la Adicción y la Salud mental en Toronto, Canadá.

"El TEA es un trastorno con muchos desafíos", apuntó. "Pero también hay un espacio para el optimismo y la esperanza".

El TEA es un trastorno cerebral del desarrollo que afecta a alrededor de uno de cada 54 niños en Estados Unidos, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU.

El trastorno es complejo, y varía de una persona a otra.

Algunos niños tienen unos problemas más leves con la socialización y la comunicación, por ejemplo, mientras que otros están profundamente afectados: hablan poco, si hablan, y se implican en conductas repetitivas y obsesivas. Algunos niños tienen discapacidades intelectuales, mientras que otros tienen coeficientes intelectuales (CI) promedio o por encima del promedio.

Gran parte de la investigación sobre los TEA se ha enfocado en las dificultades, y pocas han observado a las trayectorias positivas que los niños adoptan con el tiempo.

"Es una perspectiva importante", aseguró Giacomo Vivanti, profesor asociado del Instituto de Autismo A.J. Drexel de la Universidad de Drexel, en Filadelfia.

Vivanti, que no participó en el estudio, calificó a los hallazgos como "alentadores".

Se mostró de acuerdo en que la competencia (si los niños con TEA alcanzan un umbral particular en su capacidad de comunicar, socializar o regular su conducta) es solo una medida de un resultado "bueno".

"Observar el crecimiento en esas áreas puede ser igual de importante", aseguró Vivanti. Y, de hecho, añadió, quizá para las familias el progreso sea más importante.

En el estudio, el equipo de Szatmari dio seguimiento a 272 niños canadienses diagnosticados con un TEA. Fueron evaluados tres veces entre los 2 y los 5 años de edad, y dos veces más entre los 8 y los 10.

Los investigadores observaron qué tan bien les iba a los niños en cinco áreas: la comunicación, las habilidades sociales, las actividades cotidianas, y las conductas de "internalización" y de "externalización". Los problemas de internalización incluyen la ansiedad, el retraimiento social y la depresión, mientras que los problemas de externalización incluyen cosas como romper las normas y la agresividad.

A los 10 años, a la mayoría de los niños les iba bien (ya sea en cuanto a la competencia o en cuanto al crecimiento) en al menos un área. A poco más de un 24 por ciento les iba bien en cuatro áreas.

Hubo mucha variación. Por ejemplo, la mitad de los niños eran competentes respecto a las conductas de externalización, mientras que solo un 20 por ciento eran competentes en las habilidades sociales.

El hecho de que a los niños pueda irles tan bien en un área, pero no tan bien en otras, refleja a la naturaleza de los TEA, explicó Szatmari.

Pero también podría reflejar en parte los tipos de intervenciones o servicios que un niño recibe, comentó.

Las intervenciones para los TEA en general se enfocan en los problemas particulares que tiene un niño, anotó Szatmari. Una implicación de los nuevos hallazgos es que los niños podrían beneficiarse de unos métodos más abarcadores, que aborden los problemas y también fomenten los puntos fuertes, señaló.

Una limitación del estudio, dijo Vivanti, es que careció de detalles sobre los servicios que los niños recibían.

Los investigadores encontraron algunos factores adicionales que parecían ser importantes para que les fuera bien: unos ingresos familiares más altos y un mejor funcionamiento familiar, lo que incluye qué tan bien se comunican y se respaldan entre sí los miembros de la familia.

Las familias con unos ingresos más altos podrían tener acceso a unos recursos adicionales, por ejemplo tutorías privadas para ayudar con la escuela, dijo Szatmari. Y las familias con un mejor funcionamiento quizá puedan "trabajar en equipo", para el beneficio de sus hijos.

El concepto de que "les vaya bien" no es estático, y Vivanti apuntó que a medida que los niños con un TEA hacen la transición a la escuela secundaria, y luego a la adultez temprana, surgen nuevos desafíos. Entonces, será importante ver qué tan bien les va, dijo.

Szatmari se mostró de acuerdo. Él y sus colaboradores continúan dando seguimiento al grupo del estudio en la adolescencia, y reportarán esos hallazgos en el futuro.

El estudio se publicó en la edición en línea del 29 de marzo de la revista JAMA Network Open.

Más información

El Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano de EE. UU. ofrece más información sobre el trastorno del espectro autista.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

FUENTES: Peter Szatmari, MD, chief, Child and Youth Mental Health Collaborative, Hospital for Sick Children, Center for Addiction and Mental Health, University of Toronto, and psychiatrist-in-chief, Hospital for Sick Children, Toronto, Canada; Giacomo Vivanti, PhD, associate professor, A.J. Drexel Autism Institute, Drexel University, Philadelphia; JAMA Network Open, March 29, 2021, online

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