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MIÉRCOLES, 1 de junio de 2022 (HealthDay News) -- La habilidad de percusión necesaria para sacarle ritmos a una batería podría ayudar a mejorar la socialización, el control inhibitorio y la concentración en los adolescentes con autismo, sugiere una investigación reciente.

El hallazgo proviene de un trabajo con 36 adolescentes que tenían un trastorno del espectro autista.

La mitad se eligieron al azar para recibir dos meses de entrenamiento en percusión, basado en un programa estándar de batería electrónica.

El programa, que está diseñado para poder rastrear el rendimiento motor y la precisión del ritmo de cada adolescente, "consistía en aprender a realizar una serie de patrones de ritmo repetitivo", explicó la autora principal, Marie-Stephanie Cahart.

La conclusión fue que aprender a tocar la batería pareció reducir la conducta hiperactiva, y mejorar la capacidad de concentrarse y prestar atención de los adolescentes, aseguró. La actividad también pareció mejorar la comunicación "entre regiones del cerebro responsables del control inhibitorio, la monitorización de los resultados de las acciones, y la autorregulación".

Cahart es candidata doctoral del Instituto de Psiquiatría, Psicología y Neurociencias del Colegio del Rey de Londres, en Reino Unido.

Anotó que el autismo es una afección del neurodesarrollo de por vida, caracterizada por déficits en la comunicación y la interacción social, además de una variedad de intereses, actividades y conductas repetitivas.

Estos déficits con frecuencia aparecen como falta de inhibición, impulsividad, problemas de la atención y conducta hiperactiva, aclaró Cahart. Pero tocar la batería requiere "planificación motora y precisión del ritmo", además de una atención enfocada y un control inhibitorio, dijo. Otros estudios de tamaño reducido también han investigado la percusión como intervención para el autismo.

Para ver si podría ser útil, los investigadores evaluaron un programa de percusión en tres docenas de adolescentes, con una edad promedio de 18 años. Ninguno había tocado la batería antes.

Los asignados al entrenamiento de percusión recibieron dos sesiones de 45 minutos por semana durante ocho semanas. El otro grupo no recibió entrenamiento en percusión.

Todos se sometieron a escáneres cerebrales y a pruebas neuropsicológicas tanto antes como después del estudio. También se evaluó la gravedad de los síntomas de autismo de todos.

Al final del estudio, los cuidadores y los tutores de percusión reportaron que los participantes que recibieron el entrenamiento de percusión tenían una mejor capacidad de hacer contacto visual, verbalizar sus necesidades y regular sus emociones, apuntó Cahart. Como resultado, la autoestima de los participantes era mejor y tenían menos arrebatos de rabia, según los cuidadores y tutores.

Además, los jóvenes del grupo de percusión "reportaron que de verdad disfrutaron al aprender batería", dijo Cahart.

"Ahora está claro que las actividades de percusión tienen una relevancia particular en el contexto de los trastornos del espectro autista", aseguró Cahart, y sugirió que es probable que la actividad, aunque todavía no se considere un "tratamiento" para el autismo, en sí, ofrezca beneficios a pacientes con "una amplia variedad de niveles de habilidades y síntomas de autismo".

¿Por qué? Cahart apuntó al énfasis que la percusión da al ritmo, la coordinación entre manos y ojos, y la necesidad de monitorizar y corregir los errores de forma constante, todo lo que mejora las habilidades de atención, inhibición y pensamiento que son clave para "los resultados sociales y el bienestar físico y mental".

Además, "las actividades de percusión también son disfrutables y asequibles para todo el mundo, sin importar la etnia, el rango de edad y la experiencia musical", añadió.

"Lo más importante es que ofrecen un medio no verbal de autoexpresión, lo que hacen que sean particularmente adecuadas en el contexto de los trastornos del espectro autista", apuntó Cahart.

Donna Murray, vicepresidenta y directora de programas clínicos de Autism Speaks, comentó que no es consciente de que la percusión se emplee de forma específica como intervención para el autismo.

Al mismo tiempo, sugirió que el beneficio potencial se debe considerar en el contexto general de la musicoterapia, que "es una terapia complementaria común" para las personas con autismo.

Las musicoterapias diseñadas "para abordar la coordinación motora, la sincronización e incluso los repiqueteos para mejorar la comunicación verbal han tenido éxito en mejorar los resultados, en una variedad de afecciones", añadió Murray.

En este caso, anotó, los hallazgos sugieren que la percusión podría tener un impacto positivo en varias áreas problemáticas para las personas con autismo, entre ellas la atención y la concentración, la inhibición y el control motor, y un mejor ritmo.

Pero aunque los hallazgos "parecen promisorios", Murray planteó que el tamaño reducido del estudio significa que es demasiado pronto para sacar conclusiones amplias o realizar recomendaciones clínicas.

"Se necesita más investigación para determinar el tipo de intervención de percusión, en qué cantidad, y para quién podría ser beneficiosa", aseguró.

Los hallazgos aparecen en la edición en línea del 31 de mayo de la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.

Más información

Aprenda más sobre el autismo y la musicoterapia en la Asociación Americana de Musicoterapia (American Music Therapy Association).

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

FUENTES: Marie-Stephanie Cahart, doctoral researcher, neuro-imaging, Institute of Psychiatry, Psychology and Neuroscience, King's College London, U.K.; Donna Murray, PhD, vice president, clinical programs, Autism Speaks, New York City; Proceedings of the National Academy of Sciences, May 31, 2022, online

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