¿La deuda de los préstamos estudiantiles amenaza a la salud?

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JUEVES, 5 de mayo de 2022 (HealthDay News) -- Mientras la administración de Biden sopesa la posibilidad de una condonación generaliza de los préstamos estudiantiles, un nuevo estudio encuentra que las personas sumergidas en deuda estudiantil se enfrentan a un mayor riesgo de enfermedad cardiaca en la mediana edad.

Los hallazgos no son los primeros que sugieren que la deuda estudiantil puede cobrarse un precio mental y físico.

Se ha mostrado que los adultos jóvenes que están pagando unos inmensos préstamos duermen peor, tienen una presión arterial más alta, y presentan unas tasas de tabaquismo más altas que sus pares sin deudas, aunque el motivo sigue sin estar claro.

El nuevo estudio sugiere que aunque los préstamos estudiantiles pueden brindar inmensos beneficios, en concreto un título universitario, podrían tener consecuencias para la salud de las personas que se esfuerzan por pagarlos durante años.

Los investigadores encontraron que los estadounidenses que seguían teniendo deuda estudiantil en la treintena y principios de la cuarentena en general mostraban más factores de riesgo de la enfermedad cardiaca, lo que incluye hipertensión, diabetes, fumar y exceso de peso. También tenían unos niveles más alto de proteína C reactiva (PCR) en sangre, un marcador de la inflamación crónica.

Esto es en comparación tanto con personas que nunca habían estado endeudadas como con las que habían pagado sus préstamos estudiantiles antes.

En los últimos años, ha habido un reconocimiento creciente de la "toxicidad financiera" que las deudas pueden conllevar, lo que incluye estar enterrado en facturas médicas o del hogar.

"Pienso que este nuevo estudio es importante, porque se enfoca en la deuda estudiantil", señaló Thomas McDade, profesor y miembro del Instituto de Investigación en Políticas de la Universidad del Noroeste, en Evanston, Illinois.

McDade, que no participó en la investigación, anotó que los préstamos estudiantiles pueden considerarse como una forma benigna de deuda: se asume a cambio de un título superior y los factores positivos que conlleva: el potencial de ganar más, de avanzar en la carrera profesional, y de tener seguro de salud y otros beneficios laborales.

Todas estas cosas se asocian con una mejor salud física y mental.

"Pero tiene que ser una cantidad de deuda gestionable", planteó McDade.

El nuevo estudio no puede afirmar que la deuda estudiantil persistente se vinculara con una peor salud mental. Pero McDade sospecha que el estrés crónico es la vía principal.

"El estrés tiene unos efectos fisiológicos directos en el cuerpo", apuntó, "y también afecta a la conducta, es decir, la forma en que come, o si fuma".

Además, añadió McDade, cuando las personas pasan años pagando deudas, tienen menos dinero para una alimentación saludable, una membresía en un gimnasio, o unas vacaciones del trabajo que alivien su estrés.

En el estudio, unos investigadores dirigidos por Adam Lippert, de la Universidad de Colorado, en Denver, utilizaron datos de un proyecto de larga duración que monitorizó la salud de casi 4,200 estadounidenses entre 1994 y 2018. En la primera evaluación, los participantes estaban en la escuela intermedia o secundaria. En la final, tenían entre 33 y 44 años.

En general, un 37 por ciento no reportaron ninguna deuda estudiantil en la adultez temprana, ni en la treintena o la cuarentena. Pero poco más de la mitad estaban en una deuda constante debido a préstamos estudiantiles o a préstamos que pidieron en la adultez temprana o la mediana edad.

Un 12 por ciento adicional tenían préstamos estudiantiles, pero los pagaron en un tiempo relativamente corto.

Resulta que las personas con deuda estudiantil a los 30 y 40 y tantos años tenían unas "puntuaciones de riesgo" cardiovasculares más altas en la evaluación final de estudio. Estas puntuaciones se basan en factores como el peso, el tabaquismo, la hipertensión y la diabetes.

Las personas con deudas persistentes también tenían unos niveles más altos de PCR en sangre. Este es un hallazgo importante, afirmó McDade, dado que vincula a la deuda estudiantil con un marcador biológico de la inflamación crónica, aunque no prueba que la carga de la deuda sea su causa.

Los hallazgos se publicaron en la edición del 3 de mayo de la revista American Journal of Preventive Medicine.

Otras investigaciones han vinculado a la deuda estudiantil con graves daños de salud mental, según J. Geiman, analista de políticas del Centro de Derecho y Política Social, en Washington, D.C.

Por ejemplo, una encuesta de 2021 encontró que 1 de cada 14 personas que habían recibido un préstamo estudiantil había pensado en suicidarse en algún momento debido a la carga financiera.

La deuda estudiantil también es un asunto de igualdad de la salud, comentó Geiman, que no participó en el estudio: en promedio, los afroamericanos piden más préstamos estudiantiles y toman prestado más dinero, al mismo tiempo que reciben menos recompensas, ya que tienen unas tasas de graduación de la universidad más bajas que la mayoría de los demás grupos raciales y étnicos. Así que es más probable que carguen con las sustanciales desventajas de los préstamos.

Geiman también apuntó al contexto más general: Los hallazgos más recientes se basan en personas que fueron a la universidad hace 20 o más años... y el panorama actual podría ser peor.

"El costo de la matrícula universitaria ha subido, el costo de la vida ha subido, y los salarios se han estancado", lamentó Geiman.

La educación superior sin duda tiene muchos beneficios, observó McDade, pero, en última instancia, el creciente costo de lograrla se debe resolver.

"Todo el mundo debería tener el derecho de buscar una educación superior si la desea, sin tener que soportar una carga financiera indebida", añadió McDade.

Más información

La Asociación Americana de Psicología (American Psychological Association) ofrece más información sobre la carga psicológica de las deudas.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

FUENTES: Thomas McDade, PhD, professor, anthropology, and fellow, Institute for Policy Research, Northwestern University, Evanston, Ill.; J. Geiman, policy analyst, education, labor and worker justice, Center for Law and Social Policy, Washington, D.C.; American Journal of Preventive Medicine, May 3, 2022

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