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Todo un dolor de cabeza: el racismo tiene un rol en la atención de la migraña

a man with a headache

JUEVES, 10 de junio de 2021 (HealthDay News) -- El color de su piel podría muy bien determinar cómo se trata su dolor de cabeza, advierte un estudio reciente.

El mismo porcentaje de estadounidenses blancos, negros e hispanos (alrededor de un 15 por ciento) sufren de dolores de cabeza intensos o migrañas, anotaron los investigadores.

Pero el análisis actual, realizado por 16 expertos en trastornos del dolor de cabeza, encontró que los hombres negros tienen muchas menos probabilidades de recibir tratamiento para el dolor de cabeza; que los niños blancos tienen tres veces más probabilidades de que les administren pruebas de imágenes en el hospital para la afección que los niños de otras razas; y que los pacientes negros e hispanos tienen un 25 y un 50 por ciento menos de probabilidades, respectivamente, de recibir un diagnóstico de migraña que sus pares blancos.

"Aunque las migrañas y los trastornos de dolores de cabeza intensos son casi igual de comunes entre los grupos blancos, afroamericanos e hispanos, existen disparidades", enfatizó la autora del estudio, la Dra. Jessica Kiarashi.

"El racismo institucional o sistémico tiene un importante rol en estas disparidades", añadió Kiarashi, profesora asistente del departamento de neurología del Centro Médico del Suroeste de la UT, en Dallas. "Y aunque hay medidas que se pueden tomar para abordar y rectificar estas disparidades, debe haber un importante cambio cultural en nuestra sociedad. Y, en particular, en el campo de la atención de la salud".

Para examinar el tema, el equipo del estudio analizó la literatura ya publicada sobre el dolor de cabeza.

Su revisión determinó que mientras un 46 por ciento de los pacientes negros obtuvieron atención para las migrañas, esa cifra salta a un 72 por ciento entre los pacientes blancos.

Los afroamericanos también son mucho menos propensos a recibir un diagnóstico de dolor de cabeza que las personas blancas: un 47 frente a un 70 por ciento. Los pacientes negros tenían unas probabilidades similarmente más bajas de recibir una receta de un medicamento para la migraña que los pacientes blancos (un 14 frente a un 37 por ciento), mostraron los hallazgos.

El resultado: los trastornos de dolores de cabeza sin tratar en los afroamericanos significan más dolores de cabeza con el tiempo, un dolor de mayor intensidad, y una peor calidad de vida.

El equipo de la investigación también encontró que los hispanos son un 50 por ciento menos propensos a ser diagnosticados con migraña que los pacientes blancos, y que tienen menos probabilidades de recibir medicamentos para la prevención del dolor de cabeza cuando buscan atención en un ámbito ambulatorio.

La brecha racial es igual de evidente en los niños que sufren dolores de cabeza, encontraron los investigadores. Por ejemplo, se encontró que era mucho menos probable que a los niños y adolescentes que no eran blancos les recetaran medicamentos para un dolor de cabeza agudo que a un niño o adolescente blanco. Y era menos probable que los niños negros e hispanos fueran atendidos en el departamento de emergencias por una lesión en la cabeza relacionada con un deporte, o que recibieran un diagnóstico de conmoción, que los niños blancos.

Pero la raza no es el único motivo de las brechas en el tratamiento del dolor de cabeza, encontró el equipo del estudio. Por ejemplo, vivir en la pobreza extrema se vinculó con un riesgo más alto de migrañas. Y los pacientes con unos ingresos bajos y sin seguro fueron menos propensos a obtener tratamiento para una migraña aguda, lo que aumenta el riesgo de desarrollar un problema crónico.

El panel de expertos también anotó que los pacientes de EE. UU. en las áreas rurales son menos propensos a tener acceso a un tratamiento para el dolor de cabeza, debido a la falta de especialistas. El equipo anotó que aunque los grandes centros urbanos en el Noreste y el Atlántico medio cuentan con muchos programas académicos y médicos para el dolor de cabeza, lo mismo no sucede en otras partes de Estados Unidos, por ejemplo las regiones del Oeste y de las Llanuras.

En el informe, que publicaron en la edición en línea del 9 de junio de la revista Neurology, Kiarashi y sus colaboradores apuntaron a los prejuicios raciales y a la cobertura de seguro desigual como los principales propulsores de la brecha en el tratamiento del dolor de cabeza, junto con los problemas de acceso.

Nada de esto sorprende a Andrea Roberts, científica de investigación sénior de la Facultad de Salud Pública T.H. Chan de la Universidad de Harvard, en Boston.

"Lamentablemente, las disparidades en la atención de la salud entre los grupos con varias identidades raciales minoritarias, y según el estatus socioeconómico, son ubicuas en EE. UU.", afirmó Roberts.

El resultado es que "una persona negra que se presenta con un dolor de cabeza en la sala de emergencias tiene muchísimas menos probabilidades que una persona blanca en la misma situación de recibir las pruebas diagnósticas y los medicamentos adecuados", añadió.

¿Qué se puede hacer para cerrar la brecha?

Por un lado, "los proveedores de atención de la salud pueden examinar sus propios expedientes de tratamiento para comprender y abordar su propia conducta en este tema", sugirió Roberts. "De forma similar, las aseguradoras de salud podrían determinar cuáles consultorios y profesionales están tratando a las minorías de forma insuficiente", lo que dijo que les convendría, dado que "el tratamiento insuficiente a corto plazo puede conducir a unos costos de atención de la salud mucho más altos en el largo plazo".

Además, "se deben reclutar más proveedores de atención de la salud de las poblaciones con poca representación", planteó Roberts. "Y, por supuesto, esto es en añadidura del trabajo para resolver el racismo y las diferencias socioeconómicas subyacentes que fomentan una mayor prevalencia de enfermedades, lo que incluye al dolor de cabeza, en las minorías de EE. UU.".

Más información

Aprenda más sobre los dolores de cabeza y su tratamiento en el Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares de EE. UU.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

FUENTES: Jessica Kiarashi, MD, assistant professor, department of neurology, UT Southwestern Medical Center, Dallas; Andrea Roberts, PhD, MPH, senior research scientist, Harvard T.H. Chan School of Public Health, Boston; Neurology, June 9, 2021, online

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