Salsa para la inteligencia: el baile latino podría potenciar al cerebro que envejece

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VIERNES, 17 de junio de 2022 (HealthDay News) -- Unas clases de baile latino podrían ser una salida social y un ejercicio magníficos, y una nueva investigación sugiere que aprenderse lo complicados pasos de la salsa, la samba o el merengue podría mejorar su memoria.

En el estudio, se ofreció un programa de danza latina a más de 300 hispanoparlantes a lo largo de cuatro años en 12 lugares distintos, en Chicago.

Tras ocho meses de clases, unas evaluaciones encontraron una mejora significativa en las puntuaciones de la memoria de trabajo de los participantes. La memoria de trabajo es un tipo de memoria a corto plazo que se usa para mantener unas cantidades pequeñas de información en la mente mientras se participa en otras tareas cognitivas.

"Pensamos que funcionó por varios motivos. Un motivo podría ser que se pasa más tiempo siendo activo. Podría tratarse de distintos componentes del programa de baile en sí", señaló la autora del estudio, Susan Aguinaga, que trabajó en el programa desde su inicio, cuando era una estudiante de postgrado en la Universidad de Illinois, en Chicago. Ahora es profesora de kinesiología y salud comunitaria de la Universidad de Illinois, en Urbana-Champaign.

"Es un tipo atractivo de actividad física en la que desean seguir participando", explicó Aguinaga. "En general, las poblaciones tienen dificultades para mantener sus niveles de actividad física, pero cuando es una actividad de la que en realidad disfrutan, es más probable que mantengan la actividad durante unos periodos más largos".

Quizá solo se trate de la música que suena, los estilos de baile interesantes o una actividad que es aeróbica, lo que se ha mostrado antes que mejora el desempeño cognitivo, comentó Aguinaga.

"La conclusión es, sin duda, encontrar una actividad que sea agradable y atractiva. Y si bailar es esa actividad que provee disfrute y actividad física y respaldo social, entonces pienso que es una actividad que se debería promover más", planteó Aguinaga.

El estudio fue un ensayo aleatorio y controlado que evaluó a BAILAMOS (por las siglas en inglés de Equilibrio y actividad en latinos, dirigido a la movilidad en los adultos mayores), que fue creado en conjunto por el coautor David Márquez, director del Laboratorio y de Ejercicio y Psicología de la Universidad de Illinois, en Chicago, y Miguel Méndez, creador y propietario de la Academia de Baile de Salsa, en Illinois. El programa incluye los bailes de merengue, salsa, bachata y chachachá.

En el estudio, poco más de 330 hispanos adultos que hablaban español fueron asignados a sesiones de baile dos veces por semana durante ocho meses, o a un grupo de control, que recibió clases semanales de educación en salud durante cuatro meses.

Los bailarines fueron dirigidos por un profesor profesional durante los cuatro

primeros meses, y entonces, durante la "fase de mantenimiento", fueron dirigidos por participantes que se asignaron como "campeones del programa" por sus habilidades de liderazgo y entusiasmo.

Aunque el estudio no encontró ninguna diferencia entre los grupos en las pruebas cognitivas a los cuatro meses, tras ocho meses, las personas en el grupo de baile tuvieron unas mejores puntuaciones.

En las clases de baile, una persona aprende varios pasos, y entonces debe recordar esos pasos la semana siguiente y convertirlos en secuencias, explicó Aguinaga. Los investigadores pensaban que el proceso de recordar los pasos podría abordar distintos aspectos de la memoria, pero de una forma divertida.

Vea lo mucho que se divirtieron los adultos mayores aprendiendo bailes latinos en el siguiente video:


Alrededor de un 12 por ciento de los hispanos mayores de Estados Unidos viven ahora con un diagnóstico de enfermedad de Alzheimer, anotó el estudio. Se prevé que ese número haya aumentado en un 832 por ciento en 2060.

"Para los latinos mayores, la idea de promover el baile como ejercicio es muy atractiva, dado que los latinos mayores están muy familiarizados con el baile de alguna manera. Han crecido con el baile, quizá hayan bailado en el pasado, y es algo que disfrutan", apuntó Aguinaga. "Quizá ni se perciba como ejercicio, porque es una actividad divertida".

Alrededor de un 85 por ciento de los participantes del estudio eran mujeres. Tenían una edad promedio de 65 años, y su IMC (índice de masa corporal) los pondría en la categoría de la obesidad.

Los participantes del programa reportaron que se sentían mejor en general, que hicieron amigos y que podían gestionar mejor enfermedades crónicas como la hipertensión y la diabetes, señaló Aguinaga.

Un programa similar podría beneficiar potencialmente a las personas de otras razas y etnias, si los organizadores promovieran bailes y música que resultaran atractivos para la población a la que se dirijan, añadió.

Los hallazgos se publicaron en una edición reciente de la revista Frontiers in Aging Neuroscience.

El Dr. Zaldy Tan es director médico del Centro Jona Goldrich de Alzheimer y Trastornos de la Memoria, en el Centro Médico Cedars-Sinai, en Los Ángeles. Afirmó que "pienso que uno de los puntos fuertes del estudio es que la población estudiada y la intervención fueron adecuadas y constantes", y anotó que el programa fue específico y sensible respecto a la cultura.

"Lo que siempre les digo a mis pacientes es que la actividad física es buena para ellos. Buena para su corazón, buena para su cerebro, pero deben elegir una actividad que sea sostenible, que sea coherente con su estilo de vida", aclaró Tan, que no participó en el nuevo estudio.

Tan comentó que la investigación anterior sobre la actividad física ha ido constante, en cuanto a que parece que ayuda a las personas a mantener su memoria y habilidades de pensamiento. Uno de sus propios estudios encontró que las personas que tenían unas tasas más altas de actividad física tenían unos cerebros más robustos y un riesgo más bajo de demencia.

"El mecanismo exacto no está claro. Ciertas teorías incluyen el hecho de que el ejercicio produce un mejor flujo sanguíneo y mejora la circulación, y mejora la salud vascular. Por supuesto, el cerebro es un órgano muy vascular. Requiere mucho flujo sanguíneo, mucho oxígeno. Esta es una forma en que se podría beneficiar", apuntó Tan.

Otra teoría es que el ejercicio induce unos factores específicos que estimulan al crecimiento celular y la salud en el cerebro, añadió Tan.

Los centros de personas mayores y comunitarios están en una situación privilegiada para crear programas como este, aunque la pandemia ha dificultado las clases presenciales para los adultos mayores, anotó.

Tan dijo que aunque una dieta saludable, el sueño y la socialización son importantes, el ejercicio es la principal intervención que recomienda a los pacientes que tienen problemas de memoria, o a los que quizá todavía no tienen problemas de memoria pero que están interesados en mantener su salud.

"Hay múltiples beneficios asociados. Un aumento en la fuerza, un mejor equilibrio, una mejor memoria y, sobre todo un aumento en la salud cardiovascular", aseguró Tan. "Es algo que sin duda deberíamos estar fomentando".

Más información

El Instituto Nacional Sobre el Envejecimiento de EE. UU. ofrece más información sobre el envejecimiento y la actividad física.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com


FUENTES: Susan Aguinaga, PhD, professor, kinesiology and community health, College of Applied Health Science, University of Illinois at Urbana-Champaign; Zaldy Tan, MD, medical director, Jona Goldrich Center for Alzheimer's and Memory Disorders, Carmen and Louis Warschaw Endowed Chair in Neurology and director, Bernard & Maxine Platzer Lynn Family Memory and Aging Program, Cedars-Sinai Medical Center, Los Angeles; Frontiers in Aging Neuroscience, April 15, 2022

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