La COVID prolongada puede afectar a los niños, incluso a los bebés

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JUEVES, 23 de junio de 2022 (HealthDay News) -- Ni siquiera los bebés son inmunes a los efectos de la COVID prolongada, informan unos investigadores daneses.

Su estudio encontró que alrededor de uno de cada tres niños de hasta 14 años que tuvieron un resultado positivo del virus sufría cambios en el estado de ánimo, problemas para recordar o concentrarse, y sarpullidos incluso dos meses más tarde.

"Los síntomas prolongados en los niños se deben tomar en serio, independientemente de que los padres recurran a su propio médico general o a otro servicio de salud", planteó la autora principal, Selina Kikkenborg Berg, profesora clínica del Hospital de la Universidad de Copenhague.

"Entre los niños de todas las edades, se observan síntomas a largo plazo con mayor frecuencia entre los que han tenido COVID que entre los que no", aseguró.

Otros estudios también han investigador a la COVID prolongada, pero los investigadores señalaron que este era el estudio de mayor tamaño sobre la enfermedad entre los niños hasta la fecha.

Aunque las causas de la COVID prolongada no están claras, Kikkenborg Berg ofreció varias posibilidades.

"Unos microcoágulos sanguíneos posteriores al virus pueden ubicarse en el cerebro y provocar fatiga y dificultades para concentrarse", dijo. "Además, el virus permanece más tiempo en partes del cuerpo, y puede afectar a los nervios y tejidos, u ocurre una reacción exagerada en el sistema inmunitario, que provoca algunos de los síntomas".

Anotó que algunos niños que no se contagian de COVID-19 podrían sufrir de algunos de los mismos síntomas que se reportan en pacientes con COVID prolongada. Esto podría ser resultado de otras infecciones, o incluso de la presión social, comentó Kikkenborg Berg. Pero el número de niños con síntomas persistentes fue significativamente más alto entre los que tuvieron unas infecciones de COVID-19 confirmadas.

El estudio incluyó a poco más de 44,000 niños de Dinamarca, de hasta 14 años, entre ellos 11,000 que tuvieron un resultado positivo del SARS-CoV-2.

Basándose en las encuestas de padres, un 40 por ciento de los niños de hasta 3 años con COVID-19 tuvieron síntomas durante más de dos meses, en comparación con un 27 por ciento de los demás niños.

Entre los de 4 a 11 años, un 38 por ciento de los que tuvieron pruebas positivas presentaron síntomas persistentes, en comparación con un 34 por ciento de los demás. Entre los de 12 a 14 años, un 46 por ciento de los que tuvieron casos confirmados presentaron síntomas de COVID prolongada, en comparación con un 41 por ciento de los que no habían enfermado.

"Algunos de los niños con el grupo de control quizá hayan tenido COVID sin saberlo, porque no habían tenido un resultado positivo", indicó Kikkenborg Berg.

Anotó que algunos niños también podrían haber sido afectados por los cierres de las escuelas, las actividades de ocio y otras cosas. Estos cierres dificultan las interacciones sociales, y pueden conducir a un bienestar bajo, lo que puede provocar síntomas físicos, añadió Kikkenborg Berg.

"Además, los niños pueden presentar síntomas a largo plazo debido a que están siendo afectados por enfermedades infantiles ordinarias, u otras infecciones, que los niños desarrollan de vez en cuando", dijo.

No se conoce el efecto completo de la COVID prolongada, y se necesita más investigación para comprender del todo qué la provoca y cómo tratarla.

"Todavía hay mucho que no sabemos sobre la COVID, y nadie debe apresurar su recuperación de una enfermedad infecciosa", aconsejó Kikkenborg Berg. "Si sufre fatiga, falta de aliento, fiebre y otros síntomas, tómeselo con un poco de calma y no estrese a su cuerpo. A veces, la recuperación de una enfermedad viral tarda más".

El Dr. Marc Siegel, un experto en enfermedades infecciosas y profesor clínico de medicina del Centro Médico Langone de la NYU, en la ciudad de Nueva York, anotó que todavía no hay una definición real de la COVID prolongada.

"Estamos en el proceso de aprender qué es la COVID prolongada para poder definir mejor cuántas personas la tienen, pero sin duda los niños no son inmunes", advirtió Siegel.

A Siegel le preocupan en particular la fatiga, los problemas para concentrarse, los cambios en el estado de ánimo y las dificultades respiratorias, que considera características de la COVID prolongada.

Si su hijo presenta cualquiera de estos síntomas tras sufrir de COVID-19, hable con el pediatra, sugirió.

Siegel enfatizó que los niños se deben vacunar para reducir su riesgo de una enfermedad grave y COVID prolongada.

"En realidad ahora mismo no hay tratamiento, pero me aseguraría de estar vacunado del todo, aunque haya tenido COVID, porque esto otorga cierta inmunidad que es incluso una mayor protección contra la reinfección", añadió.

Los hallazgos se publicaron en la edición en línea del 22 de junio de la revista The Lancet Child & Adolescent Health.

Más información

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. ofrecen más información sobre los niños y la COVID.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

FUENTES: Selina Kikkenborg Berg, PhD, clinical professor, Copenhagen University Hospital, Denmark; Marc Siegel, MD, clinical professor, medicine, NYU Langone Medical Center, New York City; The Lancet Child & Adolescent Health, June 22, 2022, online

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