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El sueño, el ejercicio, y las probabilidades de una vida larga y sana

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JUEVES, 1 de julio de 2021 (HealthDay News) -- El sueño de mala calidad puede quitarle años de vida, y estos efectos se podrían magnificar si usted no hace suficiente actividad física.

Esa es la mala noticia. La buena noticia es que hacer más ejercicio podría ayudar a contrarrestar algunos de los riesgos de salud que se sabe que acompañan a un sueño de mala calidad, muestra una investigación reciente.

Las personas que puntuaron bajo en las categorías tanto del sueño como del ejercicio tenían un 57 por ciento más de probabilidades de morir de enfermedad cardiaca, accidente cerebrovascular y cáncer a lo largo de más de una década de seguimiento, cuando se les comparó con los que reportaron que dormían mejor y hacían más ejercicio.

"La inactividad física parece amplificar los riesgos de salud de unos patrones malos de sueño de una forma sinérgica", advirtió el coautor del estudio, Emmanuel Stamatakis.

"El riesgo de mortalidad de la inactividad física y dormir mal en combinación es más grande que la suma de los dos riesgos separados de dormir mal e inactividad física", añadió Stamatakis, profesor de actividad física, estilo de vida y salud de la población de la Universidad de Sídney, en Australia.

Pero hacer al menos 150 minutos de ejercicio moderado o 75 minutos de ejercicio vigoroso cada semana parece reducir estos efectos, aseguró.

El estudio no se diseñó para decir cómo, o incluso si, dormir mal y la falta de ejercicio se combinan, pero los investigadores tienen teorías.

Muchos problemas del sueño, como el sueño de corta duración o el insomnio, provocan disfunción hormonal y metabólica e inflamación, y estimulan al sistema nervioso simpático, explicó Stamatakis. Cuando se activa, el sistema nervioso simpático desencadena la liberación de hormonas del estrés que pueden aumentar la frecuencia cardiaca y la presión arterial, lo que puede aumentar el riesgo de enfermedad cardiaca con el tiempo.

La actividad física trabaja en las mismas vías, pero en la dirección contraria, apuntó Stamatakis. "Una explicación posible es que la actividad regular ayuda a neutralizar a algunas de las consecuencias de dormir mal", anotó.

En el estudio, los investigadores analizaron información de más de 380,000 hombres y mujeres de mediana edad, que participaron en un estudio a gran escala de U.K. Biobank.

Las personas recibieron una puntuación del sueño de 0 a 5, basándose en varios factores, que incluyeron si en general dormían de siete a ocho horas por noche, si tenían insomnio con regularidad, si roncaban, si se sentían cansadas durante el día, y si eran "noctámbulos" o "madrugadores".

La puntuación del sueño se combinó con una puntuación de actividad física alta, mediana o baja, y las personas se categorizaron según las distintas combinaciones de las puntuaciones de sueño y ejercicio.

Mientras más baja era la puntuación de sueño, más altos fueron los riesgos de muerte por cualquier causa durante los 11 años de seguimiento. Pero el ejercicio redujo algunos de estos efectos.

"Aconsejaría a alguien que se mueve muy poco en general que introdujera pequeñas cantidades de actividad física, de unos 10 a 15 minutos al día, que puedan encajar con comodidad en su rutina diaria, y fijarse el objetivo de 25 a 30 minutos al día con el tiempo", señaló Stamatakis.

Esto también tendrá unos efectos derivados en el sueño. "La actividad física mejora la calidad del sueño, de forma que disfrutarán de los beneficios directos de la actividad física/ejercicio y quizá deriven cierta ayuda para sus problemas del sueño", aseguró Stamatakis.

El estudio tuvo varias limitaciones. Las personas solo proveyeron información sobre su sueño y actividad física en un momento del tiempo, de forma que los investigadores no pueden saber si estos hábitos cambiaron con el tiempo.

Los hallazgos aparecen en la edición del 29 de junio de la revista British Journal of Sports Medicine.

"Si tiene problemas para dormir, pero de cualquier forma logra hacer ejercicio con regularidad, está en un mejor lugar que alguien que no hace ejercicio y tiene problemas para dormir", aseguró la Dra. Martha Gulati, editora jefa de CardioSmart.org, el sitio de educación para los pacientes del Colegio Americano de Cardiología (American College of Cardiology).

"Este es el primer estudio que he visto que observó cómo interactúan el sueño y el ejercicio", dijo Gulati, que no participó en la nueva investigación. "Parece haber una sinergia entre ambas cosas, pero se necesita más investigación para determinar exactamente cómo el sueño y el ejercicio interactúan para afectar a la salud".

Si no duerme lo suficiente, quizá esté demasiado cansado para hacer ejercicio, señaló. También es posible que una afección médica subyacente esté afectando su sueño.

Más información

Aprenda más sobre cuánto ejercicio debe hacer para permanecer sano en el Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE.UU.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

FUENTES: Emmanuel Stamatakis, PhD, professor, physical activity, lifestyle, and population health, University of Sydney, Australia; Martha Gulati, MD, editor-in-chief, CardioSmart.org; British Journal of Sports Medicine, June 29, 2021

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