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LUNES, 11 de julio de 2022 (HealthDay News) -- Un sueño largo, reparador y, lo más importante, regular, es clave para ayudar a los niños de kindergarten a ajustarse a la escuela, y un nuevo estudio insta a los padres a comenzar a formar unos buenos hábitos de sueño todo un año por adelantado.

Los investigadores encontraron que los niños que dormían 10 horas o más de forma regular antes de comenzar el kindergarten obtuvieron grandes beneficios.

Estos niños eran unos aprendices más implicados, y tenían unas mejores habilidades sociales y emocionales que sus compañeros de clase que estaban más somnolientos, encontró el estudio. También tenían una mejor función ejecutiva, lo que significa que estaban más concentrados, eran más capaces de recordar las instrucciones, y alternaban entre múltiples tareas de forma más efectiva, además de que sus resultados académicos también fueron mejores.

El hallazgo de que la regularidad del sueño en el año anterior al kindergarten era tan importante resultó sorprendente, señaló el autor principal, Douglas Teti, profesor de estudios del desarrollo humano y la familia de la Universidad Estatal de Pensilvania, en University Park, Pensilvania.

"Lo que fue predictivo en particular fue la regularidad de más de 10 horas de sueño antes del inicio del kindergarten", apuntó Teti. "Lo que esto me dice es que si vamos a intervenir y a trabajar con familias con hijos en edad de kindergarten que tienen problemas del sueño, de verdad debemos comenzar significativamente antes de que el kindergarten comience".

El sueño es un proceso corporal igual de importante que la alimentación saludable y el ejercicio, enfatizó Teti. Las personas que duermen mejor tienden a regular mejor sus emociones y conductas, y a ser más organizadas y a funcionar mejor.

El nuevo estudio incluyó a 21 familias. Durante siete días de seguido, los niños usaron unos dispositivos en la muñeca para cronometrar su sueño en cuatro momentos del año: en julio y agosto (antes del kindergarten), a finales de septiembre (a principios del kindergarten), a finales de noviembre (a mediados del kindergarten), y entre mediados y finales de abril (al final del kindergarten). Los investigadores también recibieron la retroalimentación de los maestros y obtuvieron otras evaluaciones de observadores.

"Observamos la transición a lo largo de todo el año del kindergarten, algo que muy pocas personas han hecho", aseguró Teti.

Como sabían que los expertos recomiendan que los niños en edad del kindergarten duerman al menos 10 horas por noche, los investigadores midieron el sueño de tres formas, lo que incluía cuánto dormía cada niño durante un periodo promedio de 24 horas. También observaron cuántos niños dormían 10 horas o más por noche, y si llegaban a las 10 horas completas sin siestas.

"Cuando dormían 10 horas o más durante la noche, en específico, esto fue lo que predijo el ajuste al kindergarten en las áreas socioemocionales y la implicación en el aprendizaje, y qué tan bien se llevaban con los maestros, y también en los dominios académicos", dijo Teti.

Fue un predictor particularmente bueno para los niños cuyas familias establecieron rutinas todo un año antes del kindergarten, encontraron los investigadores.

"Pienso que tiene que ver con la organización general del sueño y la vida familiar", planteó Teti. "Si los niños disfrutan una rutina de sueño bastante bien establecida antes de que la escuela comience, pienso que esto simplemente continúa en el año escolar".

La Dra. Debra Babcock, pediatra del Stanford Children's Health en California, revisó los hallazgos, y dijo que ofrecían información nueva y útil.

Babcock instó a los padres a que intenten establecer unos buenos hábitos de sueño mucho antes que el año anterior al kindergarten.

"Pienso que solo establecer una buena higiene del sueño desde el principio mismo, entre los cuatro y seis meses de edad... es de verdad importante comenzar en un momento tan temprano", aseguró. "Me pregunto, si hubieran observado a niños de 2 o 3 años y se aseguraran de que esas familias tuvieran unos buenos hábitos de sueño en casa, si también habría creado una mejora en los años de preescolar y kindergarten".

En los estudios sobre el sueño en adultos, investigaciones anteriores han mostrado que el sueño es importante para el procesamiento de la memoria, el estado de ánimo, para mejorar las relaciones y reducir los problemas de salud, anotó Babcock.

"Un cerebro descansado simplemente puede funcionar mejor", apuntó.

Algunos niños tienen más dificultades para dormir, lo que puede ser provocado por problemas médicos, del ambiente y también por hábitos y expectativas de sueño anteriores, dijo Babcock.

Sugirió que los padres hablen con el pediatra de su hijo si tienen preocupaciones particulares o necesitan consejos para resolver los problemas del sueño.

Tener una rutina constante puede ser útil, aseguró Babcock. Esto podría incluir cenar, bañarse, cepillarse los dientes, leer un libro, un beso de buenas noches y entonces irse a la cama.

Un objeto transicional, como una manta o una muñeca, puede ayudar a algunos niños. Tener un incentivo, por ejemplo un "billete" hecho a mano para entregarlo la mañana siguiente a cambio de un premio, también es útil para algunos niños, dijo Babcock.

"Una de las técnicas es hacer que los padres comprendan que el sueño es importante y que es un hábito que se debe desarrollar a lo largo del tiempo, pero una vez haya problemas, sin duda hay algunas formas de ayudar a los niños, dependiendo de su etapa del desarrollo", planteó. "Cuando tienen 4 años, es probable que puedan comprender cierto refuerzo positivo o alicientes".

Los padres tienen un potente rol en la creación de unos buenos hábitos de sueño, añadió el investigador, Teti.

"Cuando los padres fomentan unos buenos hábitos de sueño en los niños, sobre todo desde una edad muy temprana, esos niños tienden a caer en un patrón de sueño más regular mucho antes", observó. "Y cuando se logra esto, hay más probabilidades de que se mantenga a lo largo de toda la niñez".

Esto no quiere decir que los niños estén condenados a fracasar en la escuela si no comienzan con unos buenos hábitos de sueño.

"No significa esto en lo absoluto, pero si puede hacer que la primera experiencia de su hijo en la escuela formal sea exitosa, están mucho más motivados para mantenerse implicados en la escuela, para mantenerse implicados con los maestros y que les vaya bien", enfatizó Teti.

Los hallazgos se publicaron en la edición en línea del 11 de julio de la revista Pediatrics.

Más información

La Academia Americana de Pediatría (American Academy of Pediatrics) ofrece más información sobre unos hábitos de sueño saludables para los niños

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

FUENTES: Douglas Teti, PhD, professor, human development and family studies and psychology and pediatrics, Pennsylvania State University, University Park, Pa.; Debra Babcock, MD, pediatrician, Stanford Children's Health, Los Altos, Calif.; Pediatrics, July 11, 2022, online


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