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Los alimentos fermentados podrían mejorar el microbioma

kimchi

VIERNES, 16 de julio de 2021 (HealthDay News) -- Quizá los alimentos fermentados parezcan otra moda de salud, pero un estudio de tamaño reducido sugiere que pueden ayudar a alcanzar un equilibrio más saludable en las bacterias intestinales del cuerpo.

En un estudio de 36 personas, los investigadores encontraron que los que fueron asignados al azar a comer bastantes alimentos fermentados, como yogurt, kimchi y kombucha, mostraron un aumento en la diversidad de su "microbioma".

El microbioma se refiere al inmenso conjunto de bacterias y otros microorganismos que habitan de forma natural en los intestinos. En los últimos años, la investigación ha revelado la importancia de estos microbios para los procesos normales del cuerpo, desde el metabolismo y la síntesis de los nutrientes hasta las defensas inmunitarias y la función cerebral.

Todavía queda mucho por aprender sobre qué constituye un "microbioma" sano, señaló el investigador sénior, Justin Sonnenburg.

"Pero, en términos generales, se cree que una mayor diversidad es más sana", comentó Sonnenburg, profesor asociado de la Universidad de Stanford, en California.

Esto se basa en parte en investigaciones que muestran que las personas con obesidad o enfermedades como la diabetes y la colitis tienden a tener unos microbiomas menos diversos que las personas sanas.

Además, dijo Sonnenburg, los científicos han encontrado una diversidad mucho más grande en el microbioma de ciertas poblaciones indígenas que viven unos estilos de vida preindustriales, y que en general no sufren de enfermedades modernas como la diabetes y las arterias obstruidas.

La conformación del microbioma de cualquier persona dada se ve influida por muchas cosas, entre ellas los genes, las afecciones de salud y el uso de medicamentos (en particular los antibióticos). Pero la dieta se considera un factor clave.

Y la dieta occidental típica (que contiene muchos alimentos procesados y pocos alimentos vegetales "enteros") tiene "muchas deficiencias" que podrían hacer que el microbioma fuera menos diverso, advirtió Sonnenburg.

Él y sus colaboradores están estudiando varias formas de cambiar esta situación.

En su ensayo más reciente, asignaron al azar a 36 personas para que aumentaran su consumo de alimentos fermentados o alimentos ricos en fibra durante 10 semanas.

El primer grupo comió bastante yogurt, requesón fermentado, bebidas como la kombucha y el kéfir, y verduras fermentadas como el kimchi y el chucrut. Por otra parte, los del grupo rico en fibra se enfocaron en los frijoles, las frutas y las verduras, los granos integrales y los frutos secos.

Al final, el grupo de alimentos fermentados mostró un aumento en la diversidad de sus microbiomas, según muestras de sus heces. Al contrario, no hubo un cambio de este tipo en el grupo rico en fibra, informaron los investigadores en la edición del 12 de julio de la revista Cell.

Los alimentos fermentados parecieron tener también un beneficio adicional: una reducción en los marcadores sanguíneos de la inflamación de todo el cuerpo. Se cree que esa inflamación crónica de bajo nivel contribuye a muchas enfermedades distintas.

Pero no está claro si el microbioma alterado fue responsable de la reducción en la inflamación, aclaró Sonnenburg.

"Estas cosas pudieron haber pasado en paralelo", anotó.

Es llamativo que el cambio en el microbioma sucediera en apenas 10 semanas, según Colleen Tewksbury, investigadora de la Facultad de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania, en Filadelfia.

"Es muy poco tiempo. Observar este tipo de cambio es asombroso", dijo Tewksbury, que también es vocera de la Academia de Nutrición y Dietética (Academy of Nutrition and Dietetics).

Durante la fermentación, los alimentos se exponen a bacterias u hongos que convierten el azúcar en alcohol o ácidos, lo que provee su distintivo sabor agrio.

Entonces, es lógico suponer que los microbios en estos alimentos simplemente se "atrincheran" en el microbioma intestinal, apuntó Sonnenburg.

Pero eso no fue lo que los investigadores encontraron. Más bien, pareció que los alimentos fermentados podrían haber desencadenado un cambio en la "comunidad residente" de microbios, apuntaron los autores del estudio.

¿Por qué los alimentos ricos en fibra no hicieron lo mismo? Sonnenburg dijo que es posible que 10 semanas no fueran suficiente tiempo.

Una vez más, la dieta occidental podría tener la culpa. Las investigaciones anteriores sugieren que puede eliminar los microbios que "degradan la fibra" en los intestinos, apuntó Sonnenburg.

Y en este estudio, las muestras de heces de los participantes indicaban que los microbios intestinales no procesaron gran parte de su fibra dietética.

Sonnenburg planteó que es posible que, con más tiempo, el microbioma se adapte a un aumento en el consumo de fibra.

Nadie está sugiriendo que los alimentos fermentados sean una panacea que simplemente se pueda añadir a las hamburguesas con papas fritas. Y Tewksbury advirtió que este ensayo no observó los resultados de salud, ni evaluó los cambios en la dieta para gestionar ninguna afección médica.

Tanto ella como Sonnenburg enfatizaron la importancia de las dietas ricas en alimentos vegetales con muchos nutrientes y sin muchos alimentos procesados. Los alimentos fermentados pueden formar parte de esto.

Pero hay que revisar las etiquetas, anotó Tewksbury. Podría haber azúcares añadidos escondiéndose en algunos productos.

Más información

La Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard ofrece más información sobre los alimentos fermentados.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

FUENTES: Justin Sonnenburg, PhD, associate professor, microbiology and immunology, Stanford University School of Medicine, Stanford, Calif.; Colleen Tewksbury, PhD, MPH, RDN, senior research investigator, Perelman School of Medicine, University of Pennsylvania, Philadelphia, and national spokesperson, Academy of Nutrition and Dietetics, Chicago; Cell, July 12, 2021, online

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