See What HealthDay Can Do For You
Contact Us

Los familiares y los amigos son clave para convertir un 'no' a la vacuna en un 'sí'

vaccine card COVID

VIERNES, 16 de julio de 2021 (HealthDay News) -- Las autoridades de salud pública y el gobierno están probando todo lo que pueden para promover la vacunación contra la COVID-19: anuncios, comunicados de prensa, loterías de efectivo, e incluso incentivos como cerveza, cigarrillos de marihuana y rosquillas gratis en algunos lugares.

Pero nada convence mejor a una persona que se muestra renuente a vacunarse que lo que le dice un familiar, un amigo o su propio médico, revela una nueva encuesta de la Kaiser Family Foundation (KFF).

Los resultados de la encuesta muestran que estas conversaciones fueron el punto de inflexión para la mayoría de las personas que se vacunaron, aunque hubieran planificado inicialmente esperar un tiempo.

"De verdad parece que estas conversaciones con amigos y familiares (ver que los amigos y los familiares se vacunan sin sufrir unos efectos secundarios importantes y querer poder visitarlos) fueron una importante motivación, además de las conversaciones con sus médicos", comentó Ashley Kirzinger, directora asociada del equipo de investigación en salud pública y encuestas de la Henry J. Kaiser Family Foundation.

En la encuesta, que se publicó el 13 de enero, los investigadores volvieron a comunicarse con personas que habían anunciado sus intenciones de ponerse la vacuna o esperar en otra encuesta que se realizó en enero, antes de que las vacunas estuvieran disponibles para la mayoría de las personas, dijo Kirzinger.

Durante la encuesta de seguimiento de junio, los investigadores de la KFF encontraron que muchas personas habían persistido en sus intenciones originales.

Entre los que sí se vacunaron durante el intervalo de seis meses se incluían:

  • Un 92 por ciento de los que planificaban vacunarse "lo antes posible".
  • Un 54 por ciento de los que dijeron que "esperarían a ver qué pasaba".
  • Un 24 por ciento de los que dijeron que se vacunarían solo si era obligatorio, o que definitivamente no se vacunarían.

Pero estos resultados también significan que alrededor de la mitad de las personas que querían esperar a ver qué pasaba y una cuarta parte de los más renuentes cambiaron de opinión y se vacunaron.

¿Qué sucedió?

Lo más frecuente fue que las personas que cambiaron de opinión dijeran que se vacunaron después de que un familiar las convenciera: un 17 por ciento dijeron que sus familiares las persuadieron, muestra la encuesta.

Las conversaciones con otras personas de su vida también resultaron convincentes, lo que incluyó conversaciones con el médico (un 10 por ciento), un amigo cercano (un 5 por ciento), o un compañero de trabajo o clases (un 2 por ciento).

Una cuarta parte también reportaron que se convencieron al ver que las personas que las rodeaban se vacunaron sin ningún efecto secundario malo.

Estas son algunas de las respuestas recibidas por los encuestadores:

  • "Estaba claro que era segura. Nadie se murió", comentó un republicano de 32 años, de Carolina del Sur, que inicialmente estaba en la categoría de "esperar a ver qué pasa".
  • "Fui a visitar a unos familiares en otro estado, y todo el mundo se había vacunado sin problemas, y eso me animó a vacunarme", dijo otro miembro del grupo de la "espera", un independiente de 63 años de Texas.
  • "Mi marido me importunó para que me la pusiera y lo hice", contó una mujer republicana de 42 años, de Indiana, que había dicho antes que "definitivamente no" iba a vacunarse.
  • "Mis amigos y familiares me convencieron, y también en mi lugar de trabajo", dijo un hombre del grupo de "definitivamente no", de Virginia.

"Estas relaciones interpersonales parecen ser una de las mayores motivaciones", aseguró Kirzinger. "Esto no quiere decir que publicar mensajes sobre las vacunas no esté haciendo bien, pero lo que más convencerá a las personas serán sus relaciones con sus amigos y familiares".

Este hallazgo no sorprendió al Dr. Amesh Adalja, experto sénior del Centro de Seguridad de la Salud Johns Hopkins, en Baltimore.

"Nunca ha habido datos firmes que respalden los incentivos financieros o de otro tipo para la vacunación", señaló Adalja. "No me sorprende que los amigos y familiares y los individuos en quienes confían fueran el determinante más potente de qué tan probable era que alguien se vacunara. A medida que intentamos aumentar las vacunaciones, será muy importante implicar a estos tipos de personas para motivar a los que se muestran renuentes a vacunarse".

Alrededor de un tercio del grupo de adultos de la encuesta original siguen sin vacunarse, mostró la encuesta. Cuando se les preguntó qué hacía que siguieran esperando, lo más frecuente fue que estas personas citaran su miedo a los posibles efectos secundarios de la vacuna, y su escepticismo sobre el peligro que la pandemia presenta para la salud.

"La COVID no fue la pandemia que dijeron que sería, y yo no voy a vacunarme", comentó una mujer republicana de Iowa, de 26 años, que en enero planificaba vacunarse lo antes posible.

Unas variantes más recientes y contagiosas de la COVID-19, como la Delta, que atacó en India la primavera pasada, podrían crear un "mayor sentido de la urgencia" entre las personas sin vacunar, planteó Kirzinger, pero la idea no la convence del todo.

"A medida que el número de casos vuelve a subir, quizá podrían repensar sus decisiones, y considerar que este es el momento de protegerse", dijo Kirzinger. "O podría suceder lo contrario, y pensar que no querían vacunarse y ahora las vacunas ni funcionan, así que para qué vacunarse ahora".

Más información

Aquí podrá encontrar los resultados de la encuesta de la Kaiser Family Foundation.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

FUENTES: Ashley Kirzinger, PhD, associate director, public opinion and survey research team, Henry J. Kaiser Family Foundation; Amesh Adalja, MD, senior scholar, Johns Hopkins Center for Health Security, Baltimore; Kaiser Family Foundation, survey, July 13, 2021

Consumer News in Spanish