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La terapia de inyección de plasma podría ser inútil para el dolor del tendón de Aquiles

foot prints on a sand

MARTES, 20 de julio de 2021 (HealthDay News) -- El tratamiento que se utiliza habitualmente para abordar una afección del tendón de Aquiles, que a menudo es dolorosa, en realidad no funciona, advierten unos investigadores británicos.

El problema es la "tendinopatía de Aquiles", una enfermedad de desgaste degenerativa que afecta el tejido esencial que une los músculos de la pantorrilla con los del talón.

Los pacientes han buscado el alivio del dolor con un tratamiento, adoptado por varios deportistas famosos, que consiste en inyectar plasma rico en plaquetas (PRP) directamente en el tendón.

Rebecca Kearney, autora del estudio, explicó que esto implica obtener la sangre del propio paciente y "hacerla girar en una centrífuga para separar los componentes de la sangre, y entonces inyectar uno de los componentes sanguíneos que contiene un alto número de plaquetas y que juega un papel importante en los procesos de reparación en el tendón afectado del participante".

¿Cuál es el problema? Kearney dijo que después de probar el procedimiento en 240 pacientes, su equipo "no encontró evidencias de que esta inyección fuera mejor que una inyección simulada".

Kearney es profesora especializada en traumatología y rehabilitación ortopédica de la Universidad de Warwick en Coventry, Inglaterra.

Señaló que, "el dolor en la zona posterior del talón afecta a 150,000 personas al año, lo que provoca dificultades para caminar", siendo la tendinopatía de Aquiles la causa más común.

En cuanto al revuelo que rodea al tratamiento con plasma, la Academia Americana de Cirujanos Ortopédicos (American Academy of Orthopaedic Surgeons, AAOS), afirmó que los deportistas de élite, como la leyenda del golf Tiger Woods y la superestrella del tenis Rafael Nadal, han recurrido al tratamiento para abordar una variedad de problemas dolorosos, que incluyen lesiones de los tendones y esguinces de rodilla.

El razonamiento que respalda el uso del PRP tiene que ver con la abundante cantidad de plaquetas que se encuentran en la sangre centrifugada, explicó la AAOS.

Las plaquetas son conocidas por sus propiedades inductoras de la coagulación, que ayuda a curar las heridas. También contienen proteínas del factor de crecimiento que se cree que son de ayuda en la recuperación de las lesiones. Una vez se ha centrifugado la sangre, el resultado final es una concentración de plaquetas más alta de lo normal por litro de sangre, dijo la AAOS.

Pero para ver si algo de eso realmente se traduce en un alivio del dolor, los investigadores reclutaron a 121 pacientes adultos (con una edad promedio de 52 años), que habían sufrido dolor en el tendón de Aquiles durante al menos tres meses.

A todos se les administró una sola inyección de PRP. A modo de comparación, a otros 119 pacientes se les administró una única inyección falsa durante el mismo periodo.

Tres y seis meses después, se evaluaron los niveles de dolor de todos los pacientes y su capacidad para funcionar y mantenerse activos.

El resultado fue que no se observó ninguna diferencia apreciable entre el grupo de tratamiento y el grupo de placebo.

Los investigadores enfatizaron que el tratamiento no es completamente benigno dado que se encontró que la inyección en sí causaba sangrado, hematomas e hinchazón en la zona de la inyección (aunque al final todos estos efectos secundarios se resolvieron).

Kearney dijo que los hallazgos sugieren que no se utilice el tratamiento con plasma como un medio para aliviar el dolor del tendón de Aquiles.

El problema, afirmó Kearney, es que no existe un desencadenante único para la tendinopatía de Aquiles, haciendo difícil el desarrollo de una terapia ampliamente efectiva.

"Continúa siendo una enfermedad difícil de tratar", reconoció, "con muchos tratamientos disponibles y pocas evidencias que orienten cuál utilizar".

Esta falta de una solución fiable es un problema, dado que "todo el mundo es vulnerable", afirma el Dr. Zachary Vaupel, profesor asistente de cirugía ortopédica de la Facultad de Medicina William Beaumont de la Universidad de Oakland, en Rochester, Michigan.

Una buena noticia, dijo Vaupel, es que las intervenciones no quirúrgicas han demostrado ser útiles. "El estiramiento de los tendones gastrocnemio y de Aquiles es el pilar del tratamiento no quirúrgico. Esto se puede realizar con ejercicios de estiramiento en el hogar o mediante fisioterapia formal, y debe incluir estiramientos excéntricos del tendón de Aquiles", explicó. El estiramiento excéntrico se refiere a la tensión que se aplica al músculo a medida que se alarga.

"Este suele ser un medio muy eficaz para el tratamiento de la tendinopatía de Aquiles, cuando los estiramientos se realizan de forma diligente y correcta", señaló Vaupel.

También afirmó que la cirugía "debería reservarse como último recurso para los casos de pacientes a los que no les hayan funcionado los tratamientos antes mencionados".

Kearney y sus colaboradores publicaron sus hallazgos en una edición reciente de la revista Journal of the American Medical Association.

Más información

Si desea obtener más información sobre la tendinopatía de Aquiles, visite la Academia Americana de Cirujanos Ortopédicos.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

FUENTES: Rebecca Kearney, PhD, professor, trauma and orthopedic rehabilitation, and associate director, Warwick Clinical Trials Unit, University of Warwick, Coventry, U.K.; Zachary Vaupel, MD, assistant professor, orthopedic surgery, Oakland University William Beaumont School of Medicine, Rochester, Mich., and orthopedic foot and ankle surgeon, Michigan Orthopaedic Surgeons, Royal Oak, Mich.; Journal of the American Medical Association, July 13, 2021

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