Seniors playing cards
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JUEVES, 21 de julio de 2022 (HealthDay News) -- Ejercitar el cuerpo y la mente puede ayudar a evitar los problemas de memoria a medida que se envejece, y algunos de estos beneficios podrían ser incluso mayores para las mujeres, sugiere un estudio reciente.

El estudio observó la reserva cognitiva, es decir, la capacidad del cerebro de aguantar los efectos de enfermedades como el Alzheimer sin mostrar un deterioro en las habilidades de pensamiento o memoria.

Las mujeres, pero no los hombres, tenían unas mayores reservas cognitivas si hacían ejercicio con regularidad, y hacían cursos, leían o jugaban juegos. Participar en más actividades mentales mejoró la velocidad de pensamiento tanto de las mujeres como de los hombres.

"Comience a desarrollar esa reserva cognitiva ahora, de forma que haya ahorros en el banco en un futuro, cuando nuestro cerebro los necesite", aconsejó la autora del estudio, Judy Pa, codirectora del Estudio cooperativo de la enfermedad de Alzheimer, y profesora de neurociencias de la Universidad de California, en San Diego.

"Nunca es demasiado pronto ni demasiado tarde para implicarse en actividades que estimulen al físico y al cerebro, y es buena idea probar actividades nuevas para seguir desafiando al cerebro, a la mente y al cuerpo para que aprendan y se adapten", planteó Pa.

El estudio incluyó a 758 personas, con una edad promedio de 76 años. Algunos participantes no mostraban ninguna evidencia de problemas de pensamiento o memoria, otros tenían un deterioro cognitivo leve, y algunos sufrían de demencia en toda regla al inicio del estudio.

Los participantes se sometieron a escáneres del cerebro, y tomaron pruebas de velocidad de pensamiento y memoria. Los investigadores compararon las puntuaciones en estas pruebas con cambios en el cerebro asociados con la demencia, para calcular una puntuación de reserva cognitiva.

Las mujeres que reportaron el nivel más alto de actividad física tenían una mayor reserva de velocidad del pensamiento, pero esto no se vio en los hombres. Una mayor actividad física no se vinculó con una mejor reserva de memoria en hombres ni mujeres. Las mujeres que leían, hacían cursos y jugaban a las cartas o a juegos con una mayor frecuencia también mostraron una mayor reserva de memoria.

El estudio no se diseñó para decir cómo, o incluso si, estas actividades mejoraban la actividad del cerebro, solo que hay una conexión.

El motivo exacto de que las mujeres parecieran acumular más beneficios de estas actividades que los hombres todavía no se comprende del todo, apuntó Pa.

"Todavía hay que hacer trabajo en esta área para comprender mejor las diferencias observadas en mujeres y hombres, que podrían relacionarse con los tipos de actividades físicas y mentales que cada grupo sexual/de género realiza", señaló. Por ejemplo, las mujeres reportaron más clases grupales que los hombres.

Los investigadores también observaron la forma en que el gen APOE4, que aumenta el riesgo de enfermedad de Alzheimer, afectó los resultados, y encontró que este gen reducía los beneficios añadidos de las actividades físicas y mentales en la reserva cognitiva de las mujeres.

El estudio tenía ciertas limitaciones. Se pidió a las personas que reportaran su propia actividad física y mental, y quizá no la hayan recordado con precisión.

La investigación se publicó en la edición en línea del 20 de julio de la revista Neurology.

Es demasiado pronto para sacar alguna conclusión firme sobre cómo las actividades mentales y físicas afectan a la salud del cerebro en los hombres o en las mujeres, según unos expertos que no participaron en el estudio.

"Parece que el impacto de las actividades físicas y cognitivas reportadas por los mismos participantes en la reserva cognitiva fue más pronunciado en las mujeres", comentó el Dr. Howard Fillit, cofundador y director científico de la Alzheimer's Drug Discovery Foundation, en la ciudad de Nueva York. "Son solo asociaciones, y se necesita más investigación para confirmar los hallazgos".

Además, los investigadores no controlaron unos factores que podrían haber afectado a los resultados, por ejemplo los niveles educativos de los participantes, apuntó Fillit.

Hay cosas que se pueden hacer para proteger y fomentar la reserva cognitiva ahora, enfatizó. "Haga ejercicio con regularidad, coma una dieta saludable de estilo mediterráneo, duerma bien, evite el estrés, el alcohol y el tabaquismo, y gestione su diabetes e hipertensión", aconsejó Fillit. "Estamos en plena era de la prevención, y podemos retrasar el inicio del deterioro cognitivo y del Alzheimer, o ralentizarlo con estos métodos de prevención".

Las pruebas del gen APOE4 también tienen un rol para algunas personas, anotó.

Estas pruebas están ampliamente disponibles. "El trabajo del médico es informar, educar y determinar la actitud del paciente hacia conocer sus factores de riesgo de la enfermedad de Alzheimer, lo que incluye a los factores de riesgo genético", comentó Fillit.

No todos los portadores del APOE4 desarrollan Alzheimer, apuntó. "Las medidas de prevención podrían ser incluso más importantes en las personas que portan este gen", añadió Fillit.

El Dr. Thomas Vidic es profesor clínico de neurología de la Universidad de Indiana, y miembro de la Academia Americana de Neurología (American Academy of Neurology). "Este trabajo sugiere que los efectos de la actividad física y mental para la prevención del deterioro cognitivo o un mejor funcionamiento con el Alzheimer son más potentes en las mujeres que en los hombres", pero esto no significa que los hombres no deban participar en estas actividades de enriquecimiento, planteó.

"Todavía estamos aprendiendo la forma de medir la reserva cognitiva, y no sabemos qué cantidad es significativa o qué cantidad necesitamos para llegar al próximo nivel", dijo Vidic. Es posible que unas medidas distintas de la reserva cognitiva puedan reflejar mejor los beneficios de estas actividades en los hombres, añadió.

Más información

La Alzheimer's Drug Discovery Foundation ofrece más información sobre cómo prevenir el deterioro cognitivo relacionado con la edad.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com


FUENTES: Judy Pa, PhD, co-director, Alzheimer’s Disease Cooperative Study, professor neurosciences, University of California, San Diego; Howard Fillit, MD, co-founder and chief science officer, Alzheimer's Drug Discovery Foundation, New York City; Thomas Vidic, MD, clinical professor, neurology, Indiana University, South Bend, and fellow, American Academy of Neurology; Neurology, July 20, 2022, online

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