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VIERNES, 12 de agosto de 2022 (HealthDay News) -- Los castillos inflables son grandes, coloridos, alquilarlos es barato, y son la esencia de la diversión infantil. ¿Qué podría ir mal?

Resulta que muchas cosas. Por un lado, los clásicos de las fiestas son vulnerables a arrancarse, e incluso a volcarse, si no se amarran, advierte un nuevo estudio.

Pero incluso cuando se atan firmemente en su lugar, los investigadores advierten que el mayor problema es el potencial de que un accidente en un castillo inflable envíe a un niño a emergencias con un hueso roto, una distensión muscular o una conmoción.

"Con una gran diferencia, el mal resultado más común no se relaciona con la meteorología", explicó el autor principal del estudio, John Knox, profesor de geografía de la Universidad de Georgia. "Ocurre cuando un niño choca con alguien al rebotar con ellos, o rebotan con el castillo, o algo así".

Knox anotó que, cada año, solo hay alrededor de media docena de accidentes relacionados con el viento en todo el mundo, aunque el potencial de matar o herir a los niños significan que estos accidentes "reciben una inmensa atención de los medios".

Por otro lado, las colisiones en los castillos inflables son mucho más comunes, anotó, y provocan unas 10,000 visitas a emergencias tan solo en Estados Unidos.

La mayoría de estos accidentes implican a niños, dijo Knox, dado que los castillos inflables "son artículos de alquiler populares para las fiestas de cumpleaños, los carnavales y otras cerebraciones donde hay niños".

Tras revisar los datos del Servicio Nacional de Meteorología de EE. UU., las cifras de la Comisión de Seguridad de Productos del Consumidor (CPSC) de EE. UU., y una amplia variedad de análisis independientes, Knox y sus colegas determinaron que desde 2000 ha habido más de 130 incidentes conocidos relacionados con el tiempo con los castillos en todo el mundo, aunque se piensa que muchos casos más no se han reportado.

Estos accidentes resultaron en 479 usuarios lesionados, con un caso particularmente bien conocido en el Sur de California, en que un chico quedó atrapado en un castillo inflable cuando el viento lo levantó y lo dejó caer justo en medio de una carretera. Sobrevivió al incidente con lesiones menores.

Se sabe que han muerto un total de 28 niños de todo el mundo debido a eventos provocados por el tiempo desde 2000. El peor desastre de este tipo, señaló Knox, "sucedió apenas el diciembre pasado en Devonport, Tasmania, Australia. Seis niños murieron cuando un castillo inflable en un evento de final de año escolar fue levantado por el viento, y dejó caer a su cargamento humano más de 30 pies (9 metros) hasta el suelo".

Y los investigadores apuntaron que no es una simple cuestión de unos vientos fuertes y sostenidos. Sin un amarrado adecuado y una carga adecuada de sacos de arena, incluso un buen tiempo puede de repente dar paso a una ráfaga de viento fuerte e imprevista que puede volcar una estructura mal fijada

En este frente, el equipo anotó que un tercio de los accidentes relacionados con el viento implicaban a vientos de 20 millas (32 kilómetros) por hora o menos de velocidad, mientras que más implicaron vientos de no más de 25 millas (40 KM) por hora.

Por otra parte, "jugar de forma alborotada conduce a lesiones incluso en los días calmados", advirtió Knox.

Para subrayar este punto, las cifras citadas por la CPSC notaron que 100,000 lesiones atendidas en emergencias se vincularon con los castillos inflables entre 2003 y 2013.

Los hallazgos se publicaron en una edición reciente de la revista Bulletin of the American Meteorological Society.

Thaddeus Harrington, especialista en asuntos públicos de la CPSC, anotó que unas cifras más recientes, que cubren el periodo de 2017 a 2019, indican que cada año, en todo Estados Unidos, ocurrió un promedio de 21,600 lesiones en estructuras inflables, con una reducción a apenas 5,200 en 2020, "que es probable que se deba a los cierres por la COVID".

Knox anotó que como no hay regulaciones federales que rijan los castillos inflables, la seguridad es, en esencia, "asunto de cada estado". Añadió que 17 estados no tienen ninguna directriz de seguridad de ningún tipo "o excluyen de forma específica las estructuras inflables de las regulaciones".

El resultado es que asegurarse de que la situación sigue siendo segura depende, en gran medida, de los padres.

"Los castillos inflables son muy divertidos", reconoció Knox. Pero "los padres deben estar atentos a la seguridad, y no solo respecto al tiempo", aunque recomendó evacuar y desinflar las estructuras cuando el viento arrecie.

Más allá de esto, "vigile a sus hijos mientras estén dentro", añadió Knox. "[Y] esté atento a que no se den situaciones (el hacinamiento o los juegos alborotados) que conducen a las lesiones en un día calmado".

Mientras tanto, la CPSC recomienda que los castillos inflables siempre tengan supervisión adulta, que no se mezclen niños de tamaños muy distintos, que se evite el hacinamiento, que no se permita que entren con otros juguetes u objetos, que se quiten los zapatos y las gafas antes de entrar, y que se aseguren de que el área que rodea al castillo inflable esté libre de otros objetos.

Más información

Aprenda más sobre la seguridad de los castillos inflables en Weather to Bounce.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com


FUENTES: John Knox, PhD, professor, Department of Geography, University of Georgia, Athens; Thaddeus Harrington,public affairs specialist, Consumer Product Safety Commission, Bethesda, Md.; Bulletin of the American Meteorological Society, July 7, 2022, online

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