Las visitas de niños a emergencias por tragar pilas de botón se duplicaron en una década

Denise MannHola Doctor

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Published on August 30, 2022

Las visitas de niños a emergencias por tragar pilas de botón se duplicaron en una década
Trista Hamsmith with her daughter, Reese, before the accident

LUNES, 29 de agosto de 2022 (HealthDay News) -- La hija de 18 meses de Trista Hamsmith, Reese, murió tras tragarse una pila de botón que se salió de un control remoto, y la madre, convertida en defensora, ha pasado los dos últimos años intentando asegurarse de que ningún niño más muera de esta forma.

Su duro trabajo está dando dividendos. El Presidente Joe Biden firmó la Ley de Reese (Reese's Law) a mediados de agosto, y la Comisión de Productos del Consumidor de EE. UU. pronto requerirá a las compañías que usen etiquetas de advertencia, además de un empaquetado a prueba de niños, para las pilas de botón y moneda que se venden por separado.

"Estoy agradecida de que esto se haya logrado, y de que se hayan hecho cambios para proteger a los niños en el futuro", aseguró la residente de Lubbock, Texas, que también creó Reese’s Purpose, una fundación que educa a los padres sobre temas de seguridad.

Ahora, una nueva investigación confirma que la Ley de Reese es muy necesaria: las ingestas accidentales de pilas de botón están en aumento, y hubo el doble de visitas al departamento de emergencias de niños de hasta 18 años relacionadas con pilas de 2010 a 2019, en comparación con 1990 a 2009.

Las pilas de botón son pequeñas, tienen forma de disco, y son ubicuas. Proporcionan energía a muchísimas cosas, desde relojes, juguetes y controles remotos hasta tarjetas musicales, llaveros, velas eléctricas y bisutería con luces.

Lamentablemente, estas pilas generan una corriente eléctrica al ser tragadas, que licúa el tejido vivo en el esófago, el tubo largo que conecta a la boca con el estómago.

Hubo 70,322 visitas a emergencias relacionadas con las pilas entre los niños de EE. UU. entre 2010 y 2019, según datos del Sistema Nacional de Vigilancia Electrónica de las Lesiones.

Esto significa que hubo alrededor de una visita a la sala de emergencias relacionada con las pilas cada 1.25 horas de 2010 a 2019, en comparación con una cada 2.6 horas entre 1990 y 2009, mostró el estudio.

La mayoría de los niños tenían menos de 6 años, y con frecuencia hubo pilas de botón implicadas. Alrededor de un 90 por ciento de las visitas al departamento de emergencias fueron por ingestiones, encontraron los investigadores. También hubo inserciones en el oído y la nariz.

"Es muy preocupante que la frecuencia haya aumentado", apuntó el autor del estudio, el Dr. Kris Jatana, otorrinolaringólogo pediátrico del Hospital Pediátrico Nacional en Columbus, Ohio.

"Hay cada vez más artículos en el hogar que contienen pilas de botón, así que estas cifras seguirán aumentando y empeorando", comentó Jatana, que también es miembro del Grupo de Trabajo Nacional sobre las Pilas de Botón.

Si sospecha que un niño se ha tragado una pila de botón y el niño tiene más de 1 año, dele dos cucharaditas de miel y diríjase a la sala de emergencias más cercana, aconsejó Jatana. "La miel puede ser protectora y crea una barrera física viscosa para el tejido del esófago que ralentiza el ritmo de la lesión", dijo. (Los niños menores de 1 año no deben consumir miel, ya que contiene bacterias que provocan botulismo infantil).

En el hospital, una radiografía puede confirmar si el niño se ha tragado una pila. Si la batería está atascada en el esófago, se necesita una cirugía para sacarla. No todos los niños mueren tras tragar una de estas pilas. Otras lesiones pueden incluir parálisis de las cuerdas vocales, y quizá requieran una traqueotomía para abrir la tráquea y ayudar a la respiración, o para colocar un tubo de alimentación para la nutrición.

Pero una atención rápida no siempre es posible, dado que los padres no siempre saben si un niño se ha tragado una pila de botón, dijo. Quizá no haya ningún síntoma o el niño tal vez solo se queje de dolor de garganta, tos o dolor de estómago.

Aun así, "desde el momento en que la pila se atasca en el esófago hay una cuenta atrás", señaló Jatana.

Por este motivo la prevención es tan importante, añadió el autor del estudio, Mark Chandler, asociado sénior de investigación de Safe Kids Worldwide.

Mantenga los dispositivos con pilas de botón fuera de la vista y del alcance de los niños, sobre todo los que tienen 5 años o menos, comentó.

Examine los productos y asegúrese de que el compartimento donde se alojan las pilas de botón esté bien cerrado, por ejemplo con un tornillo, aconsejó. "Si el producto se daña o si el compartimento de pilas de botón no se puede cerrar bien, deje de usar el producto y manténgalo alejado de los niños", enfatizó Chandler.

El nuevo estudio se publicó en la edición en línea del 29 de agosto de la revista Pediatrics.

La Dra. Sarah Ash Combs es directora de alcance y médica de medicina de emergencias del Hospital Pediátrico Nacional, en Washington, D.C.

Se mostró de acuerdo en que los esfuerzos de prevención, y buscar ayuda médica de inmediato si los padres o cuidadores sospechan que un niño se ha tragado una pila de botón, ayudará a salvar vidas, ya que se tardará un tiempo en que los nuevos estándares legislativos y de fabricación nuevos se implementen.

Cuando tire una pila de botón, envuélvala con cuidado. "Aunque piense que la pila esté agotada, de cualquier forma puede tener suficiente carga como para provocar daño", dijo Combs, que no participó en el estudio.

Si hay aunque sea una ligera sospecha de que un niño se ha tragado una pila de botón, acuda a la sala de emergencias de inmediato. "No se arriesgue. Es mejor precaver que lamentar", añadió.

No intente hacer que el niño vomite, anotó. "Estas pilas alcalinas pueden hacer más mal al salir que al entrar", advirtió.

Más información

Safe Kids Worldwide ofrece más consejos de seguridad sobre las pilas de botón.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com



FUENTES: Trista Hamsmith, mom, advocate, founder, Reese’s Purpose, Lubbock, Texas; Kris Jatana, MD, pediatric otolaryngologist, Nationwide Children’s Hospital, Columbus, Ohio; Mark Chandler, senior research associate, Safe Kids Worldwide, Silver Spring, Md.; Sarah Ash Combs, MD, emergency medicine physician and director of outreach, Children’s National, Washington, D.C.; Pediatrics, Aug. 29, 2022, online

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