¿Cuál fuente de fibra dietética es la que mejor funciona?

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JUEVES, 4 de agosto de 2022 (HealthDay News) -- Si su dieta es baja en fibra, añadir más puede ser bueno para sus intestinos, independientemente de la fuente de esta fibra, sugiere una nueva investigación.

Muchas personas saben que la fibra es el nutriente que permite ir al baño con regularidad. Pero también es un elemento clave de la conformación del microbioma intestinal, el inmenso conjunto de bacterias y otros microbios que residen en el tracto digestivo.

Cuando las bacterias intestinales metabolizan a la fibra, producen ciertos ácidos grasos de cadena corta, que son la principal fuente de nutrición de las células del colon. La investigación también sugiere que los ácidos grasos tienen un rol en la regulación de funciones tan vitales como el metabolismo y las defensas inmunitarias.

Pero no ha estado claro si un tipo de complemento de fibra es mejor que otros para las bacterias intestinales de las personas.

En el nuevo estudio, los investigadores evaluaron tres complementos comunes de fibra en polvo: la inulina (un extracto de raíz de achicoria), la dextrina de trigo (en este caso, de la marca Benefiber) y los galactooligosacáridos (Bimuno).

Reclutaron a 28 adultos sanos, y les dieron cada uno de los complementos para que los usaran durante una semana, con una semana de descanso entre cada producto.

En general, encontró el estudio, ningún complemento tuvo un mejor desempeño que los demás en cuanto a cambiar el microbioma intestinal de los consumidores. Cada uno de los complementos mejoró la producción de butirato, un importante ácido graso que ayuda a controlar la inflamación.

Si un participante del estudio producía más butirato tras usar un complemento de fibra, respondía igual de bien a los otros dos, señaló Jeffrey Letourneau, un estudiante doctoral de la Universidad de Duke en Durham, Carolina del Norte, que formó parte del equipo de la investigación.

Pero aunque el complemento de fibra no fue importante, la persona sí. Los complementos incrementaron la producción de butirato solo en los participantes que normalmente comían pocos alimentos ricos en fibra, encontró el estudio.

Esto tiene sentido, según Letourneau. Las personas que "consumen poca fibra" son las que estarían haciendo un cambio sustancial al añadir un complemento de fibra diario.

Pero este término describe a la mayoría de los estadounidenses, apuntó.

En general, los expertos recomiendan que las mujeres consuman unos 25 gramos de fibra al día, mientras que los hombres deben intentar comer 38 gramos. Pero el adulto promedio de EE. UU. consume apenas alrededor de un 30 por ciento de estas cantidades.

Y en el amplio contexto de la historia humana, comentó Letourneau, es probable que incluso las cantidades recomendadas de fibra se queden cortas respecto al consumo de nuestros ancestros. Apuntó a investigaciones que muestran que los miembros de la tribu Hadza, en Tanzania, todavía consumen la increíble cantidad de 100 a 150 gramos de fibra al día, debido a su dieta, que es rica en alimentos como bayas, miel y tubérculos.

Entonces, la nueva investigación, que se publicó en la edición del 29 de julio de la revista Microbiome, enfatiza la importancia de consumir más fibra, de cualquier fuente.

El estudio se enfocó en los complementos, en parte, porque son fáciles de estudiar, observó Letourneau. Los investigadores dieron a cada participante unas dosis individuales ya medidas de complementos de fibra, así que solo tenían que echar el polvo en una bebida una vez al día.

Las dosis equivalían a 9 gramos de inulina o dextrina de trigo, o a 3.6 gramos de galactooligosacáridos, al día.

Pero la fibra de los alimentos sería preferible, según una dietista registrada que no participó en el estudio.

Los alimentos de origen vegetal no solo ofrecen varias formas de fibra, sino también una variedad de vitaminas, minerales y "fitoquímicos beneficiosos", aseguró Nancy Farrell Allen, vocera de la Academia de Nutrición y Dietética (Academy of Nutrition and Dietetics) y profesora de la Universidad de Medicina y Ciencias Rosalind Franklin de North Chicago, Illinois.

"Pienso que los alimentos son la mejor forma de satisfacer las necesidades de fibra", dijo.

Farrell Allen apuntó a una larga lista de alimentos ricos en fibra, entre los que se encuentran una variedad de verduras y frutas; cereales de salvado y granos integrales como el farro; las "leguminosas" como las lentejas y los garbanzos, y legumbres como la soja y el cacahuate.

También hizo una advertencia sobre los complementos de fibra: pueden provocar unos gases, una hinchazón y una digestión prolongada que resultan desagradables.

Letourneau se mostró de acuerdo en que los alimentos integrales tienen "beneficios reales" que un complemento no puede capturar. Pero, dada la importancia de la fibra (y su escasez en la dieta de los estadounidenses), respalda que se consuma una mayor cantidad, de cualquier forma que pueda.

"Mi actitud es que cualquier forma en que pueda incluirla en su vida, de una manera sostenible, es buena", enfatizó Letourneau.

Otra buena noticia es que cualquier fibra que añada no tarda mucho tiempo en hacer una diferencia en sus bacterias intestinales. En un estudio distinto, los investigadores de la Duke encontraron que los complementos de fibra comenzaban a alterar las bacterias intestinales de las personas en cuestión de un día, al cambiar la conformación y la actividad del microbioma.

"Parece que las cosas cambian con mucha rapidez", añadió Letourneau.

La investigación fue financiada por los Institutos Nacionales de Salud de EE. UU. y otras subvenciones del gobierno y de fundaciones.

Más información

La Universidad de Harvard ofrece más información sobre la fibra y la salud.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

FUENTES: Jeffrey Letourneau, BS, doctoral student, molecular genetics and microbiology, Duke University, Durham, N.C.; Nancy Farrell Allen, MS, RDN, spokeswoman, Academy of Nutrition and Dietetics, Chicago, and nutrition instructor, Rosalind Franklin University of Medicine and Science, North Chicago, Ill.; Microbiome, July 29, 2022, online; ISME Journal, July 23, 2022

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