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MIÉRCOLES, 21 de septiembre de 2022 (HealthDay News) -- Durante muchos años, los médicos han aconsejado tomar aspirina en dosis baja para ayudar a prevenir un primer ataque cardiaco o accidente cerebrovascular (ACV). Pero están cambiando de opinión con una mayor frecuencia.

Las advertencias más recientes provienen de unos investigadores de la Universidad de Michigan, que reportaron que los pacientes que tomaban otro anticoagulante, la warfarina, de forma simultánea con la aspirina son más propensos a tener problemas de sangrado.

El equipo de la investigación encontró que el riesgo de un evento de sangrado bajó casi en un tercio cuando el uso de aspirina se redujo en este grupo.

La aspirina no es la panacea que se pensaba antes, aseguró el Dr. Geoffrey Barnes, coautor del estudio y cardiólogo del Centro Cardiovascular de la universidad.

"Queríamos ver si podíamos identificar a los pacientes que no necesitan tomar aspirina, porque ya toman otro anticoagulante. Paramos la aspirina para ver si en realidad podemos frenar estos eventos de sangrado", comentó Barnes.

En el estudio, los enfermeros revisaron los expedientes de seis clínicas de anticoagulación de Michigan, y les preguntaron a los médicos si la aspirina era necesaria. Si no lo era, el uso de aspirina se descontinuó.

Con el tiempo, los investigadores descubrieron que reducir el uso excesivo de aspirina condujo a unos mejores resultados para los pacientes.

El estudio incluyó a más de 6,700 adultos que tomaban warfarina para la fibrilación auricular o un tromboembolismo venoso entre 2010 y 2019. La fibrilación auricular es un ritmo cardiaco irregular. El tromboembolismo venoso es un coágulo de sangre.

Muchos pacientes tomaban aspirina en dosis baja sin una indicación clara, por ejemplo un ataque cardiaco reciente, la colocación reciente de un dilatador, o tener una válvula mecánica en el corazón, señaló Barnes.

En un análisis estadístico que se realizó entre noviembre de 2020 y junio de 2021, los investigadores encontraron una reducción significativa en los problemas de sangrado, ya fueran menores o mayores. Anotaron que no observaron un aumento en los problemas de coagulación.

Acelerar el ritmo al que los pacientes que no necesitan aspirina dejan de tomarla puede ayudar a prevenir unas graves complicaciones de sangrado, y salvar vidas, aseguró Barnes.

Pero anotó que la aspirina sigue teniendo una inmensa importancia para algunos pacientes. Las directrices han evolucionado en los últimos años.

"Una de las partes más interesantes de este estudio es que los médicos ya mostraban que la aspirina quizá no fuera tan importante como se pensaba antes", dijo Barnes. "El porcentaje de pacientes que usaban aspirina se reducía poco a poco. Lo que hicimos fue plantearnos hacer que este proceso fuera sistemático".

En Estados Unidos hay más de 1,000 clínicas de anticoagulación, y esto podría ser una gran oportunidad para que los enfermeros y farmacéuticos de estas clínicas mejoren la seguridad de sus pacientes, al identificar a los que podrían dejar de usar aspirina, planteó Barnes.

Podría acelerar el ritmo, sugirió.

"Otros sistemas de salud podría replicar el modelo que evaluamos", dijo Barnes.

Por supuesto, también es importante que los pacientes no decidan dejar la aspirina por su cuenta, sino que primero consulten a su médico. Los médicos apuntan que, en algunas afecciones, ambas terapias son necesarias.

Aunque el Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de EE. UU. actualizó las directrices en abril, y desaconsejaron iniciar la aspirina en dosis baja en las personas de a partir de 60 años, las que tienen problemas cardiacos existentes no formaron parte de esta recomendación.

Muchos pacientes que tienen un historial de ACV isquémico, ataque cardiaco u otras enfermedades cardiovasculares se pueden beneficiar de la aspirina, según los autores del estudio.

Aunque el estudio se enfocó en el uso concurrente de aspirina y warfarina, ahora el estándar de la atención es tomar un fármaco distinto, conocido como anticoagulante oral de acción directa (ACOD) en lugar de warfarina para estos problemas, comentó el Dr. Eugene Yang, presidente del Consejo de Prevención de las Enfermedades Cardiovasculares del Colegio Americano de Cardiología (American College of Cardiology).

Aun así, con frecuencia se indica a los pacientes que tomen tanto aspirina como un ACOD (por ejemplo, Eliquis o Pradaxa), lo que en muchos casos no es necesario, dijo.

"Incluso en esa población, tenemos problemas para tratar de eliminar la aspirina del algoritmo del tratamiento", observó Yang.

Hacer que los enfermeros revisen de forma sistemática los expedientes de los pacientes, y que se comuniquen con los médicos sobre estos tratamientos duales, podría ser útil, anotó Yang. Sería incluso más eficiente si se pudiera automatizar a través de los expedientes médicos electrónicos, añadió.

Yang sugirió que los pacientes deben hablar con sus profesionales clínicos sobre si necesitan aspirina además de otros fármacos.

"Cada vez más estudios muestran que la aspirina no presenta beneficios para la prevención primaria, pero pienso que hay una brecha y que los médicos y proveedores clínicos no reconocen que tomar aspirina para la prevención primaria no ofrece ningún beneficio", comentó Yang.

El informe se publicó en la edición en línea del 19 de septiembre de la revista JAMA Network Open.

Más información

Esta es la recomendación sobre la aspirina en dosis baja del Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de EE. UU.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

FUENTES: Geoffrey Barnes, MD, cardiologist, University of Michigan Health Frankel Cardiovascular Center, Ann Arbor, Mich.; Eugene Yang, MD, chair, American College of Cardiology Prevention of Cardiovascular Disease Council and professor of medicine, University of Washington, Bellevue; JAMA Network Open, Sept. 19, 2022, online

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