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La pandemia cambió los hábitos alimenticios de las familias, para bien y para mal, según una encuesta

family enjoying meal together at the table
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MARTES, 21 de septiembre de 2021 (HealthDay News) -- En el último año y medio, la pandemia de coronavirus ha transformado gran parte de nuestras vidas, e incluso los alimentos que las familias comen.

En muchas familias, esto ha sido algo bueno, ya que la mitad cocinan en casa con una mayor frecuencia, y dos tercios eligen unos alimentos más saludables, según una encuesta nacional de padres de EE. UU. Pero para alrededor de un 20 por ciento de los padres, muchos de los cuales dijeron que se sentían estresados y ocupados, el estilo de vida de la pandemia ha significado recurrir a la comida rápida con una mayor frecuencia que antes.

"La nutrición de los niños es realmente importante, y ha habido muchas alteraciones en las vidas de los niños y de las familias", dijo el Dr. Gary Freed, pediatra y codirector de la Encuesta nacional de salud de los niños del Hospital Pediátrico C.S. Mott. "Deseábamos comprender mejor en qué resulta esto, y en qué resulta para los distintos tipos de familias".

Su equipo encuestó a 2,019 padres que tenían al menos un hijo de 3 a 18 años en su hogar.

Uno de cada 6 dijo que su hijo come comida rápida al menos dos veces por semana. Los padres que señalaron que sus hijos tenían sobrepeso tenían casi el doble de probabilidades de alimentarlos con comida rápida con esa frecuencia, encontró la encuesta.

¿Por qué? Un 43 por ciento de los encuestados dijeron que estaban demasiado ocupados para cocinar, y un 22 por ciento dijeron que estaban demasiado estresados. Los padres de hijos con sobrepeso reportaron estos problemas con una mayor frecuencia.

En general, un 84 por ciento dijeron que la comida rápida es adecuada en moderación, y un 72 por ciento apuntaron que es una buena opción cuando no tienen tiempo. Un tercio afirmaron que la comida rápida tiene un buen precio, y un 24 por ciento comentaron que es más barata que cocinar en casa.

"No debemos ni podemos decirles a los padres que se equivocan, pero lo que podemos hacer es ayudarlos a elegir unas opciones más saludables en el contexto de las decisiones que toman para sus familias", planteó Freed.

Anotó que una comida rápida supera la cantidad diaria recomendada de grasa, sodio y calorías de un niño, sin los beneficios nutricionales de la comida casera.

"El impacto es en realidad tanto nutricional como una añadidura potencial a los problemas de obesidad que vemos en este país", advirtió Freed.

Apenas 1 de cada 3 padres dijo que leía la información nutricional del menú. La mayoría (un 88 por ciento) señalaron que permitían que su hijo escogiera lo que deseaba comer. Pero dos tercios afirmaron que orientaban a sus hijos hacia unas opciones más saludables, y que intentaban limitar las opciones ricas en calorías, como las papas fritas y los batidos.

Freed dijo que hacer unos cambios más saludables puede ser tan sencillo como no tomar refrescos (que están entre los artículos menos saludables del menú) y sugerir leche en su lugar. Desaconsejó agrandar las comidas, y sugirió elegir alimentos asados en lugar de fritos.

Los padres que han estado cocinando más durante la pandemia quizá se hayan visto motivados por trabajar desde casa, al sentirse poco seguros en los restaurantes, o por tener problemas financieros.

La Dra. Ellen Rome es miembro del Comité de Nutrición de la Academia Americana de Pediatría (American Academy of Pediatrics).

Es muy fácil exagerar con la comida rápida, porque está llena de carbohidratos y grasas, advirtió Rome, directora de medicina de la adolescencia del Hospital Pediátrico de la Clínica Cleveland, en Ohio. Por tanto, la comida rápida debería ser una indulgencia ocasional, no un hábito diario ni semanal, enfatizó.

"La comida rápida es exactamente eso. Es rápida y cómoda, y no necesariamente menos cara, dependiendo de cómo la familia hace la compra, hace los presupuestos y cocina", aseguró Rome.

La pandemia ha conducido a varios hábitos malos, apuntó. Los niños han estado comiendo frente a la televisión, las computadoras portátiles o mientras juegan videojuegos. Los obesos han aumentado más de peso, y los trastornos de los que sufren de trastornos de la alimentación han empeorado, añadió Rome.

Los niños y los adultos jóvenes tienen unas necesidades de energía particulares, lo que incluye la cantidad correcta de grasa cada día para la función cerebral, dijo. Los padres deben trabajar con el pediatra para averiguar cómo alimentar a los cuerpos de sus hijos de forma adecuada, sugirió Rome. Cada niño tiene necesidades individuales.

Uno de los mejores cambios que una familia puede hacer es desayunar, almorzar o cenar juntos cada día, planteó Rome. En estas comidas es donde puede averiguar cómo les está yendo a sus hijos, hablar con ellos sobre cómo se sienten, aprender de ellos y ser un modelo de rol para ellos.

"Las comidas familiares son importantes", añadió. "Son un momento para la comunicación. Son un momento para una comida equilibrada".

Más información

El Departamento de Agricultura de EE. UU. ofrece información sobre una alimentación saludable para los niños.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

FUENTES: Gary Freed, MD, MPH, co-director, National Poll on Children's Health, pediatrician, C.S. Mott Children's Hospital, Ann Arbor, Mich., and professor, University of Michigan; Ellen Rome, MD, MPH, head, Center for Adolescent Medicine, Cleveland Clinic Children's Hospital, and professor, pediatrics, Case Western Reserve University, Cleveland; C.S. Mott Children's Hospital National Poll on Children's Health, Sept. 20, 2021

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