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La depresión en el embarazo aumenta el riesgo del trastorno del estado de ánimo en los hijos

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LUNES, 27 de septiembre de 2021 (HealthDay News) -- Cuando las madres sufren depresión durante o después del embarazo, sus hijos podrían también tener un riesgo más alto, incluso hasta la adultez temprana, sugiere un estudio reciente.

De más de 5,000 jóvenes a quienes los investigadores dieron seguimiento hasta los 24 años, aquellos cuyas madres habían tenido depresión durante o después del embarazo tendían a reportar más síntomas de depresión en ellos mismos.

Esto fue cierto en la adolescencia, y en particular en la adultez temprana. Y las puntuaciones de depresión fueron más altas entre los adultos jóvenes cuyas madres habían sufrido depresión tanto durante como después del embarazo.

Los expertos enfatizaron que los hallazgos no implican que esto sea "culpa" de las madres.

"La depresión perinatal no es algo que las mujeres puedan controlar", señaló Chris Raines, enfermera especializada psiquiátrica perinatal y miembro de la junta de Postpartum Support International, una organización sin fines de lucro.

"Pero lo que sí se puede controlar es buscar ayuda", enfatizó Raines, que no participó en el estudio.

La depresión de las madres podría estar vinculada con el riesgo de sus hijos por una variedad de motivos, lo que incluye una vulnerabilidad genética al trastorno.

Pero la investigación muestra que las mamás y los papás deprimidos no pueden criar tan bien como si no estuvieran deprimidos, según Raines. Resolver la depresión de los padres puede ser beneficioso para toda la familia, dijo.

En el estudio, que se publicó en la edición del 24 de septiembre de la revista British Journal of Psychiatry, participaron 5,029 adultos jóvenes de Reino Unido. Todos formaban parte de un proyecto de investigación de mayor tamaño que dio seguimiento a su salud desde el nacimiento.

Entre los 10 y los 24 años, completaron periódicamente un cuestionario de detección estándar de los síntomas de depresión. Se evaluó la depresión de las madres durante el embarazo y ocho semanas tras dar a luz. En algunos casos, se evaluó a los papás al mismo tiempo.

En general, encontró el estudio, los jóvenes cuyas madres tuvieron depresión alrededor del embarazo puntuaron más alto en la medida de depresión, en comparación con sus pares. La diferencia se hizo clara a los 16 años, y se había ampliado a los 24 años, sobre todo cuando las mamás tuvieron depresión tanto durante como después del embarazo.

En ese grupo, las puntuaciones de depresión a los 24 años fueron casi 3 puntos más altas, en comparación con los adultos jóvenes cuyas madres no tenían un historial de depresión.

Su puntuación promedio se acercaba mucho al umbral que se considera "significativo" en la herramienta de detección.

El estudio no pudo observar si tratar la depresión de las madres tuvo un impacto en la salud mental a largo plazo de sus hijos.

Pero la investigadora sénior, Rebecca Pearson, se mostró de acuerdo en que los beneficios del tratamiento están claros.

"Sabemos a partir de los ensayos clínicos que la depresión puede mejorar tanto con medicamentos como con una intervención psicológica", señaló Pearson, de la Universidad de Bristol y la Universidad Metropolitana de Manchester, en Inglaterra.

"Cuanto antes pueden las mujeres recibir ayuda, más probabilidades pueden tener de minimizar el impacto [para ellas mismas] y sus hijos", planteó.

El estudio también encontró un vínculo entre las puntuaciones de depresión de los papás y los síntomas de sus hijos: si los papás tuvieron depresión tanto durante como después del embarazo de la mamá, sus hijos reportaron más síntomas de depresión a los 16 y a los 24 años.

El estudio incluyó a relativamente pocos papás, lo que es una limitación, apuntaron los investigadores.

Pero se sabe que alrededor de un 10 por ciento de los papás desarrollan depresión en el periodo anterior y posterior al nacimiento de un hijo, según Raines.

Señaló que la depresión del papá en general tiene un aspecto distinto que la de mamá. Los papás podrían "retraerse" de la mamá y del bebé, pasar tiempo solos, o expresar ira, por ejemplo. Y esto, a su vez, puede afectar la salud mental de la madre.

"Se trata de una enfermedad familiar, como demuestra este estudio", dijo Raines.

Debido a esto, la terapia para la depresión de una mamá reciente también podría implicar al papá.

De hecho, el respaldo de toda la familia es vital, según Raines. Si ambos padres están ocupados con el nuevo bebé, y uno o ambos se enfrentan a la depresión, quizá necesiten que sus familiares reconozcan lo que está sucediendo a intervengan.

"Muchas veces, cuando los padres están en medio de todo, no ven los problemas", advirtió Raines.

Lamentablemente, anotó, todavía hay un estigma sobre la depresión, sobre todo tras el embarazo. Pero al mismo tiempo hay un creciente reconocimiento de la importancia de diagnosticarla y tratarla.

En los últimos años, dijo Raines, los pediatras han comenzado a evaluar a las mamás recientes durante las visitas de rutina del niño, dado que quizá sean el proveedor de la atención de la salud al que las mujeres acuden con la mayor frecuencia, o el único al que ven.

Aunque los nuevos hallazgos resaltan la conexión entre la depresión de los padres y el riesgo de sus hijos, Raines añadió que también es importante recordar que reflejan promedios grupales: no significan que un hijo de padres con depresión esté destinado a también desarrollar el trastorno.

Más información

Postpartum Support International ofrece recursos para las madres.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

FUENTES: Rebecca Pearson, PhD, BSc, senior lecturer, psychiatric epidemiology, University of Bristol, England, and professor, psychology, Manchester Metropolitan University, England; Christena Raines, MSN, RN, APRN-BC, board chair, Postpartum Support International, Portland, Ore.; British Journal of Psychiatry, Sept. 24, 2021, online

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