El estilo de vida puede dictar el tratamiento del cáncer de mama

Estudios hallan que el ejercicio, el consumo de alimentos e incluso una especia común podrían tener algún impacto

JUEVES 9 de junio (HealthDay News/HispaniCare) -- Cada vez aparece más evidencia de que los aspectos de la vida diaria, incluido el ejercicio, hábitos alimenticios e incluso una especia común, pueden afectar la incidencia y el tratamiento del cáncer de mama.

Tres estudios que hacen una crónica de tales hallazgos serán presentados esta semana en la reunión del Programa de Investigación del Cáncer de Mama del Departamento de Defensa en Filadelfia. El programa es una colaboración entre militares, científicos, profesionales médicos y supervivientes del cáncer de mama.

En el primer estudio, investigadores de la Universidad Estatal de Pensilvania hallaron que las mujeres con cáncer de mama que se ejercitaron luego de la quimioterapia experimentaron un aumento de las células-T que combaten las infecciones.

Ya es bien conocido que la quimioterapia reduce los linfocitos de una persona, lo que compromete el sistema inmunológico. "La quimioterapia destruirá las células que se dividen, incluso las células del sistema inmunológico", confirmó la autora del estudio, Andrea Mastro, profesora de microbiología y biología celular.

Se ha demostrado que hacer ejercicios ayuda a prevenir el cáncer, lo que contribuye a la supervivencia de los pacientes del cáncer y aumenta las células-T en los pacientes de SIDA.

Para este estudio, 49 mujeres entre los 29 y 71 años fueron asignadas a un grupo de ejercicios o a un grupo sin ejercicios. Las mujeres en el grupo de ejercicios empezaron sus rutinas por lo regular al mes de finalizar la quimioterapia. Los entrenamientos, que podían realizarse en la casa o el gimnasio, consistían en estiramientos, Flexbands para entrenamientos de resistencia, y actividades aeróbicas, tales como caminadora, bicicleta o caminar.

Las mujeres que se ejercitaron no sólo mostraron células-T más activas que las que no se ejercitaron, sino que también mostraron mejoras en la fortaleza del cuerpo superior, la ingesta máxima de oxígeno, la calidad de vida, el bienestar social y la fatiga.

"No hubo evidencia de ningún tipo de daño", señaló Mastro. "Las mujeres en el programa de ejercicios estaban físicamente más en forma, tenían una mejor perspectiva y una mejor calidad de vida. Como beneficio extra, sus células inmunes estaban mejor".

El segundo estudio ofrece evidencia de que la cúrcuma, un componente de la especia curcumina, podría reducir la propagación del cáncer de mama a los pulmones, al menos en ratones.

El experimento, que se hizo dos veces, conllevó injertos en crecimiento de cáncer de mama humano en ratones, extraídos quirúrgicamente, luego se dividieron los ratones en cuatro grupos y se les trató con sólo cúrcuma, sólo Taxol (un medicamento de quimioterapia), cúrcuma más Taxol o nada.

Al final de las cinco semanas, todos menos el grupo de control mostraban signos de contener el cáncer, siendo el mayor impacto observado en los dos grupos de roedores que recibieron cúrcuma.

La segunda vez que se realizó el estudio, los resultados fueron similares salvo que la cúrcuma incluso superó al Taxol.

"En el primer estudio, la cúrcuma y el Taxol juntos tuvieron mucha sinergia", dijo el autor del estudio Bharat B. Aggarwal, jefe de la Sección de Investigación sobre la Citoquina en el Departamento de Terapia Experimental del Centro contra el Cáncer M.D. Anderson de la Universidad de Texas en Houston.

"En el segundo estudio, hallamos que ni siquiera necesitamos el Taxol. La cúrcuma por sí sola obtuvo los mismos resultados. Aún no sabemos si necesitamos Taxol, o si podemos prescindir de él. Sólo lo sabremos si hacemos un tercer estudio", agregó.

Aggarwal y sus colegas están solicitando financiamiento para un tercer estudio, que observará los efectos de la cúrcuma en humanos.

Finalmente, otro estudio en ratones indicó que entrar y salir de dietas podría en realidad prevenir el cáncer de mama en mujeres posmenopáusicas. Los ratones en la tan conocida dieta "yo-yo" tuvieron un 96 por ciento de reducción del cáncer, en comparación con los animales a los que se les permitió comer lo que quisieran.

Los resultados fueron sorprendentes para los investigadores que pensaron inicialmente que el efecto de este patrón yo-yo sería perjudicial.

"Ésta es la forma en que las personas están acostumbradas a comer. Durante muchos siglos, los seres humanos estaban o en un festín o en una hambruna", dijo la autora del estudio Margot Cleary, profesora asociada del Instituto Hormel en la Universidad de Minnesota en Austin. "Quizás el cuerpo se haya adaptado a eso".

Si los hallazgos aplicaran a humanos o no está todavía por verse, aunque si lo hacen, añadirán un nuevo giro a lo que se conoce sobre nutrición y enfermedad.

"Es bien sabido durante décadas que la restricción crónica de alimentos protege contra muchas cosas, no solamente el cáncer, pero se creía que ese efecto protector existía hasta el grado en que se restringían las calorías", apuntó Cleary. "Nuestros resultados muestran que es realmente la manera en que se reciben esas calorías la que puede tener un efecto significativo en cuanto al impacto".

Más información

El National Cancer Institute tiene más información sobre el cáncer de mama.


Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare
FUENTES: Andrea Mastro, Ph.D., professor, microbiology and cell biology, Penn State University, University Park, Pa.; Bharat B. Aggarwal, Ph.D., chief, Cytokine Research Section, Department of Experimental Therapeutics, University of Texas M.D. Anderson Cancer Center, Houston; Margot Cleary, Ph.D., associate professor, University of Minnesota's Hormel Institute, Austin, Minn.; June 9-11, 2005, presentations, Department of Defense Breast Cancer Research Program meeting, Philadelphia
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