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¿Pueden comer soya las embarazadas?

Químico podría causar disfunción sexual en bebés varones

Lunes, 24 de marzo (HealthDayNews) -- Un nuevo estudio levanta interrogantes acerca de si comer soya durante el embarazo podría causar anormalidad en órganos reproductivos y disfunción sexual en bebés varones.

Ratas machos nacidas de madres cuya dieta durante el embarazo incluyó genisteína, un químico encontrado en la soya, nunca eyacularon mientras intentaban procrear con las hembras, encontraron investigadores de Johns Hopkins.

Las ratas machos cuyas madres comieron genisteína durante el embarazo también tuvieron niveles de testosterona más bajos y una próstata más grande, en comparación con ratas cuyas madres no tenían el químico en sus dietas, indicó el estudio.

Investigadores de Hopkins enfatizaron que los hallazgos no indican que la genisteína tiene un efecto similar en humanos, pero dijeron que planean investigación adicional que esperan que conteste esa interrogante.

"Encontramos que esos machos fueros desmasculinizados", expuso el investigador Sabra L. Klein. "Esto hace surgir interrogante del efecto que la genisteína pueda tener en el desarrollo del feto".

El estudio, reportado en la edición de abril de la "Journal of Urology", dividió ratas bebés machos en tres grupos compuestos con una docena de ratas.

Las madres del un grupo no consumieron genisteína. Las madres de otro grupo consumieron una dosis baja, que los investigadores indicaron que sería comparable con el equivalente humano de una dieta occidental con un consumo moderado de soya. Las madres del tercer grupo recibieron una dosis alta, que se aproximaba al equivalente de dietas altas en soya.

Las madres que consumieron genisteína continuaron haciéndolo durante la lactancia, pero Klein dijo que no está claro si los bebés machos podría resultar perjudicados con la soya en la leche materna o la fórmula infantil.

Klein un investigador de la Escuela de Salud Pública de Hopkins, que se unió al Johns Hopkins Childrens Center en el estudio añadió que el mayor efecto de la genisteína resultó ser en el desarrollo del feto.

"Especulamos que la exposición en el útero es probablemente donde se refleja el mayor efecto porque durante este periodo es de suma importancia para el desarrollo del feto", expuso Klein.

La genisteína no tuvo efectos en el conteo de espermatozoides, y los investigadores dijeron que precisamente no está claro porque los químicos producirían anomalía en órganos reproductivos y disfunción sexual.

Klein dijo que los efectos podrían resultar a causa de los bajos niveles de testosterona, uno de los andrógenos necesarios para el desarrollo sexual masculino normal.

Los investigadores no tienen claro si la genisteína actúa como el estrógeno, un grupo de hormonas responsable del desarrollo sexual femenino, o como un anti-andrógeno, bloqueando las hormonas sexuales necesarias para que el sistema reproductivo masculino se desarrolle con normalidad.

Los efectos de la genisteína continuaron mucho después de que las ratas habían sido expuestas, lo que sugiere la exposición al químico durante el desarrollo de un sistema reproductivo en humanos varones podría causar daño a largo plazo, concluyó el estudio.

A medida que crece la popularidad de dietas vegetarianas y alimentos compuestos de soya, algunos expertos sugieren que las mujeres embarazadas hablen con sus doctores acerca de sus dietas y de los potenciales peligros de la genisteína.

Por su parte, Klein sostuvo: "Lo que esperamos hacer es incrementar la conciencia, ya que me parece que hay una presunción común de que si algo es natural, es bueno para uno, y no tenemos que preocuparnos por las dosis".

Retha Newbold, bióloga del desarrollo en el Programa de Toxicología Ambiental en el Instituto Nacional para la Ciencia de Salud Ambiental, afirmó que la investigación de Hopkins indica que el más reciente estudio animal vincula la genisteína consumida por las madres con anormalidades reproductivas masculinas.

Para los adultos, a parte de las mujeres embarazadas, la soya puede ser segura, comentó Newbold. "Pero", añadió, "para un feto, un neonato o un bebé pequeño, no sabemos esto, preferiría equivocarme e inclinarme por el lado de la seguridad. Simplemente no tenemos suficiente información".

Nancy Chapman, directora ejecutiva de la Asociación de Alimentos de Soya de Norte América, afirmó que se necesita investigación adicional para establecer la seguridad de la soya.

"El estudio se está realizando y se ha realizado por generaciones en Japón y China y otras culturas que han consumido soya", dijo Chapman. Y no existe evidencia que vincule dichas dietas altas en soya con daño al sistema reproductivo o disfunción sexual, manifestó.

Chapman también expresó que basar conclusiones en el consumo de genisteína, no la soya misma, es inválido porque otras sustancias en la soya compensan los efectos potencialmente negativos en los varones.

Klein, sin embargo, responde que la genisteína probablemente tendría los mismos efectos si se consumiera en la soya o por separado.

Y Newbold dijo que los investigadores usan la genisteína en lugar de la soya misma en estudios en parte porque la cantidad del químico en la soya varia ampliamente, dependiendo de los factores que incluyan las condiciones de crecimiento.

Más información

Para más sobre los posibles efectos a la salud de la soya, visita la Administración Federal de Drogas y Alimentos. Para el punto de vista de la industria , visita la Asociación de Alimentos de Soya de Norte América.

Fuentes: Sabra L. Klein, Ph.D., investigador, Escuela de Salud Pública. Escuela de Salud Pública de Bloomberg de Johns Hopkins, Baltimore; Retha Newbold, Ph.D., bióloga del desarrollo, Programa de Toxicología Ambiental, Instituto Nacional para la Ciencia de Salud Ambiental, Research Triangle Park, N.C.; Nancy Chapman, M.P.H., R.D., directora ejecutiva, Asociación de Alimentos de Soya de Norte América, Washington; abril 2003, "Journal of Urology"
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