El uso de marihuana, metanfetamina y cocaína puede provocar una peligrosa fibrilación auricular

Ventilator monitor ,given oxygen by intubation tube to patient, setting in ICU/Emergency room
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JUEVES, 20 de octubre de 2022 (HealthDay News) -- Usar marihuana aumenta el riesgo de desarrollar fibrilación auricular (FA), un trastorno del ritmo cardiaco, sugiere un nuevo estudio.

Se sabía que drogas como la metanfetamina, la cocaína y los opiáceos pueden afectar de forma directa al corazón, y provocar ritmos anómalos, como la FA, pero la marihuana puede aumentar el riesgo en un 35 por ciento, encontraron los investigadores.

"Hay una percepción común de que el cannabis puede ser sano porque es 'natural'", señaló el investigador principal, el Dr. Gregory Marcus, profesor de medicina de la Universidad de California, en San Francisco. "Pero a medida que las leyes se han relajado para permitir el uso de estas sustancias, es importante que se reconozcan las consecuencias adversas que podrían tener un impacto sustancial en las vidas de los usuarios".

Este estudio no prueba que el uso de la droga provoque la FA, solo que parece que los usuarios tienen un mayor riesgo.

"Estos datos son suficientemente convincentes como para sugerir que los usuarios de cannabis que sufren de fibrilación auricular deben al menos experimentar con dejar de usarlo, para ver si de hecho tiene un efecto sustancial en su arritmia particular", planteó Marcus. "Una vez alguien ha sufrido un episodio de fibrilación auricular, encuentro que con frecuencia los pacientes tienen un entusiasmo particular por identificar cualquier cosa que puedan hacer para evitar episodios posteriores".

La FA reduce la calidad de vida y aumenta el riesgo de accidente cerebrovascular (ACV), insuficiencia cardiaca, enfermedad renal, ataque cardiaco y demencia, advirtió.

"Antes pensábamos que un diagnóstico de fibrilación auricular era tan solo mala suerte, pero ahora reconocemos que esta enfermedad común, a veces devastadora, puede en realidad prevenirse, sobre todo a través de intervenciones del estilo de vida, por ejemplo al reducir el consumo de alcohol o mejorar la condición física", dijo Marcus. "Aunque hay varios tratamientos disponibles, evitar la enfermedad en primer lugar siempre es mejor".

El uso de metanfetamina, de cocaína, de opioides y de cannabis se asoció, cada uno de forma independiente, con un aumento en el riesgo de FA en el estudio, incluso tras ajustar por múltiples factores de riesgo establecidos de la enfermedad.

La metanfetamina aumentaba el riesgo de FA en un 86 por ciento, encontraron los investigadores. Con la cocaína, el riesgo aumentó en un 61 por ciento, y con los opiáceos, un 74 por ciento.

En el estudio, Marcus y sus colegas recolectaron los datos de más de 23 millones de personas tratadas en las salas de emergencias de California de 2005 a 2015.

De 1 millón de pacientes que no tenían una FA preexistente pero que la desarrollaron luego, casi 133,000 habían usado marihuana. Casi 99,000 habían usado metanfetaminas, cerca de 49,000 habían usado cocaína, y 10,000 habían usado opiáceos.

No se sabe cómo la marihuana aumenta el riesgo de FA, apuntó Marcus.

"Hay varios candidatos, y quizá actúen juntos", planteó.

Se sabe que la inhalación de productos combustibles desencadena una respuesta inflamatoria, y la inflamación aguda aumenta el riesgo de FA, dijo Marcus. Además, la sangre de los pulmones fluye directamente al lugar de inicio de la FA: las venas pulmonares y la aurícula izquierda del corazón. Como tal, los irritantes pulmonares, como el humo de la marihuana, podrían agravar las áreas del corazón que tienen una vulnerabilidad particular a la arritmia.

Todas las drogas estudiadas pueden tener unos efectos dramáticos en el vínculo entre el sistema nervioso y el corazón, anotó Marcus. "Ocurren unas fluctuaciones rápidas con el uso de esas sustancias, y también pueden desencadenar una fibrilación auricular", aseguró.

La FA es un ritmo anómalo de bombeo, provocado por alteraciones eléctricas en las cámaras superiores del corazón, las aurículas. En los casos graves, se pueden formar coágulos en las aurículas, que entonces se desprenden y entran en el torrente sanguíneo, lo que provoca ACV. Los ACV relacionados con la FA acaban con las vidas de más de 150,000 estadounidenses al año.

Además, la cocaína y la metanfetamina pueden conducir a una muerte cardiaca súbita, debido a alteraciones en la señalización eléctrica y el bombeo en los ventrículos, que son las cámaras inferiores del corazón. Pero los investigadores señalaron que no hay forma de que la marihuana provoque estas arritmias potencialmente letales.

El Dr. Laurence Epstein, director de sistemas de electrofisiología del Hospital Cardiaco Sandra Atlas Bass, en Manhasset, Nueva York, dijo que muchos factores pueden desencadenar una FA. Por tanto, no es fácil predecir qué provocará un episodio.

"No pienso que nadie debería fumar marihuana porque va a desarrollar la FA", aclaró Epstein, que no participó en el estudio. "Cada quien es distinto. Tengo pacientes a quienes trato por la fibrilación auricular, y hablamos sobre los desencadenantes, y cada quien es distinto".

El café o el chocolate pueden provocar un episodio a algunos pacientes, y en otros, el desencadenante podría ser la marihuana, apuntó Epstein. Los pacientes que son sensibles a la sustancia deben evitarla, aconsejó.

"Mi recomendación para los pacientes es que se conozcan a sí mismos", enfatizó Epstein. "La moderación es la clave. Si encuentra que comienza a tener palpitaciones cada vez que se droga, quizá no sea para usted. Si no tiene problemas, entonces no estoy seguro de que lo ponga en riesgo".

Se conoce el riesgo con las demás drogas discutidas en el estudio, apuntó Epstein.

"No se trata solo del riesgo de FA, sino del riesgo de otras cosas malas, que pueden provocarle un ataque cardiaco agudo o un paro cardiaco", concluyó.

Los hallazgos se publicaron en la edición del 18 de octubre de la revista European Heart Journal.

Más información

Aprenda más sobre la fibrilación auricular en la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association).

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

FUENTES: Gregory Marcus, MD, professor, medicine, University of California, San Francisco; Laurence Epstein, MD, system director, electrophysiology, Sandra Atlas Bass Heart Hospital, Manhasset, N.Y.; European Heart Journal, Oct. 18, 2022

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