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Más de la mitad de los sobrevivientes a la COVID-19 desarrollarán la 'COVID prolongada'

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JUEVES, 14 de octubre de 2021 (HealthDay News) -- Los síntomas a largo plazo de la infección con el coronavirus, conocidos como "COVID prolongada", afectan a más de la mitad de los sobrevivientes a la COVID-19, y los sistemas de atención de la salud deben estas preparados para tratarlos, plantean unos investigadores.

Hasta ahora, 236 millones de personas de todo el mundo han sido diagnosticadas de COVID-19, y muchas han tenido problemas de salud física y mental persistentes durante seis meses o más.

"La carga de mala salud en los sobrevivientes a la COVID-19 es abrumadora", señaló el autor del estudio, el Dr. Paddy Ssentongo, profesor asistente de investigación del Centro de Ingeniería Neural de la Universidad Estatal de Pensilvania (Penn State) en University Park, Pensilvania. "Incluyen a trastornos de la salud mental. La batalla de la persona contra la COVID no acaba con la recuperación de la infección aguda".

Para averiguar más, los investigadores revisaron 57 estudios que incluyeron a más de 250,000 adultos y niños sin vacunar a quienes se diagnosticó la COVID-19 entre diciembre de 2019 y marzo de 2021.

La mayoría (un 79 por ciento) vivían en países con unos ingresos altos, y el mismo porcentaje fueron hospitalizados.

Los pacientes fueron evaluados un mes (a corto plazo), de dos a cinco meses (a medio plazo) y seis meses o más (a largo plazo) tras la recuperación. En general, un 50 por ciento de los pacientes tuvieron síntomas a largo plazo, y las tasas permanecieron bastante constantes entre un mes y más de seis meses tras la enfermedad inicial.

Más de la mitad experimentaron pérdida de peso, fatiga, fiebre o dolor. Alrededor de uno de cada cinco experimentó una reducción en la movilidad. Casi una cuarta parte presentaban dificultades para concentrarse. A más o menos un tercio les diagnosticaron trastorno de ansiedad generalizada. Seis de cada 10 presentaron anomalías en imágenes del pecho. Más de una cuarta parte tenían problemas respiratorios, y casi uno de cada cinco tuvo pérdida de pelo o sarpullidos.

Los dolores en el pecho y las palpitaciones fueron los síntomas relacionados con el corazón reportados con la mayor frecuencia, y el dolor de estómago, la falta de apetito, la diarrea y los vómitos estuvieron entre las afecciones digestivas que se reportaron con frecuencia.

Según el investigador coprincipal, Vernon Chinchilli, "estos hallazgos confirman lo que muchos trabajadores de atención de la salud y sobrevivientes a la COVID-19 han estado afirmando, es decir, que los efectos de salud adversos de la COVID-19 pueden persistir". Chinchilli es presidente de ciencias de la salud pública del Colegio de Medicina de la Penn State, en Hershey, Pensilvania.

Aunque estudios anteriores han examinado la prevalencia de los síntomas prolongados de la COVID, afirmó que este examinó más síntomas en una población más grande, e incluyó a personas en países con unos ingresos medianos y bajos.

"Por tanto, consideramos que nuestros hallazgos son bastante robustos, dados los datos disponibles", aseguró Chinchilli.

Ssentongo señaló que la vacunación es la mejor forma de evitar la COVID-19 y reducir las probabilidades de una COVID prolongada incluso ante una infección postvacunación.

La intervención temprana será crítica para mejorar la calidad de vida de muchos sobrevivientes a la COVID-19, concluyeron los investigadores.

Los hallazgos se publicaron en la edición en línea del 13 de octubre de la revista JAMA Network Open.

Más información

Los Institutos Nacionales de la Salud de EE. UU. ofrecen más información sobre la COVID prolongada.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

FUENTE: Penn State College of Medicine, news release, Oct. 13, 2021

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