Tres nuevos estudios sugieren que la enfermedad con la ómicron es más leve que con la delta

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JUEVES, 23 de diciembre de 2021 (HealthDay News) -- Una buena noticia a tiempo para las fiestas de fin de año: tres nuevos estudios que revisaron los datos iniciales de la nueva variante ómicron sugieren que no provoca una enfermedad grave con tanta frecuencia como la variante delta.

Por otro lado, la ómicron es tan contagiosa que es probable que aumente las hospitalizaciones, y las personas sin vacunar de cualquier forma deben preocuparse, advirtieron las autoridades de salud pública.

"Si usted no se ha vacunado y nunca se ha infectado, es un poco menos grave que la delta", aseguró William Hanage, epidemiólogo de la Facultad de Salud Pública T.H. Chan de la Universidad de Harvard, en Boston, en unas declaraciones al The New York Times. "Pero es como decir que le van a pegar en la cabeza con un martillo, en lugar de con dos martillos. Y ahora es más probable que ese martillo le pegue".

Para ralentizar la propagación de la ómicron, los estadounidenses deberían hacerse una prueba rápida de COVID-19 antes de los eventos festivos, dijo al periódico Christina Ramírez, bioestadística de la Universidad de California, en Los Ángeles.

También deben reunirse al aire libre, estar cerca de unas ventanas abiertas o encontrar otras formas de mejorar la ventilación, planteó Ramírez.

"No quiero ser alarmista, pero pienso que no hay que bajar la guardia", añadió.

Los tres nuevos estudios que sugieren que las infecciones con la ómicron son más leves fueron realizados por investigadores de Sudáfrica, Escocia e Inglaterra. Al mismo tiempo, el miércoles llegó de Sudáfrica la noticia alentadora de que las infecciones con la ómicron parecen estar llegando a su pico.

El nuevo estudio sudafricano encontró que el riesgo de hospitalización era alrededor de un 70 por ciento más bajo en los casos de ómicron, en comparación con las personas que tuvieron otras variante de la COVID. Esos investigadores advirtieron que recolectaron sus datos en la primera etapa de la ola de ómicron, cuando quizá fuera más probable que las personas con unos síntomas leves fueran admitidas al hospital debido a que la tasa de infección era baja.

También sugirieron que como había más probabilidades de que la ómicron reinfectara a las personas que ya habían tenido el virus, quizá estuviera provocando un número más alto de casos más leves. Aunque puede evadir a los anticuerpos creados durante olas anteriores, quizá no haya podido evadir a las respuestas inmunitarias más lentas que previenen una enfermedad más grave, informó el Times. Alrededor de un 70 por ciento de los que participaron en el estudio habían experimentado infecciones anteriores con la COVID-19, y un 30 por ciento se habían vacunado.

Dos estudios británicos distintos respaldaron a los hallazgos sudafricanos, ya que los investigadores también encontraron una reducción en las hospitalizaciones por los casos de ómicron.

En noviembre y diciembre, las infecciones con la ómicron en Escocia se asociaron con una reducción de dos tercios en el riesgo de hospitalización, en comparación con la variante delta.

Por otra parte, unos investigadores de Inglaterra encontraron que los pacientes de ómicron tenían de un 15 a un 20 por ciento menos probabilidades de acabar en el hospital, en comparación con los pacientes de delta, y que tenían entre un 40 y un 45 menos por ciento menos probabilidades de ser hospitalizados durante una noche o por un periodo más largo.

Los investigadores del Colegio Imperial de Londres teorizaron que la inmunidad adquirida antes contribuía a unas infecciones más leves con la ómicron.

Aun así, la variante podría de cualquier forma enviar muy rápido a muchas personas al hospital, señaló al Times Mark Woolhouse, profesor de enfermedades infecciosas de la Universidad de Edimburgo.

"No estamos en una situación de tratar esto como un resfriado", le dijo al Times Azra Ghani, una de las coautoras del estudio del Colegio Imperial de Londres.

Los resultados son preliminares, anotaron los investigadores, y las estadísticas podrían cambiar a medida que los casos se propaguen a las personas mayores con un riesgo más alto de hospitalización.

Por otra parte, la ómicron se ha propagado a los 50 estados de EE. UU. mientras se acercan las fiestas de fin de año. Una nota positiva es que la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE. UU. autorizó la primera pastilla para tratar a la COVID-19.

Paxlovid, que fue desarrollada por Pfizer, está autorizada para los pacientes con COVID-19 de a partir de 12 años que tienen un riesgo de enfermar de gravedad. Es probable que las pastillas funcionen contra la ómicron, aseguró Pfizer.

Más de 204 millones de estadounidenses se han vacunado del todo, pero apenas 63.2 millones han recibido las dosis de refuerzo hasta ahora, según los CDC. Las dosis de refuerzo ofrecen la protección más fuerte contra la infección con la ómicron, según las autoridades de salud.

Aunque algunos países han vacunado a un 80 por ciento de sus poblaciones, apenas un 62 por ciento de los estadounidenses se han vacunado.

Los expertos dijeron que, por ahora, todo el mundo tendrá que aguantar cierta incertidumbre respecto a lo que esta variante hará en las próximas semanas.

"Debemos estar dispuestos a esperar las respuestas y a soportar la incertidumbre un tiempo", declaró al Times Nicholas Reich, bioestadístico y modelador de enfermedades infecciosas de la Universidad de Massachusetts, en Amherst.

Más información

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. ofrecen más información sobre la variante ómicron.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com


FUENTE: The New York Times
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