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Los negros y los latinos reciben menos medicamentos para combatir el dolor de espalda

Según una investigación recientemente publicada, a los blancos y a las mujeres se les recetan más pastillas

MIÉRCOLES 2 de junio (HealthDayNews/HispaniCare) -- En un nuevo estudio sobre el recurrente problema de las diferencias raciales en lo relativo a la atención sanitaria, un grupo de investigadores han descubierto que los pacientes negros y latinos con dolor de espalda (sobre todo, si son hombres) tienen muchas menos probabilidades de recibir analgésicos que los blancos.

Sin embargo, el significado de estos descubrimientos no está del todo claro. Uno de los autores del estudio afirmó que su trabajo muestra la existencia de racismo, pero otro experto señaló que las razones que subyacen detrás de esta disparidad pueden ser más complejas.

Augustine J. Kposowa, profesor de sociología de la Universidad de California en Riverside, inició este estudio para explorar cómo la raza repercute en la atención sanitaria recibida. "Sólo tenía curiosidad por saber si el sistema sanitario es tan igualitario en cuanto a color de piel o raza como normalmente se cree", afirmó. "Si tiene un dolor de cabeza, no debería importar si es negro, latino o blanco".

Kposowa decidió evaluar el dolor de espalda porque aproximadamente un 50 por ciento de la población estadounidense padecerá este problema en algún momento de su vida. Él y un colega de la Western Washington University examinaron las estadísticas sobre el dolor de espada reflejadas en la encuesta sobre cuidado médico ambulatorio U.S. National Hospital Ambulatory Medical Care Survey realizada entre 1995 y 1998.

Los resultados de este estudio aparecen publicados en la última edición de Race & Society.

Los negros y los latinos tenían aproximadamente un tercio menos de probabilidades de recibir recetas para analgésicos que los blancos. Además, los hombres negros y latinos tenían alrededor de la mitad de probabilidades de recibir recetas para analgésicos que los hombres blancos; las estadísticas sugerían que los hombres de raza negra tenían incluso problemas para conseguir pedidos de medicamentos que se venden sin receta médica.

Estas diferencias seguían existiendo incluso cuando los investigadores compararon pacientes con tipos similares de seguro médico (o sin seguro médico) o cuyas exploraciones con rayos X mostraban el mismo tipo de problema de espalda.

Kposowa, originaria de Sierra Leona (África) se mostró realmente sorprendido. "No esperaba encontrar estas diferencias raciales. Me esperaba más diferencias en términos de cobertura de seguros".

La raza no era el único factor que diferenciaba el nivel de atención médica. Las mujeres, especialmente las de raza asiática, tenían más probabilidades de recibir un tratamiento con analgésicos que los hombres, quizás porque ciertos estereotipos sugieren que son más dóciles que los hombres, apuntó Kposowa.

El nivel económico de los pacientes podría ser otra de las claves para explicar las diferencias en el tratamiento que reciba cada paciente, pero otros estudios han sugerido que no es así, declaró Kposowa. En realidad, "cuando una persona acude a un hospital, su estatus socioeconómico no se aprecia a primera vista. Cuando uno entra en un hospital, el médico no puede afirmar de inmediato si una persona goza de buena salud, o si tiene un Ph.D. o un M.D. Sin embargo, la raza y el color de la piel se ven al instante.

¿Qué es lo que sucede exactamente? "Contrariamente a lo que se suele creer, la atención sanitaria en Estados Unidos no es inmune a lo que pasa en la cultura general", afirmó Kposowa. "En la cultura general, existen estereotipos sobre los grupos. Los médicos, como cualquier otro ciudadano, están influidos por estos estereotipos".

Las diferencias raciales indudablemente existen en el sistema sanitario estadounidense, afirmó el Dr. Leonard E. Egede, profesor asistente de medicina de la Universidad Médica de Carolina del Sur que estudia la relación entre raza y medicina. Sin embargo, añadió que el racismo es difícil de medir y, en este caso, es posible que el estudio no haya tomado en cuenta enfermedades crónicas que podrían tener efecto sobre los pacientes y que habrían influido en la decisión de recetar medicamentos. También es posible que los doctores pidieran a algunos de sus pacientes que compraran medicamentos sin receta por su cuenta.

A pesar de todo, estos hallazgos podrían ser otra prueba de las grandes disparidades que existen en nuestro sistema sanitario, apuntó Egede. "A medida que se vayan publicando estudios de este tipo, aumentará el nivel de concienciación sobre este problema, pero también tenemos que encuadrar estos estudios dentro de los comportamientos de la sociedad estadounidense en general. Una gran parte de los problemas que observamos en el sistema sanitario son reflejo de los problemas sociales que han existido en nuestro país durante generaciones. Es un reflejo de un problema mucho mayor que observamos, no sólo en el contexto del sistema sanitario, sino en el conjunto de la sociedad.

Más Información

El gobierno de los EE.UU. está trabajando para evitar las diferencias raciales en el sistema sanitario. Conozca esta iniciativa aquí.

FUENTES: Augustine J. Kposowa, Ph.D., professor, sociology, University of California, Riverside; Leonard E. Egede, M.D., M.S., assistant professor, medicine, Medical University of South Carolina, Charleston; April 9, 2004, online edition, Race & Society
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