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Relacionan carencia de vitamina D con el riesgo cardiaco

Pero los expertos están divididos en cuanto a la necesidad de complementos

LUNES 7 de enero (HealthDay News/Dr. Tango) -- Los niveles pobres de vitamina D en la sangre, que se obtiene a través de la luz del sol, algunos alimentos y complementos, se relacionan con un mayor riesgo de problemas cardiovasculares, como el ataque cardiaco y accidente cerebrovascular, según informan investigadores de los EE.UU.

Sus cinco años de investigación con participantes del Estudio cardiaco de Framingham incluyeron a 1,739 personas de edad promedio de 59 que vivían en esa ciudad de Massachusetts.

El equipo de investigación descubrió que las personas que tenían los menores niveles de vitamina D tenían un riesgo 62 por ciento mayor de un evento cardiovascular que aquellas que tenían los siguientes niveles más altos, según un informe que aparece en la edición del 7 de enero de Circulation.

Sin embargo, todavía es demasiado pronto para recomendar el uso rutinario de complementos de vitamina D, señaló el Dr. Thomas J. Wang, autor del estudio y profesor asistente de la Facultad de medicina de Harvard. Considera que aún no hay suficiente evidencia para colocar una deficiencia de vitamina D al mismo nivel que la hipercolesterolemia y otros factores de riesgo conocidos.

"Probablemente considerar la vitamina D a la misma luz que esos factores de riesgo sea prematuro, pues este es uno de los primeros estudios clínicos", apuntó Wang. "No sabemos si aumentar los niveles de vitamina D con algún tipo de complemento disminuye el riesgo. Eso requeriría algún tipo de ensayo".

Se sabe que la vitamina D es esencial para unos huesos fuertes, pues facilita la absorción del calcio por el cuerpo. Una fuente importante de la vitamina es la luz solar. Una hora o algo así de luz solar sobre la piel cada semana permite que la piel produzca niveles en sangre de unos 30 nanogramos de vitamina D por litro de sangre, más que suficiente para evitar una deficiencia como el raquitismo, por ejemplo. Los negros necesitan más exposición que los blancos, sin embargo, pues la pigmentación de la piel reduce la formación de la vitamina.

Entre las fuentes alimentarias de vitamina D se encuentran la leche (fortificada) y los pescados grasos como el salmón. Las recomendaciones actuales del U.S. Institute of Medicine especifican una ingesta diaria de vitamina D de entre 200 unidades internacionales (UI) para los jóvenes, 400 UI para los de mediana edad y 600 UI para los adultos mayores.

Pero obtener tal cantidad de la comida y la luz solar podría no ser fácil, apuntó Robert U. Simpson, profesor de farmacología de la Universidad de Michigan, cuyo grupo fue el primero en identificar receptores de vitamina D en las células del corazón. Por ejemplo, un vaso de leche fortificada sólo contiene unas 100 UI de vitamina D.

Simpson considera que los niveles recomendados en realidad son aún muy bajos. "La gente debería ingerir al menos 1,000 UI, tal vez 2,000", aseguró. "Yo tomo 1,000 UI al día. Recomiendo esa ingesta ahora mismo como parte de un complemento multivitamínico".

Wang es mucho más cauto.

"Seguiría enfatizando que estudios como el nuestro no son suficientes para alterar la práctica", dijo. Wang dijo que no toma ningún complemento vitamínico, pero admite que la ingesta diaria recomendada de 600 UI para las personas mayores es "muy, muy difícil de alcanzar", sobre todo en el invierno en las partes del norte del país.

"Casi todos los adultos mayores tienen que tomar complementos", apuntó Wang.

El riesgo cardiovascular relacionado con niveles bajos de vitamina D fue especialmente marcado para las personas que también sufrían de hipertensión. Su incidencia de eventos cardiovasculares era el doble de la de personas que tenían mayores niveles en sangre de vitamina D.

Ha habido estudios similares con otras vitaminas que indican que podrían ayudar a prevenir la enfermedad cardiaca, anotó Wang. Pero, señaló Wang, los esfuerzos para complementar con esas vitaminas no mostraron un beneficio en grandes ensayos controlados.

"La pregunta se vuelve cuántos datos como los nuestros son necesarios para justificar un ensayo controlado", dijo. "La respuesta es que más de los que tenemos ahora".

Más información

Para más información sobre la vitamina D, visite la U.S. Office of Dietary Supplements.


Artículo por HealthDay, traducido por Dr. Tango
FUENTES: Thomas J. Wang, M.D., assistant professor, medicine, Harvard Medical School, Boston; Robert U. Simpson, Ph.D., professor, pharmacology, University of Michigan, Ann Arbor; Jan. 8, 2008, Circulation
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