Observan un alarmante aumento en las infecciones cardiacas entre los usuarios de opioides de Carolina del Norte

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MIÉRCOLES, 17 de octubre de 2018 (HealthDay News) -- Los casos de una infección cardiaca potencialmente letal se han multiplicado por 10 entre los usuarios de drogas inyectadas de Carolina del Norte, muestra una nueva investigación, lo que se añade a la alarma sobre la crisis de opioides en EE. UU.

La infección es la endocarditis, que ataca a una o más de las cuatro válvulas del corazón. Usualmente es una consecuencia del envejecimiento, pero también se puede desarrollar cuando se introducen bacterias en el cuerpo mediante el uso de drogas inyectadas, como la heroína.

"Sabemos que la endocarditis asociada con las drogas está aumentando a nivel nacional, pero la magnitud del aumento ha sido más bien asombrosa", aseguró el autor del estudio, el Dr. Asher Schranz, miembro de la División de Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Carolina del Norte, en Chapel Hill.

Entre 2007 y 2017, las hospitalizaciones y las cirugías relacionadas con la endocarditis en que había implicados usuarios de drogas en Carolina del Norte se multiplicaron por más de 10, y la mayor parte de ese incremento ocurrió a partir de 2013, encontró el estudio.

La mediana de edad de los pacientes que se sometieron a una cirugía por una endocarditis relacionada con las drogas fue de 33 años, lo que quiere decir que la mitad eran mayores, y la mitad menores. Esa edad es mucho menor que la norma.

Los hallazgos de Carolina del Norte se hacen eco de una tendencia similar en Virginia Occidental. En abril de 2018, expertos del Centro Médico del Área de Charleston reportaron que en todo el estado las admisiones por endocarditis relacionada con las drogas se habían duplicado entre 2008 y 2015.

Aun así, el dramático aumento en Carolina del Norte sorprendió a los investigadores.

Hasta principios de los 2010, otros estudios habían mostrado un aumento del doble o el triple en la endocarditis asociada con las drogas, apuntó Schranz. Pero un estudio de Carolina del Norte del año pasado encontró que los casos se multiplicaron por 12 entre 2010 y 2015.

"En nuestro estudio", apuntó Schranz, "encontramos que este problema ha seguido aumentando marcadamente, a menos hasta mediados de 2017".

Schranz explicó el motivo. Típicamente, el riesgo de endocarditis aumenta con la edad, a medida que las válvulas cardiacas se debilitan con el tiempo, dijo. Las válvulas debilitadas pueden infectarse si bacterias u hongos entran en la sangre, lo cual, anotó, puede hacer que un evento por lo demás rutinario, como una limpieza dental, sea una aventura de alto riesgo para las personas mayores.

El daño también puede ocurrir cuando las personas se inyectan drogas. "Esas válvulas cardiacas dañadas podrían entonces infectarse si la persona inyecta bacterias en su torrente sanguíneo, al no esterilizar la piel de forma adecuada, o al inyectarse agua o drogas que no sean estériles", explicó Schranz.

El resultado: la endocarditis se ha convertido en "una consecuencia grave de la crisis de opioides que no ha recibido suficiente atención", advirtió Schranz.

Además de afectar la integridad de las válvulas cardiacas, la endocarditis puede aumentar el riesgo de insuficiencia cardiaca, accidentes cerebrovasculares y/o infecciones en las articulaciones. Con frecuencia se necesita una cirugía de corazón abierto para reemplazar una válvula cardiaca dañada con una prostética.

El análisis de Schranz y su equipo de una base de datos estatal reveló que casi 23,000 pacientes fueron hospitalizados con endocarditis entre 2007 y 2017, y que más de 1,650 se sometieron a una cirugía.

Incluso tan recientemente como 2013, se realizaban menos de 10 cirugías al año para tratar la endocarditis relacionada con las drogas, encontró el estudio. En 2017, esa cifra fue de 109.

En comparación con otros casos, los pacientes con endocarditis relacionada con las drogas eran más propensos a ser mujeres, blancos, a no tener seguro, a ser recipientes de Medicaid y a ser jóvenes.

"La crisis de los opioides ha afectado de forma dramática la salud de los jóvenes en EE. UU.", lamentó Schranz. "Ha habido un aumento en la hepatitis C, y un brote importante de VIH en Indiana debido al uso de las drogas. De cualquier forma, creemos que la endocarditis es una consecuencia grave de la crisis de los opioides que no ha recibido suficiente atención".

El Dr. Arthur Williams, profesor asistente en la División de Trastornos de Uso de Sustancias de la Universidad de Columbia, en la ciudad de Nueva York, dijo que las crecientes tasas de infecciones cardiacas entre los usuarios de drogas inyectadas subrayan la urgente necesidad de controlar la epidemia de opioides del país.

"Unas tasas altísimas de endocarditis reflejan el fracaso total del sistema de tratamiento respecto a guiar con éxito a los pacientes con trastornos por el uso de opioides hacia una atención de calidad con medicamentos aprobados por la FDA, como la buprenorfina, que se ha mostrado repetidamente que reducen las conductas relacionadas con las inyecciones, y que reducen o eliminan el uso de opioides", señaló Williams. Williams no participó en el estudio.

Schranz y sus colaboradores presentaron sus hallazgos a principios de mes en San Francisco en la ID Week, una reunión conjunta de expertos de la Sociedad Americana de Enfermedades Infecciosas (Infectious Diseases Society of America), la Sociedad de Epidemiología de la Atención de la Salud de Estados Unidos (Society for Healthcare Epidemiology of America), la Asociación de Medicina del VIH (HIV Medicine Association) y la Sociedad de Enfermedades Infecciosas Pediátricas (Pediatric Infectious Diseases Society).

Las investigaciones presentadas en reuniones por lo general se consideran preliminares hasta que se publiquen en una revista revisada por profesionales.

Más información

La Asociación Americana del Corazón (American Heart Association) ofrece más información sobre la endocarditis.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2018, HealthDay

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FUENTES: Asher Schranz, M.D., fellow, Division of Infectious Diseases, University of North Carolina, Chapel Hill; Arthur Williams, M.D., assistant professor, Division on Substance Use Disorders, Department of Psychiatry, Columbia University, New York City; IDWeek (Infectious Diseases Week) meeting, San Francisco, Oct. 3-7, 2018
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