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Los niños no se benefician de los complementos de calcio

Estudios muestran que lo les ayudan a evitar las fracturas cuando son adultos

VIERNES 15 de septiembre (HealthDay News/HispaniCare) -- Aunque se ha dicho mucho que los complementos de calcio previenen las fracturas en los adultos, administrarlos a los niños no ayuda a prevenirlas a medida que envejecen, según informan investigadores australianos.

"En dos de las áreas en que nos preocupamos de que haya fracturas más adelante en la vida, la columna y la cadera, administrar complementos de calcio no tuvo ningún efecto sobre la salud ósea de los niños", afirmó la principal autora del estudio, la Dra. Tania Winzenberg, epidemióloga musculoesquelética del Instituto de investigación Menzies de Tasmania.

"Se había pensado que los complementos de calcio serían más útiles de lo que lo fueron para los niños", afirmó. "Así que suministrar complementos de calcio a los niños tiene poco efecto sobre las fracturas, que son lo que nos preocupa".

El informe de su equipo se publicó en la edición del 16 de septiembre del British Medical Journal.

En su revisión, los investigadores analizaron datos recolectados de 19 estudios distintos. En los estudios participaron casi 2,900 niños entre los tres y los 18 años de edad, y se concentraron en los beneficios de los complementos de calcio que duraba por lo menos tres meses. Los estudios dieron seguimiento a los resultados óseos después de por lo menos seis meses de seguimiento.

El equipo de Winzenberg encontró sólo un pequeño efecto de la complementación sobre el contenido mineral óseo del cuerpo completo y de la densidad ósea del brazo superior. Los niños que tomaban complementos tenían una densidad ósea en la parte superior de sus brazos sólo 1.7 por ciento mejor que los niños que no los tomaban.

El equipo tampoco encontró un efecto sobre el índice de fracturas vistas más adelante en las vidas de las personas a quienes se administraron complementos de calcio cuando eran niños. Esto fue particularmente cierto para los lugares comunes de fractura, como la cadera y la columna lumbar.

Según los hallazgos, el equipo de Winzenberg recomienda otros métodos para mejorar la salud ósea de los niños, sobre todo aumentar la ingesta de vitamina D y consumir más frutas y verduras. La vitamina D proviene sobre todo de la exposición a la luz solar y es esencial para que los intestinos absorban el calcio.

Los hallazgos no aplican a los niños que tengan problemas significativos con sus huesos o que no puedan consumir lácteos, aclaró Winzenberg. Para los niños sanos, el calcio sigue siendo una importante parte de la dieta, anotó.

Un experto estuvo de acuerdo en que los complementos de calcio probablemente no beneficien a los niños sanos.

"Los niños sanos, con una dieta adecuada, podrían obtener todo el calcio que necesitan para producir huesos", afirmó el Dr. David L. Katz, profesor asociado de salud pública y director del Centro de investigación para la prevención de la facultad de medicina de la Universidad de Yale. "Los huesos en desarrollo podrían necesitar una combinación de materiales, como calcio combinado con vitamina D, para hacerse más fuertes", apuntó.

Katz señaló que este estudio no excluye un posible beneficio de los complementos de calcio para los niños con una baja ingesta de calcio en la dieta o para los niños con ciertos problemas de salud.

"Pero sí indica que los complementos de calcio son un práctica cuestionable en los niños sanos", dijo. "Por ahora, el método comprobado para la prevención precoz de la osteoporosis sigue siendo una dieta saludable y balanceada y bastante ejercicio", aseguró Katz.

Más información

Para más información sobre la ingesta de calcio, visite los U.S. National Institutes of Health.


Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare
FUENTES: Tania Winzenberg, M.D., Ph.D., musculoskeletal epidemiologist, Menzies Research Institute, Tasmania, Australia; David L. Katz, M.D., M.P.H., associate professor, public health, director, Prevention Research Center, Yale University School of Medicine, New Haven, Conn.; Sept. 16, 2006, British Medical Journal
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