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IRM especial ofrece una rápida evaluación de la terapia del cáncer cerebral

Podría llevar a tratamientos mejorados para los pacientes, según un estudio

LUNES 28 de marzo (HealthDay News/HispaniCare) -- Una escanografía de imágenes por resonancia magnética (IRM) de última generación puede reducir radicalmente el tiempo que los pacientes de cáncer cerebral y sus médicos tienen que esperar ahora antes de ver si los tratamientos que se dirigen al crecimiento del tumor están funcionando, según sugiere un nuevo estudio.

Investigadores de la universidad de Michigan reportan que este método especial de exploración con escanografía (conocido como IRM de difusión) mide el movimiento del agua en el cerebro, y está diseñado para ser usado a tan sólo tres semanas en un régimen de tratamiento de siete semanas de quimioterapia o radioterapia.

Anotan que dado que el movimiento del agua se hace más lento o es bloqueado por la presencia de células tumorales, cualquier cambio en el flujo de agua a mediados del tratamiento indicaría un cambio en el tamaño del tumor.

Actualmente, las IRM tradicionales que miden el crecimiento de los tumores cerebrales sólo se pueden administrar exitosamente aproximadamente a las seis semanas luego de que terminen los tratamientos, apuntaron los investigadores.

"El hecho de que podamos descubrir el éxito o el fracaso tan prontamente nos da tiempo para ajustar el tratamiento, si es necesario", señaló el coautor del estudio, el Dr. Theodore S. Lawrence. "Si se hace este descubrimiento una semana luego de terminado el tratamiento sería mucho menos útil. Es realmente emocionante".

Los hallazgos aparecen en la edición del 28 de marzo de Proceedings of the National Academy of Sciences.

Lawrence y sus colegas del Comprehensive Cancer Center de la Universidad de Michigan dieron seguimiento a las historias de tratamiento de 20 hombres y mujeres que fueron diagnosticados con tumores cerebrales malignos. El tratamiento para todos los pacientes incluyó radioterapia, quimioterapia o una combinación de ambas.

Antes de comenzar el tratamiento, todos los pacientes se sometieron tanto a una IRM por difusión como a una IRM tradicional, seguida por otra IRM por difusión a tres semanas de iniciar el tratamiento. Las IRM tradicionales fueron administradas cuatro semanas luego de que el tratamiento fue completado.

Los investigadores encontraron que luego del tratamiento, seis de los pacientes habían experimentado una disminución en el tamaño del tumor de más del 50 por ciento. Los tumores de otros seis pacientes se habían encogido menos, o habían en realidad crecido ligeramente. Los ocho pacientes restantes habían experimentado crecimiento tumoral más significativo y se determinó que padecían cáncer de cerebro progresivo.

La parte más crítica, anotaron los autores, es que los resultados de las IRM por difusión administradas en el intervalo de tres semanas coincidieron perfectamente los resultados de las IRM tradicionales administradas luego del tratamiento en todos los 20 casos.

Concluyeron que el método de IRM por difusión parece poder predecir con exactitud el éxito o el fracaso de una serie te regímenes de tratamiento 10 semanas completas antes que las IRM tradicionales. Y expresaron la esperanza de que el tratamiento del paciente pudiera ser mejorado grandemente al acelerar la habilidad de identificar el tratamiento no efectivo.

"Es un importante paso en la dirección correcta de intentar individualizar la respuesta al tratamiento y la atención al paciente en los pacientes oncológicos", agregó el coautor del estudio, el Dr. Brian Ross. "Si yo fuera el paciente y estuviera enfermo con los efectos secundarios de un tratamiento, y me preguntara si está funcionando porque me siento realmente mal, esto me animaría a aguantarme y continuar. Ya sea porque se que el tratamiento está funcionando, o porque se que sería mejor que cambiara de tratamiento".

Sin embargo, los investigadores anotaron que el diagnóstico del cáncer cerebral primario (o sea el primer cáncer que aparece en el cerebro) ofrece poca esperanza de un resultado favorable. En 2004, más de 18,000 casos nuevos de cáncer cerebral primario fueron diagnosticados en los Estados Unidos, y se esperaba que casi 13,000 de estos pacientes murieran al final de esta enfermedad luego de un periodo de tiempo relativamente corto.

Pero Lawrence dijo que la tecnología de IRM por difusión podía mejorar marcadamente la atención al paciente. "El método por escanografía no da tan sólo un sí o un no", señaló. "También determina qué partes del tumor responden y qué partes no responden. Entonces, esta tecnología nos permite incluso individualizar la terapia a diferentes partes del tumor durante el curso del tratamiento".

Ambos autores señalaron que los equipos para IRM tradicional que ya se encuentran por todos Estados Unidos son capaces de hacer escanografías de difusión cuando se les moderniza con software relativamente poco costoso y unas pequeñas estaciones de trabajo para procesar los datos. Y ambos médicos expresaron optimismo de que investigaciones futuras sobre el uso de las escanografías por difusión puedan ultimadamente ampliar el beneficio de la tecnología para evaluar los tratamientos de los cánceres de mama, hígado, cabeza y cuello.

Sin embargo, Ross reconoció que la introducción de un cambio tan significativo en el tratamiento médico se enfrenta a obstáculos. "Actualmente, las compañías de seguro no reembolsan una IRM a mitad del tratamiento", anotó, citando un ejemplo. "No está clínicamente indicado hoy en día debido a que no había razón para hacerlo. Entonces, ese es el próximo asunto que tenemos que resolver, convencer a las agencias reguladoras de que esto es algo que es tanto rentable como extremadamente valioso para la atención al paciente".

El Dr. Ashwatha Narayana, director de la sección de tumores cerebrales en oncología de radioterapia en el Centro de Cáncer Memorial Sloan-Kettering en la ciudad de Nueva York, también necesita que lo convenzan.

"Las respuestas tempranas al tratamiento no siempre predicen el resultado final", apuntó, sugiriendo que tomarle el pulso a la terapia a las tres semanas podría no tomar en cuenta los beneficios tardíos del tratamiento que los médicos muchas veces descubren mucho más tarde. "Entonces, necesitamos ser un poco cautos sobre este tipo de método de evaluación".

"Pero lo que [los investigadores] han hecho es un trabajo muy impresionante", añadió Narayana. "Es muy novedoso, y un paso en la dirección correcta".

Más información

Para aprender más sobre el cáncer cerebral, visite la American Cancer Society.


Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare
FUENTES: Theodore S. Lawrence, M.D., chairman of radiation oncology, University of Michigan, Ann Arbor; Brian D. Ross, M.D., professor of radiology, University of Michigan Medical School, Ann Arbor; Ashwatha Narayana, M.D., head of brain tumor section in radiation oncology, Memorial Sloan-Kettering Cancer Center, New York City; March 28, 2005, online edition, Proceedings of the National Academy of Sciences
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