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El ejercicio físico es una gran ayuda para las pacientes de cáncer de mama

Estudios hallan que el ejercicio y el yoga mejoran la calidad de vida y la adhesión a la quimioterapia

MIÉRCOLES 5 de septiembre (HealthDay News/Dr. Tango) -- Hacer ejercicio es quizá la última cosa que las pacientes de cáncer de mama desean hacer, sobre todo si están fatigadas. Sin embargo, el ejercicio físico puede mejorar la calidad de vida, aumentar la autoestima durante un tiempo difícil e incluso ayudar a las mujeres a seguir los tratamientos de quimioterapia según lo programado, de acuerdo con los hallazgos de dos estudios.

Ya varios estudios habían encontrado previamente que hacer ejercicio puede ayudar a prevenir el cáncer. "Un área innovadora está analizando ese hecho en el postdiagnóstico", dijo Kerry Courneya, profesor y catedrático Canadá de investigación en actividad física y cáncer de la Universidad de Alberta en Edmonton.

Courneya dirigió uno de los estudios recientes, en los que encontró que el ejercicio regular ayudaba a las mujeres supervivientes del cáncer de mama en fase inicial a mejorar la fortaleza muscular, la autoestima, la masa corporal, la condición física y a reducir la grasa corporal.

Para ello, reclutó a 242 mujeres que tenían cáncer de mama y una media de edad de 49 años, que estaban empezando su régimen de quimioterapia. Estas mujeres fueron asignadas a uno de tres grupos: 82 a un grupo de ejercicios de resistencia, 78 a un grupo de ejercicio aeróbico y 82 a un "cuidado habitual", en el que se pedía a las mujeres que no empezaran un programa de ejercicios, pero que tras finalizar el estudio se les ofreció dicho programa.

Los grupos de ejercicio entrenaban bajo supervisión durante una hora tres veces a la semana a lo largo de 17 semanas. "Siguieron este programa de entrenamiento físico a la vez que recibían quimioterapia", dijo Courneya.

"Nuestra preocupación inicial era que el ejercicio pudiera interferir con la capacidad de las mujeres para completar el tratamiento", señaló Courneya. "En cambio, la preocupación entre los médicos y las enfermeras era que las pacientes estuvieran demasiado agotadas" tras las sesiones de ejercicio.

Resulta que ocurrió todo lo opuesto. "El hallazgo más novedoso fue que, las que habían hecho entrenamiento con peso [resistencia] habían aumentado de hecho su capacidad para completar la quimioterapia a tiempo", dijo. "Fue un hallazgo inesperado".

Courneya apuntó que el 78 por ciento de las que estaban en el grupo de resistencia completó en un 85 por ciento o más las dosis de quimioterapia recomendadas, así como el 74.4 por ciento de las que estaban en el grupo de ejercicio aeróbico, en comparación con apenas el 65.9 por ciento de las que estaban en el grupo de cuidado habitual.

No se sabe con exactitud por qué las que hicieron ejercicio tuvieron una mejor adhesión a la quimioterapia, pero Courneya apunta que las sesiones de entrenamiento podrían aumentar los recuentos de glóbulos blancos en la sangre. "Si los recuentos de glóbulos blancos disminuyen durante la quimioterapia, ésta debe aplazarse en algunos casos o se debe reducir la cantidad de medicamento a administrar", explicó.

Ambos grupos de ejercicio reportaron también mejoras en su autoestima. "Y éste puede ser un asunto importante durante el tratamiento de la quimioterapia debido a la pérdida del cabello y otras preocupaciones", apuntó Courneya.

El ejercicio también ofrecía otros beneficios. "En el grupo de ejercicio aeróbico, prevenimos el declive de la forma física. El grupo de resistencia aumentó la fuerza. El grupo de ejercicio aeróbico evitó la acumulación de grasa. El grupo de cuidado habitual aumentó dos libras de grasa y nada de músculo. El grupo de aeróbicos no acumuló grasa. El grupo de resistencia aumentó dos libras de masa corporal sin grasa", apuntó.

El yoga también ofrece beneficios, de acuerdo con Alyson B. Moadel, profesora asistente de epidemiología y salud poblacional en el Colegio de medicina Albert Einstein de la ciudad de Nueva York, que dirigió el segundo estudio. Su equipo comparó varias medidas de calidad de vida entre 84 mujeres que tenían cáncer de mama en fase inicial y que tomaron clases de yoga semanales durante 12 semanas. Fueron comparadas con 44 mujeres que no hicieron yoga. Casi la mitad de las mujeres recibieron tratamientos de quimioterapia o radioterapia durante el periodo del estudio, mientras que el resto había finalizado esos tratamientos o no los necesitaba.

Los investigadores hallaron que el yoga ofrecía beneficios significativos a las que no recibían quimioterapia. "Un programa de yoga sentado suave una vez a la semana puede ofrecer beneficios significativos a las supervivientes de cáncer de mama que no estén en tratamiento de quimioterapia, en áreas del bienestar emocional y del estado de ánimo así como en la calidad de vida en general", señaló.

Moadel especuló que las mujeres en tratamiento de quimioterapia podrían necesitar un yoga más intenso para lograr estos beneficios.

"Otros estudios han encontrado que el yoga está asociado a mejoras en el estado de ánimo y la calidad de vida de los pacientes de cáncer", agregó. "Nuestro estudio es el primero en evaluar el yoga en una población de origen étnico diverso, que en su mayoría eran afroamericanas e hispanas".

Ambos estudios fueron publicados en línea el 4 de septiembre en el Journal of Clinical Oncology.

Cheryl Rock, profesora de nutrición en la Facultad de medicina de la Universidad de California, dijo que la nueva investigación tiene sentido. "El mayor problema es convencer a la gente para que ignoren la voz que les dice, 'estoy demasiado cansada para hacer ejercicios'".

"Es muy contraintuitivo", dijo respecto a los hallazgos. "Hay mucha literatura médica sobre la la población general que relaciona el el ejercicio con mejoras en el estado de ánimo", apuntó. Y el ejercicio puede ayudar sobre todo a los pacientes de cáncer a hacer frente a la quimioterapia. "La quimioterapia no sólo causa estrés físico sino también psicológico", dijo.

Los pacientes de cáncer que consideran empezar un programa de ejercicios deben consultar primero con sus médicos, destacó.

Más información

Para saber más acerca del ejercicio físico durante el tratamiento del cáncer, visite la American Cancer Society.


Artículo por HealthDay, traducido por Dr. Tango
FUENTES: Kerry Courneya, Ph.D., professor and Canada research chair in physical activity and cancer, University of Alberta, Edmonton, Canada; Alyson Moadel, Ph.D., assistant professor of epidemiology and population health, Albert Einstein College of Medicine, New York City; Cheryl Rock, Ph.D., R.D., professor of nutrition, University of California, San Diego, School of Medicine; Sept. 4, 2007, Journal of Clinical Oncology, online
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