Encuentran proteína clave en cáncer de mama y ovario

Este descubrimiento podría llevar a una mejor prognosis y tratamiento

LUNES 25 de octubre (HealthDayNews/HispaniCare) -- Los investigadores han identificado una proteína que, cuando está presente en grandes cantidades, podría indicar que un cáncer es particularmente agresivo.

La proteína, Rab25, podría servir tanto como predictor de la prognosis del cáncer de ovario y mama, como objetivo para futuros tratamientos.

"Podría ser tanto diagnóstico como terapéutico. Eso es poco usual", afirmó la Dra. Julia Smith, directora asociada del programa de evaluación y prevención del cáncer en el Instituto del Cáncer de la Universidad de Nueva York, y directora del Lynne Cohen Breast Cancer Preventive Care Program, ambos en la ciudad de Nueva York. Smith no participó en el estudio, el cual aparece en la edición de noviembre de Nature Medicine.

Aún con las terapias actuales, el compuesto podría jugar un rol muy importante. "Si usted no tiene un cáncer agresivo, tal vez no necesite más terapia", explicó el Dr. Gordon Mills, autor del estudio y presidente del departamento de terapia molecular en el Centro de Cáncer M.D. Anderson en Houston. "Si se identifica un cáncer como agresivo, podría usar diferentes tipos de terapia. Incluso si no se dirige específicamente a esta proteína, podría manejar al paciente de manera diferente".

Los investigadores descubrieron que hay copias extra de un gen que produce Rab25 en algunas células tumorales de mama y ovario. Esto lleva a una producción extra de la misma proteína Rab25.

Cuando se analizaron muestras de tumores de cerca de 100 pacientes con cáncer de mama u ovario, se encontró que las pacientes con niveles bajos de Rab25 tenían mejores resultados. Por ejemplo, las pacientes con cáncer de ovario en etapa temprana, que tenían niveles bajos de la proteína, tenían un 80 por ciento de probabilidades de sobrevivir cinco años luego del tratamiento, en comparación con la supervivencia del 50 por ciento si los niveles de Rab25 eran altos.

En las mujeres con cáncer de mama en etapa avanzada, los niveles bajos de Rab25 estaban asociados con una tasa de supervivencia de cinco años del 60 por ciento, en comparación con el 40 por ciento cuando los niveles de Rab25 eran más altos.

El hallazgo también reveló que el cáncer de mama y de ovario son más similares de lo que los científicos esperaban, añadió Mills.

"Podrían haber aislado un área que tendrá algunas aplicaciones comunes en la biología del cáncer, no sólo en un tumor u otro", añadió Smith. "Nos dice mucho sobre la biología del tumor y la supresión del tumor, además de la diseminación, y nos podría dar un vistazo en ese lazo común que pensamos existe entre todos los tipos de cáncer".

En este momento, los investigadores sólo tienen una imagen parcial sobre cómo funciona la proteína. "Todavía estamos trabajando en el mecanismo, pero lo primero que sabemos es que juega un rol en cómo las moléculas se reciclan en la célula y luego vuelven a la superficie celular", explicó Mills. "Esto es importante porque un número de genes supresores de tumores funcionan al alterar ese proceso. Éste parece ser otro de esos en esa vía".

"La familia completa [de compuestos] es muy interesante debido a la manera en que interactúan con estos mecanismos de transporte desde y hacia la superficie de la célula y hacia el interior de la maquinaria metabólica", afirmó el Dr. Anthony Hoffman, presidente del Centro Eastchester de Atención al Cáncer y médico asistente del Centro Médico Montefiore y de la Universidad de Medicina Albert Einstein, en Nueva York. "Si nos pudiéramos dirigir a ellos, se podría introducir una medicina y ser capaz de llevarla al lugar en que sucede el metabolismo de la célula, así venciendo parte de la resistencia. Además, si se pudiera inhibir, entonces se podría, teóricamente, prevenir las señales de crecimiento de la célula".

Aunque esos desarrollos aún están en el futuro lejano, el hecho de encontrar el rol de la proteína en predecir la virulencia del cáncer podría comenzar incluso el año que viene, dijo Mills.

Encontrar medicamentos para atacarla podría llevar más tiempo. "En sí misma, probablemente no sea un buen objetivo, pero hay moléculas que regulan su función que podrían ser un buen objetivo", apuntó Mills.

Y cuando esto suceda, podría dar esperanzas a ese 25 ó 30 por ciento de pacientes que actualmente son resistentes a la mayoría de terapias, dijo Hoffman. "Estos son los tipos de proteína que estamos buscando para cuando tratamos pacientes", explicó. "Es evaluar una población de pacientes desde el punto de vista bioquímico, no de la manera en que hemos estado evaluando, el punto de vista patológico".

Sólo el tiempo dirá si ésta será la metodología del futuro.

"Es un número de pacientes muy pequeño, pero pienso que valdría la pena hacerlo con un grupo mayor y ver si da resultado", afirmó el Dr. Jay Brooks, director de hematología y oncología en la Ochsner Clinic Foundation en Nueva Orleáns. "Periódicamente, aparecen varios marcadores pronósticos de tumores. La pregunta es si funcionarán o no".

Más información

Visite el National Cancer Institute para mayor información sobre el cáncer de mama.


Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare
FUENTES: Gordon Mills, M.D., Ph.D., professor and chairman, department of molecular therapeutics, M.D. Anderson Cancer Center, Houston; Jay Brooks, M.D., chief, hematology/oncology, Ochsner Clinic Foundation, New Orleans; Anthony Hoffman, M.D., president, Eastchester Center for Cancer Care, and attending physician, Montefiore Medical Center and Albert Einstein College of Medicine, all in New York City; Julia Smith, M.D., Ph.D., associate director, cancer screening and prevention program, New York University Cancer Institute, director, Lynne Cohen Breast Cancer Preventive Care Program, and clinical assistant professor, New York University School of Medicine, all in New York City; November 2004 Nature Medicine
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