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La acrilamida no aumenta el riesgo de cáncer de mama

Un estudio importante halla que el compuesto que se encuentra en alimentos fritos y horneados no representa una amenaza

MARTES 21 de agosto (HealthDay News/Dr. Tango) -- Al parecer existe poca o ninguna relación entre el cáncer de mama y la acrilamida, una sustancia que se encuentra en alimentos fritos y horneados, de acuerdo con el estudio epidemiológico más grande que se ha realizado hasta la fecha sobre el tema.

"Se están acumulando datos, y parece que la acrilamida en la dieta no constituye un factor de riesgo importante para el cáncer de mama", dijo la autora del estudio Lorelei Mucci, profesora adjunta de medicina en la Facultad de medicina de Harvard y profesora adjunta de epidemiología en la Facultad de salud pública de Harvard en Boston.

"Es posible que no descartemos del todo que ingerir niveles elevados de acrilamida está asociado con un incremento bastante pequeño del riesgo, pero en términos de un factor de riesgo de salud pública importante para el cáncer de mama no creo que la acrilamida sea un factor de riesgo de consideración", apuntó.

Mucci planea presentar el hallazgo el martes en la reunión anual de la American Chemical Society en Boston. Este trabajo es tan sólo uno de 40 que exploran las diversas facetas de una posible asociación entre la acrilamida y el cáncer.

La acrilamida está clasificada como un carcinógeno humano "probable", pero esta clasificación se basa exclusivamente en estudios anteriores de animales que fueron expuestos a niveles de acrilamida 100,000 veces superiores a los consumidos por lo regular en los alimentos.

La sustancia se forma de manera natural durante el proceso de cocción de la mayoría de los alimentos ricos en carbohidratos tales como las papitas fritas de bolsa, las papas fritas, el pan, los cereales e incluso el café.

Aunque los datos sobre sus efectos en la salud humana siguen sin estar claros, las autoridades europeas de seguridad alimentaria han empezado a reducir la acrilamida en los alimentos.

De acuerdo con los autores del estudio, cerca del 30 por ciento de las calorías consumidas entre las poblaciones de Europa y EE.UU. contienen acrilamida. El consumo adulto promedio es de 0.5 microgramos por kilogramo de peso corporal al día. Los niños consumen niveles más altos.

Para el estudio actual, Mucci y sus colegas hicieron seguimiento a un grupo de 100,000 enfermeras estadounidenses durante un periodo de 20 años. Las participantes rellenaron periódicamente cuestionarios acerca de sus hábitos dietéticos. Esa información se utilizaba para calcular la ingesta diaria de acrilamida, que luego fue correlacionada con la incidencia de cáncer de mama.

El resultado: la incidencia de cáncer de mama entre las mujeres que consumían niveles elevados de acrilamida fue casi la misma que la de las mujeres que ingerían menores niveles.

Este resultado se corresponde con los hallazgos de un estudio previo (realizado también por Mucci) en mujeres suecas que tampoco mostró ninguna asociación entre la acrilamida de la dieta y el riesgo de cáncer de mama. La fuente principal de acrilamida en la dieta de las mujeres estadounidenses son las papas fritas, mientras que la de las mujeres suecas es el café.

Otro estudio epidemiológico publicado, llevado a cabo en Italia, tampoco encontró ninguna asociación.

"Hasta la fecha, no creo que exista ninguna conexión clara entre la acrilamida y el cáncer de mama", dijo Shiuan Chen, director y profesor de investigación quirúrgica en el Centro de oncología City of Hope en Duarte, California.

"Creo que los resultados son gratificantes", agregó Robert Tardiff, presidente del Sapphire Group y asesor de la Food Products Association, ambas en Washington, D.C.

"He aquí un ejemplo de una situación que causó una gran preocupación debido a estudios de laboratorio, y ahora un estudio razonablemente concluyente muestra que no existe una relación entre el consumo de acrilamida y el cáncer de mama. Así que es grandioso", apuntó.

La asociación encontrada en estudios de animales podría deberse a los altos niveles de acrilamida que consumieron, o a las diferencias en cómo la acrilamida es metabolizada por el organismo, señalaron los expertos.

Sin embargo, este hallazgo no cerrará la puerta a la investigación de la acrilamida.

"La industria alimenticia ha invertido mucho tiempo e investigación en cómo evitar la formación de acrilamida en los alimentos, y los toxicólogos aún están muy interesados en estudiar la acrilamida", dijo Mucci. "También está en marcha un nuevo estudio de animales con ratas y ratones que pretende analizar el consumo de niveles excesivamente altos de acrilamida y el riesgo de cáncer. Existe la preocupación de si la acrilamida podría tener algún impacto sobre los niveles hormonales, por tanto deseamos estudiar el cáncer de ovario y el endometrial, ya que son accionados por hormonas".

Tardiff agregó que, "una de las cuestiones en la que estamos trabajando, y que creemos particularmente prometedoras, es que se produce una desintoxicación significativa y rápida de la acrilamida [en el cuerpo humano], por lo que ésta no permanece en los niveles encontrados en los alimentos. Esa investigación finalizará en los próximos meses".

Mucci también presentará sus datos en la reunión de la American Chemical Society sobre cáncer de próstata y acrilamida (una vez más su equipo no encontró ninguna asociación).

Sin embargo, el cáncer no es la única razón para evitar ciertos alimentos.

"Debemos pensar en la salud en general, y hay muchas razones para seguir una dieta baja en grasa y mantener un peso saludable", apuntó Mucci. "La obesidad es un factor de riesgo para muchas enfermedades. Lo bueno es seguir una dieta equilibrada y no ingerir mucha cantidad de un mismo alimento. Si la dieta es variada, lo más probable es que proteja a las personas".

"La exposición ambiental ejerce mucha influencia sobre el cáncer, incluido el cáncer de mama, y eso incluye también a la dieta", agregó Chen. "Diversifique su dieta. Comer papas fritas de vez en cuando probablemente sea algo aceptable, pero no lo haga tres veces al día".

Más información

El Joint Institute for Food Safety and Applied Nutrition tiene más información sobre la acrilamida.


Artículo por HealthDay, traducido por Dr. Tango
FUENTES: Lorelei Mucci, Sc.D., assistant professor, medicine, Harvard Medical School and assistant professor, epidemiology, Harvard School of Public Health, Boston; Shiuan Chen, Ph.D., director and professor, department of surgical research, City of Hope Cancer Center, Duarte, Calif.; Robert Tardiff, Ph.D., president, Sapphire Group, and advisor, Food Products Association, Washington, D.C.; Aug. 21, 2007, presentation, American Chemical Society annual meeting, Boston
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