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La pobreza, no la raza, la clave para la consecuencia de cáncer de seno

Estudio: Pobres salen peor sin importar si son blancas o negras

Martes, 2 de abril (HealthDayNews) -- Si deseas predecir las probabilidades de una mujer de sobrevivir al cáncer de seno, no te fijes en la raza. Examina cuánto o mejor aún, cuán poco gana.

Los investigadores han sabido desde hace tiempo que las mujeres africanas-americanas tienen mayor probabilidad de que se diagnostique de cáncer de seno en una etapa avanzada y tienen prognosis más pobres que las mujeres blancas. No obstante, nadie está seguro, de si estas diferencias se deben a la raza o a los niveles socioeconómicos.

Recientemente investigadores en Michigan State University han completado un estudio, que aparece en la edición del 3 de abril de la "Journal of the National Cancer Institute", que indica que la parte socioeconómica de dicha ecuación es la más responsable de tales diferencias.

"De alguna manera esto es una buena noticia porque podemos cambiar el estatus socioeconómico de las personas", sostuvo Cathy Bradley, autora principal del estudio, economista de salud y profesora asociada de medicina en Michigan State University. "Es mucho trabajo y realmente tenemos que hacer algunos sacrificios, pero podemos hacerlo. Podemos mejor el cuidado de la salud para personas de bajos ingresos".

Los hallazgos también ayudan a descartar varias teorías acerca de los factores biológicos como responsables para diferencias en curso de la enfermedad.

"En lugar de hablar en términos raciales/étnicos de poblaciones blancas o negras, es más apropiado hablar en términos socioeconómicos de los que tienen y los que no", escribió el doctor Otis W. Brawley del Instituto de Cáncer Winship de la Universidad Emory en Atlanta en un editorial.

Bradley y su equipo analizaron datos del registro de cáncer de Detroit junto con expedientes de alistamiento de Medicaid. De 5,719 mujeres con cáncer de seno, 593 estaban aseguradas por el Medicaid y tenían niveles de ingreso por debajo de la línea de pobreza federal. El resto tenían seguro privado o no tenían seguro.

Al principio, parecía que la raza desempeñaba un enorme rol en cómo las africanas-americanas con cáncer de seno se desempeñaban. Esas mujeres era 53 por ciento más propensas que las mujeres blancas a ser diagnosticadas con la enfermedad en etapa avanzada, 26 por ciento menos probable de recibir radiación luego de una cirugía para conservar el seno, más del doble de probable de no recibir cirugía, y 39 por ciento más probable de morir.

Cuando los datos se ajustaron, sin embargo, la mayoría de las diferencias desapareció. Una excepción fue la cirugía: las africanas-americanas eran 62 por ciento más propensas a no tener cirugía que las mujeres blancas. Quienes sí tenían cirugía eran 63 por ciento más propensas a recibir cirugía para conservar el seno.

Varios factores socioeconómicos arrojaron más luz al cuadro. Sin importar la raza, las mujeres aseguradas por el Medicaid eran 41 por ciento más propensas de recibir un diagnostico de cáncer de seno en etapas avanzadas, 44 por ciento menos probable de recibir radiación luego de una cirugía para conservar el seno, y tres veces más probable de morir que las mujeres no aseguradas por el Medicaid. Las mujeres con seguro privado por lo general se diagnosticaban más a tiempo que las mujeres con Medicaid quienes, a su vez, tendían a ser diagnosticadas antes que las mujeres no aseguradas.

La pobreza, por lo tanto, era un factor de riesgo mucho mayor que la raza en cuanto a diagnósticos tardíos, recibir tratamiento menos del opcional e índices de supervivencia.

"En lugar de hablar en términos raciales / étnicos de poblaciones blancas o negras, es más apropiado hablar en términos socioeconómicos de los que tienen y los que no", escribió Brawley en el mismo editorial.

El problema en los Estados Unidos (y en muchas partes del mundo) es que la raza se entrelaza íntimamente con la pobreza. En este estudio, 13 por ciento de las mujeres blancas viven en áreas con un alto nivel de pobreza, mientras que 84 por ciento de las mujeres africanas-americanas viven en tales áreas.

"Tenemos mayores proporciones de africanas-americanas quienes tienen un bajo ingreso, así que tienden a sufrir grandemente en términos de disparidades porque están en un grupo socioeconómico inferior y esto las hace más vulnerables", comentó Bradley.

Una solución parcial al problema es dar a las mujeres pobres mejor cobertura de salud. Las mujeres que ya están diagnosticadas con cáncer de seno pueden tornarse elegibles para el Medicaid. El truco es tenerlas cubiertas antes de que se enfermen de manera que puedan sacar ventaja del cuidado preventivo. "Hacemos cualquier cosa que podamos para aliviar esa carga, para proveer cobertura continua de manera que las mujeres de bajos ingresos obtengan acceso a pruebas y a cuidado de forma que la salud preventiva se torne parte de sus vidas, entonces podemos cambiar el curso de la enfermedad", indicó Bradley.

Qué hacer

Para más información sobre las africanas-americanas y el cáncer de seno visita este sitio de la Red Nacional de Salud de las Mujeres.

Los Institutos Nacionales de Salud tiene abundante información acerca de la salud de las africanas-americanas, incluyendo cáncer de seno.

FUENTES: Cathy Bradley, Ph.D., profesora asociada, departamento de medicina, Michigan State University, East Lansing; 3 de abril de 2002, "Journal of the National Cancer Institute"
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