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¿Afectan el tratamiento del cáncer de próstata los cambios en los reembolsos de Medicare?

Estudio sugiere una relación entre menos terapia farmacológica y mayor castración quirúrgica

LUNES 7 de abril (HealthDay News/Dr. Tango) -- En 2004, Medicare redujo sus tarifas de reembolso para los médicos por medicamentos utilizados para tratar el cáncer de próstata bloqueando la actividad de las hormonas masculinas.

El estudio halló que, coincidencialmente o no, el uso de la cirugía (la castración) para lograr el mismo objetivo comenzó a aumentar más o menos al mismo tiempo.

No es posible decir que los incentivos financieros afectaran directamente la práctica médica del tratamiento del cáncer de próstata, aseguró el Dr. J. Stephen Jones, presidente de urología regional de la Clínica Cleveland, quien dirigió el estudio. "Ciertamente, no lo interpretaría así", dijo, y citó otras explicaciones posibles, como mayor preocupación por los efectos secundarios de los medicamentos que bloquean las hormonas.

Aún así, según Jones, luego de que se redujeran las tarifas de reembolso, "nuestro estudio señala algo que se alinea esencialmente con ese cambio, un cambio progresivo en las dos formas de tratamiento del cáncer de próstata. Hubo una mayor reducción en el uso de agonistas de la hormona liberadora de hormona luteinizante (HLHL), que obstruye la testosterona, y un aumento menos notorio en la cirugía, que logra lo mismo", dijo.

El uso de sólo uno de los agonistas de la HLHL, la triptorelina, incrementó luego de que cambiara la política de reembolso de Medicare, decía el estudio. Fue el único medicamento de esa clase cuya tarifa de reembolso no cambió.

Se espera que el estudio sea publicado en la edición del 15 de mayo de Cancer.

Médicamente, la terapia farmacológica, conocida en algunas ocasiones como castración hormonal, y la cirugía resulta virtualmente equivalente en cuanto a sus efectos sobre el cáncer de próstata, señaló Jones. El objetivo es combatir la enfermedad interrumpiendo el suministro de hormonas masculinas, llamadas andrógenos, entre ellas la testosterona, que estimulan el desarrollo del cáncer de próstata.

Sin embargo, "social o económicamente, hay otros factores en juego", advirtió Jones cuando pensó en las dos opciones de tratamiento.

Ya fuera que los hombres del estudio tuvieran todos los factores relacionados con las dos opciones de tratamiento descritas para ellos no fue objeto de la investigación, señaló Jones. "Siempre ha estado claro que la efectividad y los efectos secundarios de los dos tratamientos parecían iguales", dijo. "Entonces, la opción sigue siendo una preferencia. Cuando dos tratamientos son iguales, la decisión es del paciente".

Los agonistas de la HLHL inactivan los testículos de la misma manera que extirparlos quirúrgicamente, señaló Jones, por lo que "en cierta forma es cuestión de punto de vista. ¿Es mejor hacerse una operación de una sola vez o venir a ponerse una inyección cada cierta cantidad de meses?".

Casi todos los hombres del estudio tenían al menos 65 y no es posible decir si los hombres más jóvenes hubieran tomado decisiones distintas, aseguró Jones.

De alguna manera, el cambio en la práctica médica detallado en el estudio representa una reversión al tratamiento anterior del cáncer de próstata, a la era anterior a que se desarrollaran los medicamentos, aseguró Jones. "Antes de que existieran estos medicamentos, a casi todo el mundo se le extirpaban quirúrgicamente los testículos como tratamiento", dijo.

En un editorial acompañante en la revista, el Dr. Gerald W. Chodak, director del Midwest Prostate and Urology Health Center de Chicago, escribió que "cambiar una recomendación a un paciente de un agonista de la HLHL a la castración quirúrgica únicamente por motivos económicos no es apropiado éticamente".

"Sin embargo", agregó, "pedirle a los que acepten una pérdida económica al tratar a los pacientes también es inadecuado".

Chodak aseguró que los médicos deberían ser completamente honestos con sus pacientes y hacerlos concientes de sus opciones en cuanto al tratamiento de cáncer de próstata.

El Dr. Ethan Basch, médico asistente del Centro oncológico conmemorativo Sloan-Kettering de la ciudad de Nueva York, consideró que el nuevo estudio ofrecía una imagen interesante pero incompleta.

"La tendencia es probablemente real, aunque me parece que el estudio no profundiza tanto como desearíamos ni muestra lo que realmente está sucediendo", dijo. "Lo que no tenemos es información sobre la cantidad de personas afectadas".

Lo que tampoco se conocen son las características de los pacientes específicos del estudio, señaló Basch. "O el tratamiento coincide mejor con las directrices médicas o la gente que recibe tratamiento adecuadamente antes no lo está necesitando. No se puede saber con lo que dice el artículo. Es muy importante que tengamos información más detallada sobre los pacientes mismos", dijo.

Otro informe de la misma edición de la revista traía noticias alentadoras. Mostró mayor esperanza de vida para quienes tenían cáncer testicular, colorrectal y de ovario en las últimas etapas. Las mejoras en el tratamiento han aumentado la esperanza de vida en dos años para el cáncer de ovario, en 2.8 años para el cáncer colorrectal y en 24 para el cáncer testicular. Las mejoras en el último caso se deben principalmente a aumentos en el índice de curación de 23 a 81 por ciento, según un estudio realizado por investigadores del U.S. National Cancer Institute.

Más información

La American Cancer Society tiene un resumen sobre el cáncer de próstata y su tratamiento.


Artículo por HealthDay, traducido por Dr. Tango
FUENTES: J. Stephen Jones, M.D., chairman of regional urology, Cleveland Clinic; Ethan Basch, M.D., assistant attending physician, Memorial Sloan-Kettering Cancer Center, New York City; May 15, 2008, Cancer
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