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Aún persiste la pesada carga sobre la salud tras el 11-S

Según los expertos, con la llegada del quinto aniversario, testigos, trabajadores y niños de la región muestran efectos a largo plazo

LUNES 11 de septiembre (HealthDay News/HispaniCare) -- Cinco años después de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, muchos de los que se encontraban en o cerca del lugar de los acontecimientos del World Trade Center llevan recuerdos nefastos de ese día en sus mentes, corazones y hasta pulmones.

Miles de trabajadores que se afanaron durante meses sobre ese montón humeante en el que se convirtió el lugar continúan quejándose de enfermedad respiratoria, lo que incluye una tos crónica llena de hollín conocida como "tos del World Trade Center". Al mismo tiempo, los investigadores continúan monitoreando el desarrollo de cientos de niños nacidos prematuramente y con bajo peso de mujeres que viven en el Bajo Manhattan. Además, a los psicólogos les preocupa que el aniversario mismo podría revivir infortunios mentales para los que alguna vez estuvieron traumatizados por la devastación.

Para resumir, los problemas de salud que han surgido durante los últimos cinco años se convertirán en un legado duradero del 11-S, uno que continuará creciendo, según los expertos.

El costo potencial de tratar los efectos a largo plazo para la salud del 11-S es desalentador. Aún más apremiantes son las necesidades de los primeros 40,000 rescatadores y los trabajadores de limpieza que, según los expertos, inhalaron un caldo tóxico de plomo, mercurio, dioxina, asbesto, benceno y otros contaminantes de los escombros de las torres derrumbadas.

Una nueva investigación dada a conocer la semana pasada por el Centro Médico Mount Sinai de la ciudad de nueva York halló que el 69 por ciento de estos trabajadores desarrolló síntomas respiratorios nuevos o peores después de trabajar en el lugar, mientras que el 59 por ciento continúa mostrando los síntomas actualmente. Según los investigadores, los que llegaron primero al escenario de los hechos tendían a tener los peores síntomas.

"No me sorprendió ver estos efectos por una exposición a sustancias tóxicas que tiene lugar durante ese periodo de tiempo, incluso durante varios días o semanas, con acumulación de materiales en el pulmón y ninguna manera en que pudieran ser eliminados", aseguró a HealthDay el Dr. Len Horovitz, neumólogo del Hospital Lenox Hill de la ciudad de Nueva York.

Horovitz agregó que las cosas podrían empeorar posiblemente para algunos de los afectados, sobre todo en cuanto al riesgo a largo plazo de cáncer para los trabajadores.

"No está claro si vamos a ver un aumento en las malignidades, pero uno sospecharía que eso es ciertamente posible", dijo.

Los médicos ya han atribuido una de las muertes, la del detective de la policía de NYC James Zadroga, de 34 años, a los problemas respiratorios causados por la exposición a las sustancias tóxicas del lugar del atentado. El viernes pasado, el padre de Zadroga, Joseph, declaró en una audiencia de un subcomité de la Cámara que el gobierno ha invertido demasiado tiempo estudiando asuntos de salud y muy poco tratando a los que habían enfermado o continuaban en riesgo.

El jueves pasado, el Secretario de Salud y Servicios Humanos Mike Leavitt anunció los primeros fondos federales para tratar problemas de salud relacionados con el 11-S. La cantidad fue de $75 millones.

Los críticos consideran que es muy poco y que es demasiado tarde.

"Parecían estarle huyendo a los enfermos, al no permanecer con ellos para ayudarles", declaró la Representante Carolyn Maloney, demócrata de Nueva York, al New York Times la semana pasada.

Los ataques terroristas sobre el World Trade Center y el Pentágono también dejaron a muchos estadounidenses por todo el país con cicatrices emocionales persistentes y profundas.

Un equipo dirigido por el Dr. David Spiegel, profesor de psiquiatría de la Universidad de Stanford en California, realizó encuestas sobre los residentes de la ciudad de Nueva York durante los seis meses siguientes a los ataques.

"Los índices iniciales de trastorno por estrés postraumático (TEP) afectaron a grandes proporciones de la población", según Spiegel. "Hallamos que el 7.5 por ciento de las personas del área metropolitana de la ciudad de Nueva York inicialmente reunían los criterios para el TEP y que el 20 por ciento de las personas al sur de Canal Street, justo donde se encuentra el WTC, reunían las características".

Aunque no se han realizado estudios acerca de los índices nacionales de TEP luego del 11-S, "nuestra investigación muestra que con simplemente ver cómo otra persona resulta herida o muere pueden surgir síntomas de TEP", sostuvo. Eso incluye presenciar escenas horrendas por televisión, asegura el experto de la Stanford.

Anotó que de todos modos hay algunas buenas noticias.

La cantidad de personas que tienen PET sintomático relacionado con el 11-S se ha reducido con el tiempo, dijo. Las personas que estuvieron menos aisladas y lograron hablar sobre sus temores y sentimientos con otros tendieron a recuperarse más rápidamente, agregó.

Sin embargo, no se ha resuelto nada acerca de las víctimas potenciales más jóvenes de los ataques.

Justo después del desastre, un equipo dirigido por la Dra. Federica Perera, experta en salud infantil de la Facultad de salud pública Mailman de la Universidad de Columbia, le ha dado seguimiento a los resultados y al desarrollo a largo plazo de más de 300 bebés nacidos de las mujeres que vivían cerca del lugar. Las mujeres estaban en alguna etapa de su embarazo el 11 de septiembre de 2001.

"Los bebés cuyas madres habían estado viviendo en un radio de dos millas (3.2 km.) de la ubicación del World Trade Center durante los meses que siguieron al 11-S pesaron significativamente menos al nacer, cerca de una tercera parte de una libra (unos 152 gramos), en comparación con los bebés cuyas madres vivían más lejos", aseguró Perera. El estudio también halló que casi todas las mujeres, independientemente de su cercanía al sitio, dieron a luz ligeramente antes de lo usual, quizá debido al aumento en el estrés relacionado con el 11-S.

Sin embargo, la tendencia hacia un menor peso al nacer continuó incluso después de que el equipo de Perera ajustara esta precocidad. "Así, suponemos que [también] hubo un efecto potencial de los contaminantes en sí", dijo.

Más información

El New York City Department of Health and Mental Hygiene tiene más información sobre problemas de salud después del 11-S.


Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare
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