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Diga adiós al tabaco de mascar

Según los expertos, el rapé y el tabaco para mascar no son alternativas seguras a fumar tabaco

LUNES 31 de mayo (HealthDayNews/HispaniCare) -- Los fumadores son constantemente bombardeados con todo tipo de información sobre los peligros que conlleva su adicción, pero los que utilizan tabaco que no se fuma deberían también seguir los consejos de salud.

"El tabaco que no se fuma no está exento de riesgos para la salud", afirmó el Dr. John Spangler, especialista en medicina de familia de la Universidad de Wake Forest que estudia el uso del tabaco. "Aunque no parece provocar el mismo número de enfermedades cardiovasculares o cánceres que el consumo de cigarrillos, es indudable que también provoca este tipo de enfermedades".

Éste parece un momento perfecto para dejar de fumar, ya que el 31 de mayo ha sido designado "Día mundial sin tabaco", una fecha en la que los fumadores abandonarán por un día su hábito en un gesto de buena salud.

La American Cancer Society afirma que la gente que utiliza tabaco de mascar y rapé tiene un 50 por ciento más de probabilidades de desarrollar cáncer en sus mejillas y encías que los que no tienen este hábito. Cada día, alrededor de 24 estadounidenses mueren a causa del cáncer oral (casi 8,800 al año) según la Oral Cancer Foundation.

Este hábito también está relacionado con el cáncer de páncreas, riñón, próstata y, posiblemente de mama, afirmó Spangler.

Masticar tabaco o utilizar rapé (otra forma de hoja que se coloca en la boca) debería ser una preocupación para la juventud estadounidense. Casi el 10 por ciento de los estudiantes de secundaria estadounidenses (casi un 16 por ciento de chicos y un 1.5 de chicas) afirman haber utilizado tabaco que no se fuma en el último mes, según los datos de los U.S. Centers for Disease Control and Prevention.

Un concepto erróneo sobre el tabaco que no se fuma es que es más benigno químicamente que el tabaco que se fuma. Un dato totalmente falso, según Spangler. Ambos productos contienen los mismos químicos cancerígenos, especialmente nitrosaminas específicas del tabaco (TSNAs, por sus siglas en inglés). Sin embargo, los consumidores de tabaco que no se fuma ingieren concentraciones mucho más altas de TSNAs que los fumadores, 10 veces más en promedio, según la Oral Cancer Foundation.

Menos serio pero no por ello más placentero, el uso de tabaco que no se fuma está asociado con problemas cosméticos como mal aliento crónico, decoloración dental y enfermedades de las encías y los tejidos.

El rapé envía a nuestro organismo 10 veces más nicotina que un cigarrillo, con lo cual el corazón se acelera, se contraen los vasos sanguíneos, aumenta la presión sanguínea y el corazón tiene que realizar un esfuerzo extra, apuntó Spangler. Además, el tabaco que no se fuma resulta más adictivo que los cigarrillos, y por esta razón, es potencialmente más difícil de dejar, añadió.

Difícil, pero no imposible. Herbert Severson es un investigador que estudia los programas de desintoxicación del tabaco que no se fuma. Él y sus colegas del Oregon Research Institute han puesto en marcha un programa en línea para ayudar a la gente a abandonar el hábito de mascar tabaco.

Al igual que otros programas de desintoxicación del consumo de tabaco de mascar, ChewFree.com es similar a los planes de desintoxicación del consumo de cigarrillos, pero no es idéntico.

"Existen pequeñas diferencias", explicó Severson. "El tipo de síntomas que presentan los adictos al tabaco de mascar cuando intentan abandonar su hábito son un poco diferentes". Mientras que los fumadores pueden experimentar una depresión cuando abandonan su hábito, los que mastican tabaco pueden mostrarse inquietos y de mal humor y su capacidad de concentración disminuye.

Los sustitutos orales, como los chicles de nicotina, son de una gran importancia para los que mastican tabaco, y los modelos de uso son diferentes, afirmó Severson. Este último punto es clave, añadió, porque masticar tabaco a menudo repercute en un ámbito más importante de la vida de una persona. Irónicamente, los consumidores (casi siempre hombres) trabajan en compañías en las que no se puede fumar que animan indirectamente a sus empleados a que consuman tabaco de esta manera, apuntó Severson.

Masticar tabaco también se convierte en una actividad secundaria en ocupaciones típicamente masculinas (cazar, pescar o jugar al béisbol) en las que puede que no sea posible fumar. "Se puede utilizar en un gran número de situaciones en las que fumar no es posible", afirmó Severson.

ChewFree.com, patrocinada por el National Cancer Institute, ofrece consejos para abandonar este hábito de forma satisfactoria. También ofrece información de un "programa mixto" que reduce el consumo de nicotina al mezclar tabaco con plantas sin nicotina como rapé de menta o alternativas herbales.

Según Severson, quizás la parte más eficaz del programa consiste en animar a los consumidores a que evalúen el daño que el tabaco de mascar está causando a sus bocas. "Realmente es un gran incentivo" ver las lesiones que se forman en las zonas en que el tabaco entra en contacto con las encías, afirmó. Siete de cada 10 consumidores habituales desarrollan estas úlceras; entre el 3 y el 4 por ciento de estas úlceras se convierten en tumores. Tener una lesión en la boca "está directamente relacionado con el tiempo que lleva un hombre mascando y con qué cantidad masca por semana", apuntó Severson.

Más Información

Para más información sobre los daños que produce el tabaco de mascar, visite la Oral Cancer Foundation.

FUENTES: John Spangler, M.D., associate professor, family and community medicine, Wake Forest University Baptist Medical Center, Winston-Salem, N.C.; Herbert Severson, Ph.D., senior research scientist, Oregon Research Institute, Eugene; photo courtesy of National Institutes of Health
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