Dudoso el valor de pruebas de cáncer en mujeres mayores

Mucho gasto en pruebas del Pap y mamogramas, y poca evidencia

Miércoles, 26 de noviembre (HealthDayNews) -- Las mujeres mayores de 70 años están reflejando un mayor número de mamografías y de pruebas de Papanicolau pese a la falta de evidencia científica que apoya la prueba extendida de mujeres mayores, según un reciente estudio.

Considerando los "sustanciales" costos sociales de continuar ejecutando pruebas de cáncer cervical y de seno en grupos de edades avanzadas, pruebas extensivas podrían no justificarse, argumentaron investigadores del Centro Médico de Duke University.

"Estamos cuestionando si esto es realmente un buen uso de recursos del cuidado de la salud", sostuvo el doctor Truls Ostbye, un profesor en el departamento de medicina comunitaria y de familia de Duke y autor principal del periódico. "No estamos diciendo necesariamente que no sea un buen recurso, pero de seguro se está gastando mucho dinero".

Unos 4.6 millones de mamogramas y 3.7 millones de pruebas de Pap se llevaron a cabo en el 2000 en mujeres de 70 años o más para un costo total de 2.8 millones en 1996 a un costo de $411 millones. Los estimados del dólar no incluyen ninguna evaluación de seguimiento ni el cuidado que las mujeres pudieran requerir.

El estudio, basado en una revisión de datos existentes, aparece en la edición de noviembre/diciembre de la Annals of Family Medicine.

El estudio de Duke en un debate en progreso sobre la validez de las pruebas comunes de cáncer en mujeres mayores. Algunos investigadores dijeron que los beneficios sobrepasan los costos, mientras que otros dicen que ven poca ventaja.

Ostbye y sus colegas sugieren que la detección temprana no es tan salvadora para las mujeres mayores como para mujeres más jóvenes y de mediana edad.

"A medida que se entra en edad, la cantidad de años que quedan es menor y, desafortunadamente, hay muchas otras enfermedades que están compitiendo por la salud", manifestó.

De manera que se torna "más dudoso" que costosas pruebas entre estas mujeres "puedan posponer la muerte", añadió.

La investigación tan reciente como la pasada semana, sin embargo, parece contradecirlo. Un estudio reportado la semana pasada encontró que, en general, los beneficios de evaluar mujeres mayores de 65 para cáncer de seno cada dos años sobrepasan los costos y los posibles efectos secundarios. La excepción podría ser mujeres quienes sufren de serias condiciones crónicas o quienes no se espera que vivan mucho, según la investigación.

El debate toma furor en parte porque existen unos cuantos estudios rigurosos que involucran mujeres mayores. Como resultado, guías clínicas sobre pruebas de cáncer son "ambiguas e inconsistentes para las ancianas", escribieron los autores de Duke.

La Sociedad Americana del Cáncer, el principal portavoz de la nación en la guerra contra el cáncer, recomienda mamografías anuales comenzando a los 40 años y no establece una edad mayor límite para las pruebas de cáncer de seno. Señala que se necesita investigación adicional para los riesgos y beneficios para mujeres con serios problemas de salud crónicos o corta expectativa de vida.

En cuanto a prueba de Pap, la sociedad sostiene que mujeres mayores de 70 años o más puedes elegir detener estas evaluaciones si tuvieran al menos tres pruebas normales de Pap consecutivas y ningún resultado de Pap anómalo en la pasada década. Las excepciones son para mujeres con un historial de cáncer cervical, exposición al DES (dietilestilbestrol) antes del parto, infección de VIH, o un sistema inmunitarios debilitado. Estas mujeres deben continuar haciéndose las pruebas de Pap siempre y cuando estén en buena salud, recomienda dicha entidad.

Para evaluar la frecuencia de pruebas de cáncer cervical y de seno, Ostbye y sus colegas examinaron datos recogidos de dos estudios anteriores financiados por el Instituto Nacional sobre el Envejecimiento. Los datos cubrieron el periodo de 1993 a 2000.

Entre las mujeres de 50 a 64 años, casi 70 a 80 por ciento se hizo una mamografía en los dos años previos y 75 por ciento había recibido una prueba de Papanicolau en el mismo periodo de tiempo. Los índices de pruebas disminuyeron para las mujeres de 85 a 90 años de edad, en los que 40 por ciento recibió mamografías y 25 por ciento se hizo la prueba de Pap.

Los índices de prueba de cánceres cervicales y de seno aumentaron en todos los grupos, incluyendo mujeres mayores, de 1995-1996 a 2000.

Sin indicaciones guías específicas de pruebas de cáncer, los doctores están equivocándose en el lado de la precaución al evaluar mujeres quienes podrían no tener beneficio, señaló el artículo. Por ejemplo, de acuerdo con un estudio citado anteriormente en el escrito, tantas como 240 octogenarias, "muy saludables", necesitarían hacerse una mamografía para prevenir una muerte por cáncer de seno.

"Este es el mejor de los casos", indicó Ostbye. "Habría que evaluar muchas más octogenarias debido a que la mayoría no está muy saludable".

Tanto él como sus colegas de Duke argumentaron que la prueba de las ancianas "debería ser mejor abordadas y de manera más específica en una guía clínica nacional".

Pero Robert Smith, director de prueba de cáncer en las Sociedad Americana del Cáncer, defiende la guía nacional.

Aunque algunas mujeres quienes reciben estas pruebas podrían no necesitarlas, Smith considera que "realizar pruebas de menos" es un problema mucho más grande que "realizar pruebas de más", a medida que los doctores comienzan a retener o descuidar el cuidado preventivo en mujeres mayores.

"El hecho del asunto es que no existe forma de evitar algún grado de desaprovechamiento porque uno inevitablemente contribuye a muertes que de otra manera se hubiesen deseado evitar", indicó. "Siempre va a haber un costo de reducir las muertes de cáncer".

Más información

Visita la Sociedad Americana del Cáncer para conocer acerca de evaluaciones para cáncer de seno y cáncer cervical.

Fuentes: Truls Ostbye, M.D., M.P.H., profesor de medicina comunitaria y de familia, Centro Médico de Duke University, Durham, N.C.; Robert Smith, Ph.D., director de prueba de cáncer, Sociedad Americana del Cáncer
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