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Las necesidades espirituales aumentan en importancia con la cercanía de la muerte en el cáncer

Un estudio encuentra que 'estar en paz con Dios' afecta las decisiones médicas

VIERNES, 18 de diciembre (HealthDay News/DrTango) -- Abordar las necesidades espirituales de alguien que sufre de cáncer avanzado podría ser tan importante como atender sus necesidades médicas, sugiere un estudio reciente.

Cuando se les preguntó qué era importante para ellos al final de sus vidas, la gente que moría de cáncer dio la mayor calificación a dos factores: el control del dolor y estar en paz con Dios, encontró el estudio.

"La medicina tiende a enfocarse en los aspectos más científicos de la persona, y hemos logrado avances maravillosos en la mejora de la atención del paciente, pero hay otro componente importante de la salud del paciente, la espiritualidad", explicó la Dra. Tracy Anne Balboni, oncóloga de radiación del Instituto Oncológico Dana-Farber de Boston y autora principal del estudio. "Claramente se trata de un área en que se pueden lograr avances importantes".

Los investigadores descubrieron que la gente que sufre de cáncer avanzado son mucho más propensas a elegir la atención de hospicio cuando se han abordado sus necesidades espirituales. Y entre los que eran muy religiosos, satisfacer las necesidades espirituales aumentó las probabilidades de que un paciente terminal eligiera prescindir de tratamientos médicos agresivos que con frecuencia no tienen éxito, encontró el estudio.

Sin embargo, al menos seis de cada diez pacientes de cáncer avanzado reportaron que sus necesidades espirituales recibían poquísimo o ningún respaldo.

Los resultados del estudio fueron publicados en la edición en línea del 14 de diciembre de la revista Journal of Clinical Oncology.

Investigaciones anteriores habían encontrado que los pacientes más religiosos son mucho más propensos a elegir tratamientos agresivos durante su última semana en un intento por prolongar su existencia, incluso si esos tratamientos no mejoran su calidad de vida. Los tratamientos agresivos incluyen ventilación mecánica y reanimación cardiopulmonar.

"Una persona religiosa podría pensar que necesita atención agresiva", apuntó Balboni, y añadió que podrían opinar que darse por vencido es malo. "Pero si el equipo médico les da más participación, pueden ayudarles a comprender que prescindir de procedimientos médicos fútiles no va necesariamente contra la religión".

En el nuevo estudio participaron 670 pacientes de cáncer avanzado de siete centros de tratamiento en el Noroeste y en Texas. El análisis final incluyó información sobre 343 personas que luego murieron y cuyos cuidadores completaron una entrevista tras el fallecimiento. El tiempo promedio entre el inicio del estudio y la muerte de la persona fue de 116 días.

Para los propósitos del estudio, se definió espiritualidad como el respaldo que percibían los pacientes para sus necesidades espirituales de parte de su equipo médico, y la recepción de servicios de atención pastoral.

La mayoría de personas (60 por ciento) dijeron que sus necesidades espirituales no habían sido satisfechas o habían recibido un respaldo mínimo al inicio del estudio, y 54 por ciento no había recibido visitas pastorales. En la última semana de vida, 73 por ciento de los participantes recibieron atención de hospicio, y 17 por ciento recibió atención agresiva.

Los que recibieron un mayor respaldo espiritual de su equipo médico, como médicos, enfermeras, capellanes y otros, reportaron una mayor calidad de vida cerca de la muerte que los que se sintieron sin respaldo espiritual.

Las personas que sentían que recibían un mejor respaldo espiritual tenían tres veces y media más probabilidades de recibir atención de hospicio. Y entre la gente muy religiosa, aquellos cuyas necesidades espirituales fueron respaldadas tenían cinco veces más probabilidades de recibir atención de hospicio y cinco veces menos probabilidades de recibir atención médica agresiva, reportó el estudio.

"Encontramos que los pacientes cuyas necesidades espirituales habían sido bien respaldadas parecían hacer una transición hacia el hospicio con mayor frecuencia, así como una reducción marcada en el uso de atención agresiva", apuntó Balboni.

Pero a pesar de los hallazgos, señaló el Dr. Harold G. Koenig, codirector del Centro de Espiritualidad, Teología y Salud del Centro Médico de la Universidad de Duke, "el sistema médico satisface las necesidades espirituales de poca gente".

"Muchos médicos se sienten incómodos al discutir la espiritualidad, y no se les ha enseñado a hacerlo", lamentó. "Y las iglesias también pueden participar. Aunque no se trata de un tema popular, las iglesias necesitan hablar sobre el final de la vida desde el púlpito. La gente no sabe, teológicamente, qué deben hacer".

A las personas religiosas, dijo Koenig, con frecuencia se les deja pensar que siempre deberían sentir esperanza y siempre "dar a Dios la oportunidad de realizar un milagro". Pero la atención de hospicio puede con frecuencia proveer guía espiritual y ayudar a la gente a prepararse para la muerte, afirmó.

Los médicos no tienen en realidad que proveer atención espiritual, apuntó Koenig, pero es importante que reconozcan las necesidades espirituales de sus pacientes y se aseguren de que son abordadas por la atención pastoral o el hospicio. "El médico tiene que ser el que lo organice", aseguró.

Pero si las necesidades espirituales de alguien no están siendo satisfechas, Koenig y Balboni concurrieron en que la persona, un amigo o un familiar, necesita sonar la alarma. Y si el médico del paciente no se siente cualificado para discutir temas espirituales del final de la vida, debería poder referirle a alguien que sí pueda.

Más información

La Hospice Foundation of America tiene más información sobre la atención espiritual al final de la vida.


Artículo por HealthDay, traducido por DrTango
FUENTES: Tracy Anne Balboni, M.D., M.P.H., radiation oncologist and researcher, Center for Psycho-Oncology and Palliative Care Research, Dana-Farber Cancer Institute, Boston; Harold G. Koenig, M.D., professor, psychiatry and behavioral sciences, and co-director, Center for Spirituality, Theology and Health, Duke University Medical Center, Durham, N.C.; Dec. 14, 2009, Journal of Clinical Oncology, online
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