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Algunas terapias hormonales pueden incrementar el riesgo de cáncer ovárico

Estudio sueco encuentra que los tratamientos que hace tiempo no se usan en los Estados Unidos podrían presentar modesto peligro

Martes, 2 de abril (HealthDayNews) -- El pensamiento convencional ha sostenido por largo tiempo que la terapia protege a las mujeres contra el cáncer ovárico. Ahora, un reciente estudio sueco refuta dicho pensamiento al demostrar que algunas formas de la terapia pueden realmente aumentar el riesgo en la mujer de esta mortal enfermedad.

Reportando en la edición de mañana de "Journal of the National Cancer Institute", investigadores suecos indicaron que dos tipos particulares de terapia de reemplazo hormonal (TRH) estrógeno solo y estrógeno con un uso limitado de progestina, la forma sintética de la progesterona están en el centro de un nuevo hallazgo: ambos tipos de terapia pueden incrementar el riesgo de cáncer ovárico epitelial, una forma de la enfermedad que involucra las células que cubren la superficie exterior de los ovarios. Doctores estadounidenses, sin embargo, alegan que hay muy poco por lo que deban temer las mujeres en los Estados Unidos, ya que ambas fórmulas de TRH, en la mayoría de los casos, no se han recetado en el país hace más de diez años.

De hecho, el estudio realizado a más de 4,000 suecas encontró que quienes utilizaron la forma tradicional estadounidense de TRH, que consiste de una dosis diaria de una fórmula combinada de estrógeno/progestina, no tuvieron incremento en el cáncer ovárico.

Este no fue el caso, sin embargo, para aquellas quienes utilizaron el estrógeno solo o una fórmula "secuencial" de estrógeno-progestina. La terapia secuencial consiste de utilizar estrógeno solo durante parte de un mes, seguido de la adición de progestina durante una o dos semanas en el ciclo mensual. Aunque los autores escribieron que el incremento más grande en el cáncer ovárico se reflejó en mujeres quienes utilizaban estas dos formas de TRH durante al menos diez años o más, también señalaron que la cantidad general de afectadas era muy pequeña aproximadamente de dos a tres mujeres de cada 1,000.

Para el oncólogo ginecológico doctor Giuseppe Del Priore, no sólo son números muy pequeños, deben ser de poca preocupación para las mujeres estadounidenses.

"Con el cáncer de ovarios, la tendencia parece ser que la TRH no tiene efectos o incluso efectos protectores y eso incluye estudios sobre el cáncer ovárico epitelial", argumentó Del Priore, director interino de oncología ginecológica en el Centro Médico de New York University.

En su mayoría, los doctores estadounidenses dejaron de recetar las progestinas secuenciales como una forma de TRH hace una década o más, añadió. El uso de la terapia de estrógeno solo para las mujeres con útero dejó de favorecerse mucho antes que esto, manifestó. "Hoy día, la forma más comúnmente recetada de TRH en Estados Unidos utiliza una fórmula continua de estrógeno-progestina y este programa de dosis actual parecer proteger contra el cáncer ovárico o al menos no parece aumentar el riesgo", expresó Del Priore.

Para quienes todavía pudieran estar utilizando la progestina secuencial, Del Priore indicó que hay muy poco que temer, "Esto es sólo un estudio, y no se debe sacar de contexto". El estudio descansa en el registro de gran extensión sueco de cáncer, una base de datos gubernamental de pacientes a nivel nacional. Utilizando los datos los científicos identificaron 655 mujeres con cáncer ovárico epitelial, todas entre las edades de 50 y 74. Cada una de las mujeres completó extensos cuestionarios sobre su uso de TRH y sobre otros factores del estilo de vida que podría influenciar los riesgos de cáncer.

Lo encontrado por los investigadores: en mujeres quienes tenían su útero y utilizaban estrógeno solo durante diez años, hubo un 43 por ciento de riesgo incrementado de cáncer ovárico en comparación con las mujeres quienes nunca utilizaron la terapia de estrógeno. A quienes le habían removido su útero, pero retenían sus ovarios no sufrieron efectos de la enfermedad por parte de la terapia de estrógeno.

Esto sustenta estudios publicados el pasado año en la "Journal of the American Medical Association", que encontraron que las mujeres quienes utilizaban la terapia de estrógeno durante más de diez años habían duplicado el riesgo de cáncer ovárico.

Quizás de mayor importancia es el hecho de que el grupo sueco también encontró que las mujeres quienes habían utilizado el estrógeno combinado con progestina secuencial fueron hasta 54 por ciento más propensas de desarrollar cáncer ovárico epitelial que aquellas mujeres quienes nunca utilizaron esta terapia.

Las noticias motivadoras: los suecos también encontraron que las mujeres quienes utilizaban la clase de TRH recetada con más frecuencia a las mujeres en los Estados Unidos no experimentaron riesgo incrementado alguno de cáncer ovárico.

Además, debido a que los riesgos incrementados eran tan modestos, los autores no sugieren que las mujeres cambien sus regímenes de TRH a base de los nuevos descubrimientos.

Algo con lo que concuerda definitivamente Del Priore. "Este estudio es algo de lo que debemos tomar nota, pero no es algo que nos deba alarmar", indicó.

En una entrevistas acerca de su investigación, los autores del estudio indicaron que las mujeres deben tomar en cuenta todos los beneficios de la TRH al decidir qué utilizar.

Pero añadieron, "Si nuestros hallazgos se reproducen, sería meritorio considerar el incremento de riesgo de cáncer ovárico epitelial asociado con ciertos regímenes de TRH, especialmente dada la prevalencia del uso de la TRH y la pobre prognosis del cáncer ovárico epitelial".

Qué hacer

Para aprender acerca de los riesgos del cáncer ovárico, visita La Coalición Nacional de Cáncer Ovárico. Para aprender más acerca del cáncer ovárico epitelial y otros tipos de cáncer ovárico, visita la Sociedad Americana del Cáncer. Para un manual gratis para ayudar a explorar opciones de TRH, visita los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades.

FUENTES: Giuseppe Del Priore, M.D., profesor auxiliar, obstetricia/ginecología, y director interino, oncología ginecológica, Centro Médico de New York University, ciudad de Nueva York; 3 de abril de 2002, "Journal of the National Cancer Institute"
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