By Adam Marcus HealthDay Reporter

Updated on June 15, 2022

Martes, 16 de julio (HealthDayNews) -- Un nuevo estudio ha encontrado que las mujeres menopáusicas quienes toman la hormona estrógeno enfrentan un riesgo levemente incrementado de cáncer ovárico.

El cáncer ovárico es una rara enfermedad, que ocurre en aproximadamente una de cada 10,000 mujeres, o cerca de 16,000 al año en los Estados Unidos. Los investigadores dijeron que la terapia de estrógeno podría aumentar dicha estadística a dos o tres mujeres por cada 10,000.

El riesgo adicional parece acompañar sólo a la terapia de estrógeno, y no la combinación de estrógeno y progestina. Sin embargo, los científicos especulan que podrían haber detectado un efecto tal si hubieran examinado a más mujeres que tomen estos dos medicamentos. La progestina se utiliza para bloquear los efectos cancerígenos del estrógeno en el útero y quienes toman la combinación son generalmente mujeres a quienes no se ha removido su útero en una histerectomía.

El hallazgo más reciente se agregó a la turbulencia dejada por la suspensión en mayo de un importante estudio de reemplazo hormonal parte de la masiva Iniciativa de Salud de la Mujer luego de que científicos encontraran que la combinación de estrógeno y progestina ocasionó un aumento pequeño pero perceptible en el riesgo de cáncer de seno invasivo, así como apoplejía, ataques cardiacos y coágulos sanguíneos.

Otra división de la Iniciativa de Salud de la Mujer, que examina la terapia de estrógeno por sí sola, está en progreso.

Algunos expertos dijeron que los nuevos resultados, publicados en la Journal of the American Medical Association de mañana son menos alarmantes de lo que se pueden percibir.

"Esto no cambiará la forma en la que cuido de mis pacientes menopáusicas", afirmó el doctor Steven Goldstein, un obstetra de la escuela de medicina de New York University.

Contrario a la Iniciativa de Salud de la Mujer, que se diseñó para explorar los efectos de las hormonas, el reciente trabajo fue una observación de un gran conglomerado de mujeres. Los tan llamados "estudios observacionales" son similares a expediciones de pesca epidemiológicas, y no pueden probar causa y efecto. Los científicos por lo tanto los consideran menos definitivos que los aleatorios, prueba controladas tales como la Iniciativa de Salud de la Mujer en las cuales los investigadores dan cuenta de características y variables potencialmente confusas de las voluntarias.

El hallazgo observacional "no acarrea ni remotamente la misma clase de importancia o envergadura" como el anuncio a comienzo de este mes de que la mitad de la Iniciativa de Salud de la Mujer se terminó tres años antes, manifestó Goldstein.

Lo que es más, varios estudios previos no han encontrado efectos del estrógeno en los ovarios ni un riesgo modestamente alto de cáncer, expuso Goldstein, los resultados encontrados deben mostrar ese efecto de manera constante.

Conducido por James Lacey Jr., un epidemiólogo del Instituto Nacional del Cáncer, el nuevo estudio comparó índices de cáncer ovárico en 44,000 mujeres quienes habían participado en un importante esfuerzo investigativo de cáncer de seno llamado Proyecto de Demostración de Detección de Cáncer de Seno.

Las mujeres quienes siempre habían tomado estrógeno durante la menopausia y más allá tuvieron un 60 por ciento de desarrollo de riesgo de cáncer ovárico en comparación con quienes nunca usaron la hormona, encontraron los investigadores. Ese riesgo creció a 7 por ciento al año, casi se duplicó entre diez y 19 años, y reflejó crecimiento más del triple luego de dos décadas o más de la terapia.

Aunque esos números pueden sonar alarmantes, es demasiado temprano en la investigación para calibrar su importancia, según los doctores.

Los resultados "no son la clase de información que se deba utilizar para cambiar la práctica clínica, pero esta es la clase de información que los investigadores deben utilizar para determinar cómo proseguir en el futuro", comentó la doctora Susan Hendrix, obstetra en Wayne State University en Detroit.

Hendrix, una investigadora principal que laboró con la Iniciativa de Salud de la Mujer, dijo que el estudio también se está dirigiendo a si el estrógeno promueve el cáncer ovárico. "No creo que esto esté listo para primera plana; no es nada por lo que las mujeres o el público deban entrar en pánico", planteó.

En el estudio conducido por Lacey, las mujeres que cambiaron del estrógeno por la combinación de estrógeno y progestina redujeron el riesgo incrementado de cáncer ovárico de alguna manera, mientras que quienes tomaron las dos hormonas juntas desde el comienzo no tuvieron riesgo elevado.

Lacey señaló que los hallazgos eran "constantes" con los resultados de dos otros estudios reportados en los pasados 18 meses. Uno mostró que las mujeres quienes tomaron estrógeno por al menos diez años luego de la menopausia eran más propensas a morir de cáncer ovárico que aquellas quienes no usaron el tratamiento. Sin embargo, aseveró que se necesitan estudios más amplios para explorar los efectos del estrógeno en los ovarios, así como los del estrógeno con la progestina.

La industria farmacéutica estima que 8 millones de mujeres estadounidenses toman estrógeno, y otras 6 millones usan estrógeno con progestina, a menudo para contrarrestar los desagradables síntomas de la menopausia, tales como sofocones y sequedad vaginal. Esos números es probable que cambien a medida que las mujeres tomen en consideración los resultados de la Iniciativa de Salud de la Mujer y otros estudios que cuestionen los beneficios generales de la terapia.

Qué hacer

Para más sobre la Iniciativa de Salud de la Mujer, vista el Instituto Nacional de Corazón, Sangre y Pulmón Para saber más acerca de las terapias de reemplazo hormonal, vista la Sociedad Norteamericana de Menopausia.

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