Mayores impuestos ayudan a los fumadores a dejar el hábito

Nueva investigación halla que los lugares de trabajo libres de humo contribuyen también

Randy Dotinga

Randy Dotinga

Published on June 03, 2005

VIERNES 3 de junio (HealthDay News/HispaniCare) -- ¿Cómo puede el gobierno ayudar a los estadounidenses a dejar de fumar? Una nueva investigación sugiere que mayores impuestos sobre el tabaco lograrían el objetivo, y la implementación de regulaciones antitabaco más estrictas en los lugares de trabajo no son una mala idea tampoco.

Prueba A: La ciudad de Nueva York. Más de uno de cada 10 fumadores ha dejado el tabaco en esta ciudad entre 2002 y 2003 tras el aumento de los impuestos sobre el cigarrillo en la ciudad y la prohibición de fumar en una variedad de lugares de trabajo, incluido bares y restaurantes, de acuerdo con la investigación publicada esta semana.

Esfuerzos educativos y parches de nicotinas podrían haber contribuido también con la tasa de abandono del consumo. "Cuando tenemos un programa que utiliza múltiples vías para tratar de reducir el tabaquismo, éste funciona", dijo Thomas Frieden, Comisionado de Salud de la ciudad de Nueva York. "Partes diferentes del programa funcionaron mejor en distintas personas".

De acuerdo con el estudio coescrito por Frieden, mayores impuestos sobre el tabaco resultaron ser un método más efectivo. Eso no es sorprendente: el estado aumentó el impuesto por paquete de cigarrillo de $1.11 a $1.50 en 2002, y la ciudad prosiguió con un incremento de casi 20 veces, al pasar de ocho centavos por paquete a $1.50, reportó el estudio.

Como resultado, el costo habitual de un paquete de cigarrillos creció un tercio hasta llegar a un precio considerable de $6.85. A esa tasa, un fumador de un paquete al día tendría que gastar al año $2,500, señaló el estudio.

Los resultados del estudio, publicado en la edición de junio del American Journal of Public Health, sugieren que los adolescentes y los pobres fueron más propensos a dejar de fumar debido a los impuestos, apuntó Frieden.

En total, el número de fumadores en la ciudad pasó de 21.6 por ciento a 19.2 por ciento entre 2002 y 2003, lo que equivale a casi 140,000 personas. "Las tasas cayeron sustancialmente en cada grupo, en todas partes de la ciudad, entre los hombres y mujeres, en todos los niveles educativos, y entre las personas nacidas en EE.UU. y el extranjero", declaró Frieden.

Aunque el estrés tras el 11 de septiembre de 2001 causado por los ataques terroristas podría haber aumentado temporalmente los niveles de tabaquismo, los ataques en sí mismos no parecieron tener ningún impacto permanente en el uso de tabaco, de acuerdo con Frieden.

Con una medida ampliamente publicitada, la ciudad también prohibió fumar prácticamente en todos los lugares de trabajo, incluyendo los refugios de los antiguos fumadores como bares y restaurantes.

Otro estudio que aparece en la edición de junio del American Journal of Public Health sugiere que ésta es una estrategia efectiva.

Investigadores del Roswell Park Cancer Institute en Buffalo, N.Y., examinaron las encuestas telefónicas de 1,967 trabajadores fumadores que tuvieron lugar entre 1993 y 2001.

Los fumadores fueron casi dos veces más propensos a dejar de fumar para 2001 si sus lugares de trabajo lo prohibían antes o durante el periodo de ocho años. Incluso aquéllos que continuaron fumando redujeron su consumo diario en un promedio de 2.57 cigarrillos.

"La mayoría de los fumadores está igualmente motivada a dejarlo", dijo Andrew Hyland, coautor del estudio y científico de investigación del instituto. "Pero cuando un fumador se encuentra en un ambiente libre de humo, esto hace que sea más fácil para él dejarlo. Ven menos personas fumando en torno a ellos, y esto facilita que puedan abandonar el hábito con éxito".

La ciudad de Nueva York no está sola en el frente para lograr un lugar de trabajo libre de humo. Varios estados, incluso California, han prohibido ya fumar en los lugares de trabajo, incluyendo restaurantes y bares. Los estados del oeste central, costa del pacífico y del nordeste parecen especialmente propensos a tener estas nuevas leyes, manifestó Hyland.

"Casi una cuarta parte de la población vive en un estado que tiene una ley que prohíbe fumar prácticamente en todos los espacios interiores públicos de lugares de trabajo, bares y restaurantes, así como en el ambiente rutinario de oficina", declaró. "Cada vez más estados aprueban leyes (casi) todos los días".

Más información

Conozca más sobre lo que sucede dentro de los 20 minutos tras dejar de fumar en los U.S. Centers for Disease Control and Prevention.


Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare
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