JUEVES 16 de septiembre (HealthDayNews/HispaniCare) -- Administrarle a los pacientes medicamentos anticoagulantes y hacerles una angioplastia dentro de las 24 horas siguientes a un ataque cardiaco, parece ser algo seguro y eficaz, aún cuando esta terapia doble se considera un poco agresiva.

Un reciente estudio español señala que este enfoque contribuye a que haya menos muertes, menos repetición de ataques cardiacos, menos segundas intervenciones para abrir arterias bloqueadas y menos tiempo en el hospital al ser comparado con el tratamiento tradicional.

Lo ideal sería que a los pacientes se les practicara una angioplastia, un procedimiento para eliminar obstrucciones en arterias bloqueadas, dentro de las dos horas siguientes a la llegada al hospital, pero este procedimiento no siempre está disponible debido a recursos limitados. En muchos casos, se trata de manera a los pacientes conservadoramente con medicamentos, lo que se conoce como trombólisis, y con angioplastia sólo cuado los síntomas lo determinan.

"En pacientes con ataques cardiacos, la estrategia de practicar una trombólisis intravenosa inmediata, seguida por una reparación rutinaria de la arteria coronaria infartada dentro de las 24 horas siguientes al ataque, es una estrategia segura que se compara favorablemente con la estrategia más conservadora en términos de permanencia en el hospital, necesidad de revascularización urgente y los resultados clínicos posteriores a la salida del hospital", afirmó el Dr. Francisco F. Aviles, profesor de medicina y director del Instituto de Ciencias del Corazón del Hospital Universitario de Valladolid, el investigador principal.

En el estudio, que aparece publicado en la edición del 18 de septiembre de The Lancet, el grupo de Aviles asignó aleatoriamente a 500 pacientes de ataque cardiaco de España y Portugal a un tratamiento agresivo con angioplastia temprana o con tratamiento conservador. El tratamiento conservador consistió de terapia médica y angioplastia únicamente cuando lo indicarán los síntomas.

Luego de un año, de los pacientes que fueron sometidos a angioplastia poco después de su ataque cardiaco, el 9 por ciento murió, tuvo otro ataque o necesitó otro procedimiento para desbloquear las arterias, en comparación con el 21 por ciento de los pacientes que recibió el tratamiento tradicional, según informaron los investigadores.

"Según indican nuestros resultados, a diferencia de otros estudios llevados a cabo antes del uso tan extendido de los dilatadores y de los anticoagulantes modernos, esta estrategia de realizar el proceso de implantación de dilatación dentro de las 24 horas siguientes a un trombólisis representa actualmente una excelente alternativa para la proporción todavía alta de pacientes con ataques cardiacos para quienes la mayoría de las angioplastias con dilatadores no están disponibles", aseguró Avilés.

Aunque la angioplastia primaria, aquella en la que los pacientes se someten a angioplastia dentro de las dos horas siguientes a su admisión en el hospital, es la estrategia preferida para los ataques al corazón, está disponible para menos del 20 por ciento de los pacientes con ataques cardiacos, agregó.

Para esta prueba, se combinó lo mejor de ambas estrategias, una trombólisis temprana, un tratamiento ampliamente disponible y fácil de administrar, seguida por un examen de rutina encaminado a asegurar tanto el flujo sanguíneo como la prevención de nuevas obstrucciones, aseveró Avilés.

"Según nuestros resultados, la combinación es segura, previene la recurrencia de eventos isquémicos y puede ser aplicada a toda la población que haya sufrido un ataque cardiaco independientemente de las barreras logísticas y geográficas", declaró Avilés, y agregó que el tratamiento podría comenzar en la sala de emergencias o incluso en la ambulancia.

"Además, la cateterización cardiaca y una intervención adecuada luego de una trombólisis exitosa se recomienda ampliamente porque es seguro, reduce el tiempo de permanencia en el hospital dramáticamente y previene los eventos isquémicos, cuando se compara con el enfoque tradicional", aseguró Avilés.

"Estos hallazgos no son sorprendentes", afirmó el Dr. David L. Brown, director del Laboratorio de Cateterización Cardiaca y de Cardiología Interventiva del Centro Médico Beth Israel de Nueva York. "La práctica de tratamiento para estos pacientes ha evolucionado más rápido que la ciencia. Ahora es bueno ver cómo la ciencia se está poniendo al día".

Brown aseguró que la mayoría de los cardiólogos han estado utilizando la angioplastia temprana por mucho tiempo sin mayor información. "Este informe básicamente verifica que este enfoque es seguro", opinó.

"Este es un estudio pequeño, así que no sugiere que este enfoque sea significativamente mejor en términos de extremos, como muerte o ataque cardiaco, pero sí reduce el riesgo de que los pacientes necesiten procedimientos adicionales", anotó Brown.

Brown agregó que este enfoque ha sido estimulado en parte por el costo. "El tiempo de permanencia en el hospital es significativamente más corto cuando los pacientes son tratados de manera más agresiva, lo que le ahorra dinero al hospital", continuó.

"Desde el punto de vista del paciente, este enfoque es mucho más eficiente", aseguró Brown. Los pacientes que tienen la suficiente visión para saber que el hecho de haber tenido un ataque cardiaco implica que hay cierto bloqueo en las arterias coronarias se desilusionan si esta terapia invasiva temprana no se realiza, agregó.

Más Información

La American Heart Association explica qué es un ataque al corazón.


Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare
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