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Corazón de donante con hepatitis C reduce la supervivencia

Estudio trunca las esperanzas de que a estos órganos se les pueda dar mayor uso

MARTES 17 de octubre (HealthDay News/HispaniCare) -- Un estudio reciente halla que los receptores de transplantes de corazón cuyo órgano proviene de un donante infectado con hepatitis C tienen un índice de supervivencia mucho menor que el de aquellos cuyos donantes no tienen el virus.

Ha habido un debate continuo acerca de transplantar corazones de donantes infectados con este virus común, que ataca el hígado. Los médicos que favorecieron el uso de estos corazones para ayudar a contrarrestar la escasez persistente de corazones de donantes han alegado que los órganos que resultan positivos con hepatitis C podrían ser usados en pacientes de mayor edad o en quienes ya han sido infectados con el virus.

Sin embargo, "lo importante de este artículo es que ser de más edad o ser positivo para hepatitis C no niega el efecto adverso" de recibir un órgano infectado, aseguró la Dra. Leanne B. Gasinik, instructora del departamento de enfermedades infecciosas de la facultad de medicina de la Universidad de Pensilvania en Filadelfia.

Su equipo publicó sus hallazgos en la edición del 18 de octubre del Journal of the American Medical Association.

Los expertos calculan que cerca de 3 millones de personas en los EE.UU. están infectadas con el virus de la hepatitis C. Este estudio multicentro podría ponerle fin a la esperanza de que los corazones positivos para hepatitis C puedan ser útiles para algunos receptores de transplantes, sostuvo Gasinik.

En su estudio, su equipo analizó información nacional de cerca de 11,000 personas que habían recibido un transplante de corazón entre 1994 y 2003, lo que incluye 261 corazones de donantes que resultaron positivos para hepatitis C.

El índice de mortalidad de esos receptores de órganos contaminados con virus fue más alto desde el principio, 16.9 por ciento después de un año, en comparación con 8.2 por ciento para los que recibieron órganos más saludables. Esta diferencia del doble en la supervivencia prevaleció durante una década, pues el 25 por ciento de los que recibieron un corazón con hepatitis C continuaban con vida luego de 10 años, en comparación con el 53 por ciento de los que recibieron corazones sin el virus.

"Esto confirma exactamente mi observación inicial, que era expresar suma cautela con los donantes que tengan hepatitis C", aseguró el Dr. Daniel Marelli, profesor asociado de cirugía de la Universidad de California en Los Ángeles. Marelli fue el autor principal de un estudio de 2002 de una cantidad mucho menor de receptores de transplantes que también mostraron una brecha en la supervivencia.

"Lo que [el equipo de Gasink] confirmó es que el virus de la hepatitis C predispone a los receptores a la enfermedad de injerto coronario", sostuvo Marelli.

La enfermedad de injerto coronario tiene lugar cuando los órganos donados resultan abrumados por varias obstrucciones en los vasos sanguíneos. La afección sigue siendo un misterio y actualmente es "una de las áreas de investigación más intensas", señaló Marelli. La infección viral por hepatitis C parece ser una causa de enfermedad de injerto coronario, dijo.

A Marelli le impresionó la gran cantidad de casos del estudio, aunque el Dr. Robert H. Rucin, copresidente del departamento de enfermedades infecciosas del Hospital Brigham and Women de Boston llamó al informe "nada más que un buen comienzo".

"Una gran cantidad de pacientes nos harían sentir mejor", sostuvo Rubin.

El desarrollo de algún tratamiento que pueda controlar los efectos de la hepatitis C podría algún día hacer que los corazones infectados sean viables para los receptores, aunque ese día todavía está lejano, aseguró.

Entretanto, un corazón así de todos modos se le podría transplantar a los pacientes que no tengan otra alternativa, alguien "cuya vida se esté sosteniendo artificialmente y no tenga mucho tiempo para esperar", opinó Rubin.

El uso de esos corazones "debería decidirse caso por caso", recomendó Gasink. "Si la esperanza de vida de un paciente es extremadamente corta, los beneficios de recibir el corazón podrían superar los efectos negativos".

Marelli estuvo de acuerdo. "Si hay alguien desesperado en su lecho de muerte, podría ser un riesgo justificado", opinó.

Más información

La U.S. National Library of Medicine tiene más información sobre la hepatitis C y los virus relacionados.


Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare
FUENTES: Leanne B. Gasink, M.D., instructor, infectious diseases department, University of Pennsylvania School of Medicine, Philadelphia; Daniel Marelli, M.D., associate professor of surgery, University of California, Los Angeles; Robert H. Rubin, co-chair, department of infectious diseases, Brigham and Women's Hospital, Boston; Oct. 18, 2006, Journal of the American Medical Association
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