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Humo de segunda mano peligroso para la salud

Se acumulan pruebas de que los transeúntes se enfrentan a grandes riesgos

DOMINGO 27 de febrero (HealthDay News/HispaniCare) -- Cuando comen con amigos en un restaurante lleno de humo o se van de parranda a un bar lleno de fumadores, los que no fuman se pueden ver muy felices, por fuera.

Pero por dentro, según los expertos, ya están teniendo lugar daños potencialmente letales al corazón, pulmones y arterias.

"En términos de cáncer del pulmón, se piensa que el humo de segunda mano causa las muertes de 3,000 estadounidenses cada año, y el número para las muertes cardiovasculares es aún más alto, con entre 37,000 y 50,000 muertes por año", apuntó el Dr. Norman Edelman, consultor de asuntos científicos de la American Lung Association.

Los alquitranes, nicotina y monóxido de carbono del humo de cigarrillo constituyen una triple amenaza para el tejido pulmonar y los vasos sanguíneos, aumentando el riesgo de cáncer, constriñendo las vías aéreas y arterias, y robando el precioso oxígeno a la sangre.

"Al acelerar el corazón y restringir los vasos sanguíneos, pone una gran carga en su corazón", apuntó Edelman. De hecho, un estudio británico publicado en junio de 2004 en el boletín Thorax encontró que los hombres expuestos al humo de segunda mano durante largos periodos de tiempo se enfrentaban a un aumento del 50 por ciento en el riesgo de enfermedad coronaria del corazón, en comparación con los hombres sin esa exposición.

Thomas Glynn, director de ciencia y tendencias del cáncer de la American Cancer Society, declaró a HealthDay que los hallazgos "deben reforzar su determinación de no estar expuesto al humo de segunda mano. No puede olvidarse de ello como algo que no hace daño".

Desafortunadamente, demasiados estadounidenses continúan ignorando la amenaza de fumar pasivamente, apuntó el Dr. Richard Stein, vocero de la American Heart Association y cardiólogo del Hospital Beth Israel de la ciudad de Nueva York.

"Esto no es simplemente un temita ambientalista para sentirse bien", subrayó. "Es un problema de todos".

Apuntó a un estudio reciente que hizo seguimiento al riesgo de ataques cardiacos tanto en fumadores como en no fumadores. El estudio encontró que los riesgos de ataque del corazón para los individuos en el nivel más alto de exposición al humo de segunda mano eran "dos veces y media más altos que para [aquellos] en el rango más bajo".

"Ese es un inmenso cambio en el riesgo, tan grande como tener un factor de riesgo como presión sanguínea alta", apuntó Stein.

Algunos expertos incluso se preguntan si fumar pasivamente podría ser peor que inhalar directamente del cigarrillo. "Siempre hay una discusión continua sobre la diferencia entre ambos, porque el humo de segunda mano sale directamente de la punta encendida del cigarrillo", explicó Edelman.

Cualquiera que sea su potencia, el humo de tabaco sigue siendo extremadamente dañino, aún si es de segunda mano. "Tiene tres efectos tóxicos importantes", dijo Edelman. "Uno es los alquitranes, los cuales recubren sus vías aéreas y, si lo hacen durante suficiente tiempo, pueden causar cáncer. El segundo es la nicotina, un vasoconstrictor, que comprime sus vasos sanguíneos".

La vasoconstricción puede pasar desapercibida entre las personas sanas, pero para otros conlleva síntomas inmediatos. Las personas con enfermedad vascular periférica, que sufren de flujo sanguíneo pobre en las extremidades, están especialmente en riesgo. "Si inhalan el humo, les dolerán las piernas inmediatamente porque ya tienen vasos comprometidos", apuntó Edelman.

También está el monóxido de carbono. "Esencialmente, le roba el oxígeno a su sangre, hasta en un 10 a un 12 por ciento", señaló Edelman.

De nuevo, no es suficiente para molestar a la mayoría de adultos saludables, pero para las personas con enfermedad cardiovascular puede ser una verdadera amenaza. "Además, si usted es una mujer embarazada, lo que significa que su bebé necesita la mayor cantidad posible de oxígeno para desarrollarse normalmente en el útero, puede hacerle daño", dijo Edelman.

Según las pruebas acumuladas, tres grandes asociaciones sanitarias (la American Cancer Society, la American Heart Association y la American Lung Association) han pedido durante mucho tiempo una prohibición de fumar en los lugares de trabajo, incluyendo bares y restaurantes.

"También hay que comprender que cuando las personas discuten legislativamente en contra del fumar pasivamente, no se trata sólo de hacer que sea más difícil para los fumadores de manera que tengan que dejar el hábito", apuntó Stein. "Este es un asunto sanitario legítimo, en términos de proteger la calidad del aire para todos".

Aunque unas 1,700 ciudades de los EE.UU. ya han instaurado algún tipo de prohibición completa de tabaco, las iniciativas para controlar el fumar en público aún encuentran gran resistencia, especialmente por parte de los propietarios de restaurantes y bares, preocupados por sus ganancias.

"Si, ese argumento se aireó aquí en la ciudad de Nueva York, donde ahora tenemos una ley que prohíbe fumar en bares y restaurantes", apuntó Stein. "Sin embargo, básicamente, la mayor parte de las personas de negocios de aquí han dejado de quejarse porque han encontrado que los negocios no disminuyeron en lo absoluto".

Las prohibiciones públicas de fumar podrían incluso estar salvando vidas, sugiere un estudio.

En un informe del año pasado en el British Medical Journal, investigadores revisaron registros médicos de la ciudad de Helena, Montana, en el que un proyecto de ley para prohibir fumar en lugares públicos promulgado en abril 2002 fue revocado el siguiente diciembre. Sin embargo, en esos seis meses libres de humo, los investigadores encontraron que el número de pacientes admitidos a los hospitales de Helena con ataques al corazón bajó en 40 por ciento.

Más información

Para aprender más sobre los peligros del humo de segunda mano, visite la American Lung Association.


Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare
FUENTES: Norman Edelman, M.D., consultant for scientific affairs, American Lung Association; Thomas Glynn, Ph.D., director, cancer science and trends, American Cancer Society; Richard Stein, M.D., cardiologist, Beth Israel Hospital, New York City, and spokesman, American Heart Association; June 30, 2004, Thorax; April 5, 2004, British Medical Journal
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