Las células madre alivian el daño cerebral causado por una afección parecida al accidente cerebrovascular en ratones

Científicos afirman que, algún día, la estrategia podría ayudar a los humanos a recuperarse de eventos similares

LUNES, 15 de septiembre (HealthDay News/Dr. Tango) -- Células madre humanas derivadas de médula ósea pueden reducir el daño cerebral causado por una interrupción en el flujo sanguíneo, como el que sucede tras un ataque cardiaco, informan científicos.

Aunque estos resultados iniciales fueron observados en ratones, los investigadores tienen esperanzas de que este avance ayudará algún día a los humanos que han padecido un paro cardiaco o accidente cerebrovascular.

Las células humanas no provocaron el desarrollo de nuevas células cerebrales, como se creía anteriormente. En vez de ello, activaron y desactivaron distintos genes, esencialmente reduciendo la inflamación y las reacciones del sistema inmunitario nocivas para el cerebro.

"Esta es la primera vez que las interacciones entre los dos tipos de células [las células inyectadas y las anfitrionas] funcionaron", afirmó el Dr. Darwin Prockop, autor principal del estudio, que aparece en la edición de esta semana de la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.

El estudio se completó mientras Prockop trabajaba en el Centro de terapia genética de la Universidad de Tulane. Hace poco aceptó el puesto de catedrático Stearman de medicina genómica del Colegio de medicina del Centro de ciencias de la salud Texas A&M, y es director del Instituto de medicina regenerativa de Scott & White.

"Lo importante fue averiguar cómo ayudaban estas células", explicó Prockop. "La comunicación cruzada resultante fue muy sorprendente. Las células humanas disminuyeron específicamente reacciones inmunitarias e inflamatorias".

El hallazgo "concuerda con el argumento de que algo de esto puede ser usado en la terapia humana. Aunque es una solución a corto plazo, podría ser suficiente para tener una función reparadora", añadió el Dr. Robert Schwartz, director del Instituto de biociencias y tecnología del Centro de ciencias de la salud Texas A&M, en Houston.

Para este estudio, el equipo de Prockop en la Tulane inyectó células mesenquemiales estromales humanas (CMEH) en los cerebros de ratones adultos un día después de que se bloqueara temporalmente el flujo sanguíneo al cerebro de los roedores.

"El flujo sanguíneo se detuvo por apenas quince minutos y luego se restauró", explicó Prockop. "Eso causa un daño masivo en el cerebro. Es el tipo de cosa que pasa cuando se padece un paro cardiaco ... No es idéntico a un accidente cerebrovascular porque se detiene el flujo sanguíneo y luego se continúa".

Aunque las células humanas desaparecieron en un plazo aproximado de una semana, sin embargo tuvieron efectos dramáticos en el cerebro. "El número de neuronas muertas disminuyó en alrededor del 60 por ciento. Fue bastante increíble", afirmó Prockop. "Y las respuestas motoras de los ratones mejoraron dramáticamente".

Análisis posteriores revelaron que las células humanas y ratoniles de hecho se comunicaban entre sí, y las células humanas cambiaban la manera en que se expresaban ciertos genes. Los investigadores señalaron que esto conllevó a que ciertas respuestas nocivas inmunitarias e inflamatorias se redujeran considerablemente.

"Estas CMEH son en realidad células sanguíneas y tienen efectos sobre la formación vascular y la angiogénesis [el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos], y también producen un número considerable de factores de crecimiento y señalización para aliviar el proceso de la enfermedad", explicó Schwartz.

Idealmente, los resultados algún día se traducirían a terapias para el accidente cerebrovascular y otras afecciones en humanos, un área en que tristemente hay pocas opciones.

"Esto podría ser una terapia para los pacientes que han padecido un paro cardiaco, ya sea sola o tras la cirugía", afirmó Prockop. "Pero el próximo paso es averiguar qué producen las células humanas para provocar todos estos efectos".

"Es un estudio realmente bueno", añadió Schwartz. "Tiene mucho valor. Ahora la pregunta es si se puede traducir eventualmente en la práctica clínica y cómo se continúa con el próximo conjunto de estudios en mamíferos de gran tamaño, y cómo se logra en general la aprobación de la FDA [U.S. Food and Drug Administration] como metodología y tratamiento".

Más información

Para más información sobre la investigación con células madre, visite los U.S. National Institutes of Health.


Artículo por HealthDay, traducido por Dr. Tango
FUENTES: Darwin Prockop, M.D., Ph.D., Stearman Chair in Genomic Medicine, professor, molecular and cellular medicine, Texas A&M Health Science Center College of Medicine, and director, Institute for Regenerative Medicine, Scott & White; Robert Schwartz, Ph.D., director, Texas A&M Health Science Center Institute of Biosciences and Technology, Houston; Sept. 15-19, 2008, Proceedings of the National Academy of Sciences
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