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La incidencia de insuficiencia cardiaca no ha disminuido

Aún así, según un estudio, la supervivencia ha mejorado lentamente en los últimos veinte años

MARTES 20 de julio (HealthDayNews/HispaniCare) -- Un estudio de la zona del medio oeste halla poca mejora en los últimos veinte años en la incidencia de insuficiencia cardiaca, una de las principales causas de debilidad y muerte en los estadounidenses de mayor edad.

Quizá cinco millones de estadounidenses padecen de insuficiencia cardiaca, una afección en la que este órgano vital pierde progresivamente su capacidad para bombear sangre. El nuevo estudio, que usa información acerca de más de 5,500 residentes de un condado de Minnesota, encontró que la incidencia de insuficiencia cardiaca no se redujo en las últimas dos décadas.

Pero no todas las noticias son malas, afirmó la Dra. Veronique L. Roger, autora principal de un informe en la edición del 21 de julio del Journal of the American Medical Association, aunque no son tan buenas como se esperaba.

A pesar de que la incidencia general de insuficiencia cardiaca no se redujo en las últimas dos décadas, "la supervivencia luego del diagnóstico se ha incrementado, aunque con menor mejoría entre mujeres y personas de mayor edad", sostuvieron los investigadores.

"Esas son mejores noticias que si estuviera aumentando, pero nos gustaría ver que bajara aún más", relató Roger, catedrática de medicina de la Clínica Mayo.

Existen razones tanto médicas como económicas para entender por qué el asunto de la insuficiencia cardiaca permanece estático y para esperar que haya una mejoría, afirmó Roger. La insuficiencia cardiaca es una de las principales causas de hospitalización entre los estadounidenses mayores de 65, cosa que le cuesta al país miles de millones de dólares. Sin embargo, han sido pocos los estudios sobre el tema, sostuvo.

Los resultados de la Mayo adhieren en general a aquellos del Framingham Heart Study, el cual ha seguido a los residentes de una comunidad de Massachusetts durante décadas. Pero hay otras señas de mejoría en ambos estudios, afirmó el Dr. Ramachandran S. Vasan, profesor asociado de medicina de la Escuela de Medicina de la Universidad de Boston, uno de los líderes del estudio de Framingham.

"La tasa de incidencia se ha reducido en hombres y hay mejorías en la supervivencia", sostuvo Vasan. "Puede que haya algunas medidas implementadas que no hayan hecho efecto y lleven a mejorías dentro de algunas décadas, más que dentro de algunos años".

En el estudio de la Mayo, la incidencia de insuficiencia cardiaca en hombres fue de 378 por cada 100,000, mientras que en mujeres fue de 289 por cada 100,000. Estas cifras no variaron significativamente durante el transcurso del estudio.

Pero hubo una mejoría en la supervivencia, con una tasa de supervivencia de cinco años, ajustada a la edad, del 52 por ciento entre 1996 y 2000, comparada con el 43 por ciento entre 1979 y 1984.

"Los hombres y los jóvenes experimentaron ganancias en cuanto al tiempo de supervivencia, en comparación con la mejoría menor o nula para mujeres y personas de mayor edad", reportaron los investigadores.

Existe una falla enorme en los estudios de la Mayo y el de Framingham. Resulta que la inmensa mayoría de los participantes en ambos estudios son de raza blanca. No existe ningún estudio parecido con las minorías, en las cuales se cree que la incidencia de la insuficiencia cardiaca es alta, sostuvieron Vasan y Roger.

Aún así, el último estudio agrega información valiosa, dijeron ambos.

"Cada vez que obtenemos una mejor comprensión de lo que puede estar pasando es una buena noticia porque ayuda a enfocar los esfuerzos de los proveedores de cuidado de la salud", comentó Roger.

A su vez, Vasan ve que hay motivos para tener esperanzas. "Puede que haya algunas medidas implantadas que aún no hayan hecho efecto", dijo. "La mejoría puede tomar décadas, en lugar de años. Tengo muchas esperanzas puestas en que la tasa se reducirá".

Más Información

Puede encontrar más información acerca de la insuficiencia cardiaca, sus síntomas y su tratamiento en la American Heart Association.

FUENTES: Veronique L. Roger, M.D., M.P.H., professor, medicine, Mayo Clinic, Rochester, Minn.; Ramachandran S. Vasan, M.D., associate professor, medicine, Boston University School of Medicine; July 21, 2004, Journal of the American medical Association
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